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Viajar
La Rioja: tierra generosa en productos, cercana y auténtica en experiencias
Publicado
28 Octubre 2025
Redactor
Laura
Fortuño
La comunidad autónoma más pequeña y menos poblada de España enarbola la belleza de lo simple como un refugio donde saborear, escuchar y ver la historia, el patrimonio, la naturaleza, la gastronomía… y la vida.
Entre la imponente sierra de la Demanda y los fértiles llanos del Ebro, monasterios que susurran siglos de historia y bodegas que reinventan la tradición, La Rioja concentra la cultura y la esencia de la península ibérica en un espacio que se recorre en coche de punta a punta en poco más de una hora. Ha sido y sigue siendo una tierra de encuentros y pasos compartidos. Aquí los pastores trashumantes se han cruzado desde tiempos antiguos con mercaderes de todas las procedencias, los peregrinos han dejado sus huellas en cada piedra del Camino de Santiago y las lenguas y las costumbres se han entretejido y renovado sin cesar. Cada calle, cada viña, cada plaza late con la memoria de siglos y transmite una sensación de continuidad que convierte el pasado en presente.
Este lugar vibra en la batalla del vino de Haro, en la vendimia de Logroño, en los mercados medievales de Briones, en las fiestas del Pan y Queso de Quel o en la danza de los zancos de Anguiano. Cada fiesta es un espejo de su identidad: cercana, alegre y profundamente ligada a la tierra.
Monasterio de Santa María la Real de Nájera.
Montañas de San Lorenzo, el pico más alto de La Rioja.
Cuna del castellano y Patrimonio de la Humanidad
Una visita al conjunto monástico de San Millán de la Cogolla, formado por los monasterios de Suso y de Yuso –declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1997–, significa adentrarse en el pasado que palpita entre muros y claustros. En Suso, las cuevas revelan el origen del cenobio: allí vivieron los primeros eremitas y se conservó, hasta su traslado a Yuso –en 1030–, el sepulcro de san Millán. Cada rincón del interior sorprende por la mezcla de estilos en estructuras visigóticas, mozárabes y románicas que narran siglos de historia. En el atrio, las tumbas de personajes ilustres, como los siete infantes de Lara o las reinas de Pamplona, parecen susurrar secretos de épocas pasadas e invitan a detenerse y escuchar.
En la visita a Yuso, la segunda de las edificaciones que constituyen el monasterio, el tiempo se percibe de manera distinta. Tras acceder a este espacio por la Portada Barroca, el Salón de los Reyes guarda una réplica del Códice 60, que contiene las primeras manifestaciones escritas del castellano, conocidas como Glosas Emilianenses, un verdadero tesoro lingüístico en el que encuentra sus raíces el español. El recorrido por el lugar continúa por el claustro procesional, elegante y sereno, y el retablo mayor y el coro de la iglesia, obras que deslumbran por su valor artístico. El itinerario lo completan la colección de cantorales y el museo: en él se conservan las arquetas de oro y marfil del siglo XI con reliquias de san Millán, además del trascoro, la reja del coro y otras piezas que reflejan siglos de mecenazgo monástico y devoción.
Naturaleza para vivirla
La Rioja espera a quienes buscan moverse sin estridencias, en contacto con la naturaleza. Senderismo, cicloturismo, kayak, rutas a caballo, esquí en Valdezcaray, parapente sobre cañones, golf, parques de aventura, paseos en globo... Cada comarca propone su manera de descubrir y cada estación marca su propio pulso. La región respira al compás de pueblos tranquilos, de las sierras que la vigilan y de los valles que la atraviesan. Entre viñedos y montañas, más de 650 kilómetros de caminos verdes la cruzan y llevan al viajero de horizonte en horizonte. Aquí el turismo rural es mucho más que descanso: es vínculo. Alrededor de doscientos alojamientos específicos invitan a convivir con lo auténtico. La idea es compartir conversación junto al fuego, aprender a hacer pan como lo elaboraban los abuelos y bajar el ritmo para recuperar la calma y disfrutar la experiencia. En Alfaro, la majestuosa colonia de cigüeñas que corona la colegiata de San Miguel resume ese equilibrio entre lo natural y lo humano que esta tierra guarda con esmero. Y en invierno, las montañas blancas de San Lorenzo invitan a ajustarse los esquís en Valdezcaray. Con el paso de los meses, la nieve se funde y los senderos conducen a cascadas ocultas como las de Puente Ra, lagunas glaciares en Urbión o humedales en Alfaro.
Por otro lado, el embalse de El Rasillo brinda la oportunidad de navegar en canoa o practicar paddle surf, otras maneras de sentir la sierra si el tiempo lo permite. Y al caer la noche, el cielo, uno de los más limpios de Europa, se convierte en un espectáculo: La Rioja es destino turístico Starlight, lo que significa que la bóveda de estrellas se contemple libre de contaminación lumínica. Los siete ríos de la región modelan valles y laderas para recorrerlos a pie, en bicicleta o a caballo y asombrarse ante un paisaje que se redibuja en cada estación: encendidos en otoño, con viñedos desnudos en invierno, verdes en primavera y dorados en verano. El campo es un calendario vivo.
VIAJE AL PASADO
Las huellas de los dinosaurios no son solo un vestigio del pasado, sino un testimonio tangible de miles de años. Recorrer los yacimientos riojanos es caminar sobre la historia más antigua de la Tierra.
Tips
VINO
La Rioja es, sobre todo, vino.Terminada la vendimia, el protagonismo lo acapara la bodega. Entre barricas y catas, cada copa revela el alma de una tierra que vive al ritmo de sus viñedos.
Tips
TAPEO
De Logroño no es posible irse sin pisar la calle Laurel. Sus bares y pinchos convierten el tapeo en una celebración compartida de sabor, tradición y buen ambiente.
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