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Elche, alma mediterránea

El paraíso
oculto de la
Costa Blanca

Vibrante, eterno y deseado: así es este destino con una herencia cultural reconocida por la UNESCO.

Publicado

28 Octubre 2025

Redactor

Laura

Fortuño

Esta ciudad tiene vocación de oasis. Asomada al Mediterráneo, presume del palmeral más grande de Europa, con 200.000 ejemplares que se alzan majestuosos para dibujar un paisaje de murmullo hipnótico, donde naturaleza y urbanismo conviven en equilibrio. A pocos minutos del aeropuerto de Alicante y conectada con Valencia por tren de alta velocidad, despliega un ritmo suave y un carácter festivo. En la primera toma de contacto, el cuerpo invita a recorrerla a pie, tras las huellas de la cultura árabe que transformó esta tierra en un vergel.

El corazón late con fuerza en el Huerto del Cura, un jardín botánico en pleno centro que combina especies tropicales y mediterráneas, un rincón donde el tiempo se detiene entre sombras verdes, reflejos dorados y el rumor sereno del agua que acompaña cada paso.

Milí del Real, Molino harenero del siglo XVIII.

Misteri d'Elx.

Donde el Mediterráneo abraza el palmeral

Destaca la imponente palmera imperial, con siete brazos nacidos de un mismo tronco. Para quienes buscan mar, esta ciudad mira al horizonte desde un litoral de nueve kilómetros que ha dado forma a seis playas. Las del norte, con dunas de arena blanca y fina; las del sur, acogedoras y rodeadas de pinares, invitan a disfrutar de largas caminatas al atardecer. El valor ecológico de la costa es incalculable.

De vuelta al interior, merecen una visita reposada los parques naturales de El Hondo y de Las Salinas. Surcados por rutas para todos los públicos, albergan una valiosa fauna y flora: flamencos que tiñen el horizonte de rosa, garzas y especies en peligro de extinción, como la cerceta pardilla o la malvasía cabeciblanca, han encontrado refugio en estos humedales.

El municipio cuenta con una contundente riqueza cultural, materializada en tres tesoros distinguidos por la UNESCO: el Misteri d'Elx, que conjuga música, teatro y espiritualidad; el palmeral, y el Museo Escolar de Puçol, pionero en preservar la memoria etnográfica.

La experiencia se completa en una mesa en la que triunfan el arroz con costra y huevo al horno, la granada mollar, los dátiles y los vinos de Alicante. Para adentrarse más en este lugar: comunitatvalenciana.com

Del mar y la huerta a tu mesa

Y por supuesto, no nos marcharemos sin disfrutar de su deliciosa gastronomía, que combina lo mejor del mar y de la huerta. Elaborada con productos de proximidad y reconocida con varias Denominaciones de Origen, entre ellas los Vinos de Alicante, es imprescindible degustar un "arroz con costra", su receta más típica.

De postre, nada mejor que acabar con un dulce. Entre ellos, destacan la tortada de Elche o el pan de higo, auténticos emblemas de la repostería local. Y para brindar, nada como probar alguno de sus licores tradicionales: el destilado de flor de cantueso, el anís de paloma—conocido popularmente como Nugolet— o el licor de dátil, tan característico de la zona.

A la hora de saborear la gastronomía ilicitana, las opciones son tan variadas como apetecibles. En el casco urbano o en el campo de Elche, abundan los restaurantes donde degustar desde la cocina mediterránea más tradicional hasta propuestas internacionales y creaciones de autor. Y para quienes prefieren un plan más informal, los bares de tapas ofrecen una experiencia deliciosa para descubrir, bocado a bocado, los sabores más auténticos de la ciudad.