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Gran Viaje

Publicado

31 Octubre 2025

Director

Germán

Jiménez

En cierto modo, este es un viaje cuántico llevado a cabo en lugares y tiempos solapados: el Perú de mi travesía y tu ubicación actual. El mes de agosto, mientras recorría el Altiplano, y ahora, momento en el que tú lo lees... Y es que esto de los mundos y los tiempos paralelos es algo natural en Perú. Una tierra donde la tradición (y sus pobladores) hablan con total naturalidad de vórtices de energía, de seres de otros mundos, de ánimas y diablos errantes o de ciudades bajo el agua...

Con espíritu de evasión y entrega al destino, esta crónica es un tributo a sus clásicos indispensables con una extensión al Perú menos conocido, de la mano de Andean, con un fabuloso interludio sobre raíles firmado por Belmond. Un recorrido en el que pasado y futuro se dan la mano, como también lo hace en los surcos de los rostros de sus gentes o en el cabello trenzado (y nunca cortado) de las mujeres quechua. Seguir leyendo supone tomar la decisión de traspasar espacio y tiempo. ¿Te atreves?

Lima, la “tapada” de manto plomizo

Esta capital es una lengua de doble frontera que serpentea entre el océano y la cordillera y esconde sus secretos y rincones más hermosos con el mismo recelo que las mozas casaderas guardaban su horna, allá en los tiempos de la colonia. Para no ser reconocidas en público solían tapar su rostro, dejando tan solo un ojo a la vista. Recorrerla requiere paciencia por sus dimensiones y su tráfico demencial, ese que ha dado origen a un cuarto idioma (este no oficial): el del claxon. Junto al español, el quechua y el aimara, los pitidos son un morse ininteligible que te acompañará desde que pones un pie en sus calles. Eso, también, forma parte de su encanto.

Plaza de Armas en Lima, Peru

Foto panoramica del Malecón de Miraflores en la ciudad de Lima, capital de Perú.

Tres barrios imprescindibles:
Centro histórico, Barranco y Miraflores

El casco antiguo es recomendable pasearlo de día, y supone el primer salto en el tiempo que daremos en este periplo peruano. La Plaza de Armas, corazón social y político de la ciudad desde 1535, congrega edificios de pétrea belleza, conventos apabullantes y calles con casas balconadas que dan una idea del poder y la riqueza que aquí se concentró.

Barranco seduce con descaro: sus recoletas calles fueron hogar de grandes artistas y literatos. Las coloridas casonas, cafés y estudios de arte y grafiti son el reclamo perfecto para caminar sin rumbo (ni prisa) hasta llegar al célebre Puente de los Suspiros y los restos de la icónica ermita amarilla de Barranco. En sus inmediaciones, galerías como Grada y los murales de Jade Rivera (icono artístico limeño) captan todas las miradas en la Bajada de Baños. Calle abajo te espera un mirador volcado sobre la famosa Costa Verde.

Miraflores es el hogar de los pitucos (pijos, en la jerga local) y su encanto residencial aporta un extra de relajación comparado con otros barrios más bulliciosos. La arquitectura aquí se torna noble, como también las áreas comerciales los amplios bulevares y las zonas verdes volcadas al mar. No puedes perderte el Mercado Inca, icono de la artesanía local.

Callao, una parada indispensable

Hasta hace pocos años era considerado uno de los barrios más conflictivos de la ciudad. Junto al imponente puerto de Lima, esta degradada zona se ha regenerado gracias al poder redentor del arte. Descubrir Casa Fugaz (espacio de creación colectiva, estudio de grabación, taller de arte infantil...) y su labor de reinserción social es una experiencia inspiradora como pocas. Al frente del proyecto está un talento local: Salsa, un reconocido grafitero, antaño involucrado en actividades poco recomendables, pero cuya transformación vital le ha llevado al férreo compromiso de recuperar su distrito y sacarlo de la marginalidad. ¿Quién dijo que las utopías no pueden hacerse realidad?

Cusco y Machu Picchu, mitos indispensables

La ciudad imperial, epicentro de la cultura inca, sorprende, desnuda y rojiza. Bajo su caprichoso cielo serrano se despliega un complejo enjambre de historia y patrimonio sin igual. Cinco barrios destacan como una radiografía del devenir de la antigua capital espiritual del imperio. El centro histórico es un estrato de épocas y estilos donde las construcciones europeas se elevan sobre regios vestigios incas. San Blas es el epicentro del arte urbano, la artesanía tradicional y la famosa noche cusqueña. San Cristóbal no se explica sin sus liturgias, oráculos y el célebre Corpus. En Santa Ana se guarda celosamente el misterio de la antigua cerería y de San Pedro no puedes salir sin visitar el Mercado Central o comer en una picantería.

Cuando accedes al complejo Machu Picchu debes asumir que los tópicos se cumplirán. Cuando sucumbes a todo lo leído, visto y escuchado es cuando empieza tu diálogo íntimo con ese espacio sagrado, más allá de las polémicas que lo rodean. Date tiempo para detenerte, respirar y contemplar. Deja que tus ojos suban y bajen sus terrazas, escalen sus riscos, recorran los templos. Repara en los detalles, en la milimétrica precisión del corte y la colocación de sus sillares. Permite que el murmullo del aguade sus canalizaciones con más de seis siglos te cuente la leyenda del Templo del Cóndor.

Perú, El Alma del Tiempo

En cierto modo, este es un viaje cuántico llevado a cabo en lugares y tiempos solapados: el Perú de mi travesía y tu ubicación actual. El mes de agosto, mientras recorría el Altiplano, y ahora, momento en el que tú lo lees... Y es que esto de los mundos y los tiempos paralelos es algo natural en Perú. Una tierra donde la tradición (y sus pobladores) hablan con total naturalidad de vórtices de energía, de seres de otros mundos, de ánimas y diablos errantes o de ciudades bajo el agua...