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arte
Ceuta, punto de unión entre África y Europa, es un libro abierto de historia del arte.
Publicado
27 Octubre 2025
Redactor
Laura
Fortuño
No es de extrañar, dadas sus bondades, que Ceuta se identifique con la Ogigia imaginada por Homero para situar a Ulises en su regreso a Ítaca: en este territorio de ficción habitaba la ninfa Calipso, quien retuvo al héroe siete años tras salvarlo de una tormenta. Pero, además de con La odisea, la ciudad está emparentada con Hércules, el semidiós griego que, al separar África y Europa, dejó dos columnas como frontera del mundo conocido: una, en el peñón de Gibraltar y la otra, aquí.
Tan entrelazada está la localidad con la leyenda, que al hijo de Zeus y la mortal Alcmena se lo puede ver en la bocana del puerto y en la plaza de la Constitución. Son los colosos del municipio, sin exagerar. Calipso, por su parte, se halla en el jardín donde da comienzo el paseo del Revellín. Y el aedo Homero, en el paseo de las Palmeras. Los esculpió en bronce el ceutí Ginés Serrán-Pagán. Esta tierra es, sobre todo, mestiza. Se encuentra entre dos continentes y entre dos aguas (la mediterránea y la atlántica), y en ella se funden cuatro culturas: la cristiana, la musulmana, la hebrea y la hindú. La magia viene también de sus siete colinas, sus numerosas playas y sus incontables fortalezas y fortines. Una insólita geografía que se puede contemplar a vista de pájaro si se llega en helicóptero desde Algeciras o desde Málaga.
Tesoros de la arquitectura
El Conjunto Monumental de las Murallas Reales es lo primero que sorprende. Su foso navegable destaca como un atractivo turístico sin igual. En el interior, es de admirar la puerta Califal, que atesora restos arqueológicos desde la Prehistoria hasta nuestros días. El factor multicultural se acentúa en el santuario de Santa María de África, una joya gótico- renacentista que sirve de morada a la patrona. A su lado, sin hacerle sombra, la catedral de Santa María de la Asunción, barroca y tímidamente neoclásica, con un precioso retablo. Remata la postal el palacio de la Asamblea, inaugurado en 1927 por Alfonso XIII y Victoria Eugenia, de majestuosa escalera y magníficos salones en la parte noble.
El arte se manifiesta por todas partes. El paseo del Revellín comienza siendo neobarroco con el edificio Trujillo, pero se vuelve modernista al llegar a Casa Delgado. Más adelante, ya en el paseo de Camoens, hay que mirar hacia arriba para ver bien la Casa de los Dragones, de arquitectura ecléctica, y sus cuatro enormes protagonistas posados en la azotea.
Las cuatro culturas son visibles en el templo hindú, la sinagoga Bet-El, la mezquita de Sidi Embarek, entre otras, además de las diversas iglesias. Y por supuesto, en el baño árabe de la Plaza de la Paz y en el yacimiento de Huerta Rufino, un conjunto de viviendas con patio del xiv que ejemplifica el urbanismo islámico. La arquitectura defensiva se completa con las murallas Merinidas y los neomedievales, levantados en su día para vigilar los límites fronterizos.
Un homenaje al Mediterráneo
Resulta imprescindible descubrir el Parque Marítimo del Mediterráneo, del artista César Manrique, un paraíso de lagos de agua salada, cascadas y jardines abiertos. La ciudad se reivindica también como destino náutico donde bucear, avistar cetáceos, hacer rutas guiadas en kayak paddle sup, waterbike o step paddle por su litoral y cruzando su imponente Foso. Sin olvidar su carácter festivo y lúdico, donde destacan gran variedad de eventos religiosos, civiles o militares, como sus fiestas patronales o los Carnavales con el entierro de la “caballa” (y no de la sardina) mientras se pasea por su zona comercial con fabulosas joyerías (con el estímulo de que Ceuta está exenta de IVA) justo antes de deleitarse con su gastronomía, donde se fusionan lo marinero, andaluz y árabe.
Para disfrutar de verdad de Ceuta hay que dedicarle varios días y recorrerla con calma. La Oficina de Turismo se encuentra en el Baluarte de los Mallorquines, justo frente al Parador de Ceuta —uno de los alojamientos más recomendables de la ciudad—, muy cerca del puerto. Allí os ofrecerán diferentes rutas para descubrir todos los rincones de esta joya del sur, conocida también como la “Perla del Mediterráneo”.
DESDE EL AIRE
Llegar en helicóptero desde Algeciras o Málaga permite entender la magia de esta ciudad suspendida entre dos continentes.
Tips
LEYENDA
Dicen que fue aquí donde Hércules separó África de Europa y levantó una de sus columnas, marcando los límites del mundo conocido. Hoy su figura vigila la ciudad.
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A VISTA DE PÁJARO
Desde sus montañas o acantilados, el paisaje se abre hacia dos continentes y dos mares. Contemplar el amanecer desde lo alto es una experiencia única.
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MUNDO SUBMARINO
Ceuta guarda otro tesoro: su mundo submarino. Bucear o practicar snorkel junto a sus fortificaciones permite descubrir una perspectiva insólita de la ciudad.
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