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úbeda
Jaén es la única provincia de España con dos ciudades elevadas a la categoría de Patrimonio de la Humanidad.
Publicado
31 Octubre 2025
Redactor
Laura
Fortuño
La culpa la tiene el esplendor del Renacimiento, que aún respira en cada piedra, y el genio inmortal de Andrés de Vandelvira, cuyo arte sigue marcando el alma de la provincia.
El hipnótico olivar jiennense se quiebra de golpe en la comarca de La Loma para derramar en Úbeda y Baeza las más hermosas estampas del patrimonio renacentista andaluz. Historia, monumentalidad y arte rebosan en estas dos ciudades Patrimonio de la Humanidad por la Unesco desde 2003. Allí, grandes ejemplos de la arquitectura religiosa, pública y civil de la época adornan un bello trazado urbano que convierte a estas urbes en inolvidable escenario de originales tradiciones y de una emocionante vida cultural. En este marco se respira intensamente la cultura del olivar y la gastronomía del mejor aceite de oliva virgen extra del mundo.
La valiosa riqueza patrimonial de Úbeda y Baeza no es fruto de la casualidad, sino del inagotable ímpetu de Francisco de los Cobos –secretario de Carlos V–, que canalizó y amparó la maestría de su protegido, el arquitecto Andrés de Vandelvira, gran referente del Renacimiento del sur y cuya huella ha trascendido el espacio y el tiempo. Por ello, la primera conexión del viajero es con su patrimonio. En Úbeda, gracias a un espléndido catálogo de palacios señoriales y construcciones vinculadas a familias relevantes. Por su parte, Baeza, ciudad hermana, atesora valiosísimos ejemplos de la arquitectura pública y religiosa del siglo XVI.
Rastreando los pasos de San Juan y de Antonio Machado
Se convierte en visita obligada la majestuosa plaza ubetense de Vázquez de Molina, donde se concentra la Capilla Funeraria del Salvador, el palacio de Juan Vázquez de Molina y la iglesia de Santa María de los Reales Alcázares, sin olvidar edificios como el Hospital de Santiago, otra de las grandes manifestaciones del talento del maestro Vandelvira. Y Baeza, en sereno y vibrante paseo, destapa toda su armonía en rincones tan especiales como su plaza de Santa María, corazón de la ciudad noble, donde destaca la catedral, consagrada a la Natividad de Nuestra Señora.
Pero son también relevantes otros espacios de su conjunto monumental, como la iglesia románica de Santa Cruz, el Ayuntamiento, la plaza del Pópulo o el palacio de Jabalquinto (sede baezana de la Universidad Internacional de Andalucía), que seduce con su maravillosa fachada plateresca. Sus calles y edificios alentaron versos e inquietudes de figuras como san Juan de la Cruz o Antonio Machado. El místico recaló enfermo en Úbeda en 1591, y allí falleció meses después dejando para siempre su huella, reliquias y un museo que recuerda su figura. Y en Baeza curó desvelos amorosos Machado durante siete años y afrontó desafíos creativos. Hoy, se puede visitar el aula donde el poeta enseñó francés y cada febrero se celebra la ‘Semana Machadiana’, que honra su figura, su obra y su paso por la ciudad.
Una estrecha conexión con el terruño
Este bello universo no está desligado de su sempiterno olivar, un cultivo que no es solo fuente de riqueza, sino cultura y forma de entender una vida que modela la esencia de sus gentes. Por ello, el oleoturismo se ha convertido en atractivo y genuino vehículo para descubrir el germen de esa vida, el trabajo en el campo y la cultura que rodea el olivar y el aceite. No es casualidad que las dos ciudades sean paradas obligadas en este circuito por el paisaje y paisanaje olivarero, que cuenta, además, con importantes recursos. En Úbeda, la bella Casa de la Tercia (siglo XVII) acoge el Centro de Interpretación del Olivar y del Aceite, un espacio que se ha transformado en importante lugar de divulgación, aprendizaje y entretenimiento sobre la cultura del llamado ‘oro líquido’.
Y en Baeza, el Museo de la Cultura del Olivo, en la Hacienda La Laguna del Puente del Obispo (a solo ocho kilómetros de la ciudad), contiene, en sus más de 4.000 metros cuadrados de extensión, el centro de conocimiento sobre el aceite más grande de España, una bodega del siglo XIX conocida como la ‘catedral del aceite’ y un jardín donde crecen las diferentes variedades de olivo.
GASTRONOMíA
La conexión gastronómica entre estas dos ciudades se traslada también a la esfera de la restauración y el tapeo. En el recetario de la zona se puede evidenciar el protagonismo del aceite de oliva en muchas de sus propuestas: el tradicional hoyo de aceite, los ochíos salados de pimentón, el bacalao a la baezana, carnes en orza...
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ATARDECERES
Sube al mirador de San Lorenzo, en Úbeda, o a la plaza de Santa María, en Baeza, al caer la tarde: la luz convierte el Renacimiento en pura magia.
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HISTORIA
La catedral de Baeza es Patrimonio de la Humanidad desde 2003 y nos seduce por su mezcla de estilos mudéjar, gótico y renacentista.
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VIAJE AL PASADO
Descubre la Sinagoga del Agua en Úbeda, un viaje al pasado judío con su baño ritual Mikveh y la enigmática Galería de las Mujeres, escondida tras celosías.
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