Scroll Down

Un palacio como centro de arte

Princess Hotel

El arte late en el corazón de Valencia

Publicado

28 Octubre 2025

Redactor

Laura

Fortuño

La sede del Centro de Arte Hortensia Herrero, ubicada en el antiguo Palacio Valeriola, resume la historia de la ciudad, desde la época romana, la visigoda, la islámica y la cristiana, reflejando un espacio como pocos en Valencia para ver y admirar el pasado.

Intensa emoción es lo que se despierta en el alma a cada paso que vas dando por el Centro de Arte Hortensia Herrero y te cruzas con obras de Anish Kapoor, Eduardo Chillida, Jaume Plensa, Tony Cragg, Cristina Iglesias, Michal Rovner, Mat Collishaw o Manolo Valdés. Las paredes de este singular espacio, sustentadas por el peso de la historia y la tradición, ahora se funden a la perfección con la modernidad, marcando la natural continuidad entre lo viejo y lo nuevo, y constituyéndose en escenario del juego lírico que acostumbra a ser la vanguardia.

El Centro de Arte Hortensia Herrero (CAHH) nació en 2023 para acoger el mejor arte contemporáneo, y en solo dos años se ha erigido en visita imprescindible en cualquier itinerario cultural. Con 3.500 metros cuadrados de exposición entregados al último arte, franquear su umbral es adentrarse en parte de la colección privada de Hortensia Herrero, presidenta de la fundación homónima, volcada en promover el interés, el conocimiento y la sensibilidad por el arte y la cultura. EL CAHH pone así a disposición del público un tesoro personal –más de cien obras de medio centenar de artistas– reunido con la ayuda de Javier Molins, asesor artístico del centro, con un evidente espíritu transfronterizo, y no solo en lo geográfico.

Entre reconocidos exponentes de la creatividad destacan Anselm Kiefer, cuya poética posmoderna siempre interpela al hombre de hoy; Andreas Gursky, el gran manipulador de imágenes que ha conseguido estirar el tiempo hasta el infinito; Georg Baselitz, famoso por sus figuras de cabezas, o Ann Veronica Janssens, que trabaja siempre en experiencias inmersivas donde abundan la luz y el color. Todos ocupan la primera fila del arte mundial, y también la del CAHH, donde comparten los muros de sus 17 salas también con artistas valencianos de la talla de Andreu Alfaro, Juan Genovés o Miquel Navarro.

Nombres poderosos

Hacen, además, acto de presencia con su rotundidad otros grandes nombres de nuestro tiempo, como David Hockney, el pintor de la felicidad, con permiso de Pierre Bonnard; el escultor ghanés El Anatsui, cuyo trabajo ahonda en los avatares de la actualidad, y Peter Halley, el rey de la geometría. Al lado, españoles como Miquel Barceló, Joan Miró, Blanca Muñoz o Julio González.

Palacio Valeriola

La joya arquitectónica restaurada con pasión florentina

El edificio se ha sumado así a un ya de por sí abultado catálogo patrimonial integrado, entre otros lugares, por la catedral, la iglesia de San Nicolás o la Ciudad de las Artes y las Ciencias. Pasado y presente. El solar ocupado por el palacio formó parte de Balansiya, la Valencia musulmana entre los siglos XI y XIII, razón por la que durante la restauración aparecieron dos fuentes de una gran casa islámica, de las que se ha conservado una. También algún vestigio de la judería, en concreto un callejón, igualmente recuperado para disfrute de los visitantes.

Leer más

arrow right

El centro de arte de las tres culturas

En Valeriola el pozo sin fondo de la historia es todavía más profundo, pues en el subsuelo se han hallado también restos del circo de la Valentia romana. Pero cerrar los ojos e imaginar ese in illo tempore contrasta, al abrirlos, con la inmensidad interpretativa de las seis instalaciones específicas que se funden con el palacio. Son intervenciones –expresamente concebidas para este lugar– que más allá de dialogar con el espacio se integran en él y lo dotan de singularidad y alma.

Estos site-specifics los firman grandes artistas, como Jaume Plensa, quien pone letras y símbolos de diferentes alfabetos al ábside que comunica palacio y jardín, o Tomás Saraceno, que cubre los cielos de nubes con forma de tetraedro y dodecaedro irregulares. Además, Sean Scully llena de color la antigua capilla, Olafur Eliasson alumbra un túnel casi mágico, Mat Collishaw homenajea a las fallas reflexionando sobre el fuego y Cristina Iglesias introduce al espectador en su obra.