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Extremadura

Naturaleza,
cultura
y un sabor
que deja huella

Extremadura, un lugar que sorprende por su riqueza natural, su gastronomía y su patrimonio histórico-artístico.

Publicado

28 Octubre 2025

Redactor

Laura

Fortuño

Bañada por la luz del sol durante el día y con unos cielos despejados por la noche que permiten ver con claridad las estrellas, esta región es una de las más cautivadoras del sur de Europa.

Se podría decir que esta comunidad autónoma es un museo al aire libre, con yacimientos que abarcan desde la prehistoria hasta la época romana, pasando por la tartésica y extendiéndose hasta la musulmana. Y con tesoros que, por suerte, han vuelto a ver la luz, como el conjunto tartésico-turdetano Cancho Roano o el sitio arqueológico de Casas de Turuñuelo. También es un magnífico plató de cine, lo que explica que entre sus paisajes de película se han rodado escenas como las de Juego de tronos. Desde tiempos más recientes, esta tierra también acoge algunos de los mejores museos de España, entre los que destacan el Museo Nacional de Arte Romano (Mérida), el Museo Vostell Malpartida, el Museo de Arte Contemporáneo Helga de Alvear (Cáceres), todo un referente, o el Museo Arqueológico Provincial (Badajoz), con una sala dedicada a la etapa protohistórica. Y, además, presume de edificios emblemáticos, como el Real Monasterio de Santa María de Guadalupe (Patrimonio Mundial de la Unesco) y el Monasterio de San Jerónimo de Yuste (Real Sitio y Patrimonio Europeo).

Eso sí, no todo el patrimonio de Extremadura está protegido en vitrinas u oculto tras gruesos muros de piedra. También exhibe al aire libre, y a la vista de todos, valiosas joyas urbanas, como Mérida (Patrimonio Mundial) y Cáceres (también Patrimonio Mundial y Tercer Conjunto Monumental de Europa). Menos conocida, aunque no menos importante, es la preciosa localidad de Guadalupe (Cáceres), seleccionada como uno de los mejores destinos rurales del mundo por la Organización Mundial del Turismo.

El Valle del Jerte está declarado Bien de Interés Cultural desde 1973.

El Conjunto Arqueológico de Mérida fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1993

En un ambiente rural

Si en algo se refleja la excelencia turística de esta tierra fértil en belleza, es en la oferta de alojamientos de lujo de la red Hospederías de Extremadura, todos ellos ubicados en entornos de gran belleza, en antiguos palacios, conventos y casas señoriales. Por ejemplo, en Badajoz, hoteles de cinco estrellas, como Desconecta2 y La Dehesa de Don Pedro (ambos en Monesterio) o el imponente Hotel Monasterio Rocamador (Almendral), y curiosas restauraciones, como el Hotel Boutique Aqua et Oleum, en un antiguo molino de aceite en Villamiel (Cáceres), en la Sierra de Gata. Aquí también se encuentra uno de los proyectos más innovadores: el Hotel Rural Hábitat Cigüeña Negra, con ganadería extensiva propia, olivar ecológico, 220 hectáreas de dehesa, almazara, hammam y un asador, cuya cocina regional de calidad le ha valido una estrella verde Michelin.

El valle del Jerte, a su vez, acoge propuestas más desenfadadas, tal es el caso del glamping El Regajo, inspirado en las cabañas de los pastores, y El Jardín de las Delizias, primer alojamiento singular reconocido por la Junta –donde se puede dormir en yurtas de Asia Central sin salir de España– y mejor alojamiento ecológico de lujo 2022 en los premios europeos de turismo sostenible GrINN Awards, pues posibilita disfrutar del cielo estrellado. También para esta actividad, el complejo rural Entre Encinas y Estrellas, en Fregenal de la Sierra (Badajoz), cuenta con siete casas perfectamente equipadas.

Tradiciones con sabor

El sur de España destaca por su riqueza culinaria, y Extremadura no es una excepción. Además de Atrio, sobresale Versátil (Zarza de Granadilla, una estrella Michelin), que trabaja con productos locales de renombre, para lo que aprovecha las doce denominaciones de origen y seis indicaciones geográficas protegidas con las que cuenta la región. Se pueden descubrir siguiendo sus rutas gastronómicas sostenibles, como la del ibérico, protagonizada por el jamón de esta categoría Dehesa de Extremadura; las del queso –de La Serena, de Acehúche y de Ibores– o la del vino y el cava Ribera del Guadiana. También tienen denominación de origen protegida la torta del Casar, los aceites de oliva virgen extra Gata- Hurdes, Monterrubio y Villuercas-Ibores-Jara, la cereza del Jerte, la miel de Villuerca-Ibores, el pimentón de La Vera y el cava de Almendralejo. Las indicaciones geográficas protegidas son Cordero de Extremadura, Ternera de Extremadura, Vaca de Extremadura, Vinos de la Tierra de Extremadura, Cabrito de Extremadura y Garbanzo de Valencia del Ventoso.

Pero la experiencia en Extremadura no se limita a sus paisajes, su historia o su gastronomía: también se vive a través de su vibrante agenda cultural y festiva. Esta comunidad autónoma es también sinónimo de festivales, con Womad o Cáceres Irish Fleadh (Cáceres), el Festival Internacional de Teatro Clásico y Stone & Music (Mérida), el Festival Internacional de Jazz (Badajoz) o ContemPOPránea (Don Benito), y fiestas de interés turístico, que van desde el carnaval de Badajoz, al Otoño Mágico del Valle del Ambroz o las semanas santas de Cáceres, Mérida y Badajoz.

Extremadura: naturaleza, cultura y un sabor que deja huella

Bañada por la luz del sol durante el día y con unos cielos despejados por la noche que permiten ver con claridad las estrellas, esta región es una de las más cautivadoras del sur de Europa. Un lugar que sorprende por su riqueza natural, su gastronomía y su patrimonio histórico-artístico.