“El turismo puede ser una herramienta decisiva para fijar población y crear oportunidades”
El director de la Cátedra de Territorios Sostenibles y Desarrollo Local de la UNED participará en el Foro Internacional Turium 2026 para analizar cómo el turismo puede contribuir al desarrollo de los territorios, impulsar la economía local y afrontar retos como la despoblación, la sostenibilidad o la adaptación al cambio climático.
El turismo se ha convertido en una de las grandes palancas de transformación económica y social. Pero su impacto no se mide únicamente en cifras de visitantes o de gasto: cada vez resulta más relevante su capacidad para generar oportunidades, reforzar el tejido productivo, conservar el patrimonio y mejorar la calidad de vida de quienes habitan los destinos.
Esa visión es la que defiende Jorge Vega, director de la cátedra de Territorios Sostenibles y Desarrollo Local de la UNED, que participará en el Foro Internacional Turium 2026. En esta entrevista analiza cómo la actividad turística puede contribuir a afrontar desafíos como la despoblación, qué distingue a los modelos que generan valor duradero de los que simplemente extraen recursos y por qué la resiliencia climática será uno de los factores decisivos para el futuro del sector.
¿Puede el turismo convertirse en una herramienta para impulsar los territorios?
Sí, si se gestiona de manera sostenible y responsable. Los datos actuales demuestran que el turismo tiene un impacto económico, social y ambiental significativo. Para que dicho impacto sea positivo, es crucial implementar prácticas de turismo sostenible que protejan y fomenten oportunidades para el futuro; hay que promover el bienestar de las comunidades anfitrionas y la conservación del patrimonio cultural y el natural.
¿Qué condiciones debe cumplir un destino para considerarse verdaderamente sostenible?
En mi opinión, son tres, y tienen que darse de forma conjunta. En primer lugar, hablamos de la sostenibilidad ambiental, que pasa por proteger los ecosistemas, reducir la contaminación y hacer un uso eficiente de los recursos naturales. En segundo lugar se encuentra la sostenibilidad económica: consiste en generar prosperidad sin agotar los recursos, con modelos de negocio que integren responsabilidad ecológica y social. Y está la sostenibilidad social, que prioriza la equidad, el bienestar comunitario y el acceso a oportunidades para todos, independientemente de su condición socioeconómica. En todos los proyectos impulsados desde nuestra cátedra valoramos de forma muy rigurosa el cumplimiento de dichas condiciones.
Es importante abordar de manera adecuada las tensiones entre visitantes y residentes y evitar la masificación y el deterioro del entorno
¿Qué factores marcan la diferencia entre un turismo extractivo y un turismo que fortalece a las comunidades locales?
En primer lugar, hay que promover los beneficios compartidos, distribuir los resultados económicos de manera justa y apoyar a pequeñas empresas. En segundo lugar, se debe impulsar la participación de las comunidades locales en el desarrollo y la gestión del turismo para generar sentido de pertenencia y cohesión social. Además, es importante abordar de manera adecuada las tensiones entre visitantes y residentes y evitar la masificación y el deterioro del entorno. En cuarto lugar, el turismo debe contribuir a la salud de los ecosistemas y la revitalización cultural. Por último, necesitamos promover experiencias diversas, personalizadas y auténticas que reflejen la cultura local para fortalecer la comunidad y generar un mayor valor.
Desde la cátedra, habéis estudiado casos vinculados a la España despoblada y a territorios en transición económica. ¿Qué ejemplos te parecen especialmente inspiradores para entender cómo el turismo puede contribuir a fijar población y crear nuevas oportunidades?
En efecto, estamos trabajando en territorios que solemos describir como de baja densidad demográfica pero alta densidad cultural. Algunos ejemplos concretos son el Patrimonio Mundial de Médulas. También llevamos tiempo involucrados en el Sistema de Gestión Integral de la Tebaida Berciana, en el municipio de Ponferrada; en el Sistema de Gestión Integral del Patrimonio Industrial de Castilla y León, en las provincias de León y Palencia. Por último, participamos en el proyecto europeo Agenda Cultural Común España Portugal, que tiene como objetivo hacer frente al reto demográfico impulsando actividades en el ámbito de las industrias cultural y creativa, donde el turismo sostenible también ocupa un lugar fundamental. Todos estos ejemplos son inspiradores sobre cómo el turismo puede contribuir a fijar población y crear nuevas oportunidades.
La tecnología permite predecir flujos, optimizar consumos energéticos, mejorar la dispersión de visitantes y personalizar experiencias con menor impacto
Si pensamos en la próxima década, ¿cuál crees que será el principal reto de los destinos que quieran combinar competitividad turística, bienestar ciudadano y conservación de su identidad?
Es clave garantizar la viabilidad en términos de agua, energía, salud pública, incendios, biodiversidad y seguridad, y también resulta fundamental demostrar resultados verificables en turismo regenerativo. Está claro que los destinos turísticos que inviertan en resiliencia climática protegerán su continuidad económica y su reputación. Además, debemos considerar la cuestión de la movilidad y el carbono, que seguirá siendo uno de los grandes desafíos del sector. Será habitual encontrar productos turísticos que integren tren, transporte público y movilidad suave como parte de la propuesta de valor. La medición de emisiones ganará peso, especialmente para grandes operadores y destinos urbanos.
Y luego está la sostenibilidad social...
Sí. Ciudades y destinos frágiles avanzan hacia modelos de gestión activa de flujos mediante reservas, cupos, tasas y regulación del alquiler turístico. El control de accesos en áreas patrimoniales y la redistribución del público suponen un cambio de visión: de atraer visitantes a invitar a contribuir al territorio. No podemos olvidar la importancia de una comunicación sostenible como ventaja competitiva. La Directiva Europea sobre Empoderamiento del Consumidor para la Transición Verde endurece el uso de mensajes genéricos y exige evidencias detrás de cualquier afirmación ambiental. La confianza del consumidor es esencial para el turismo responsable.
¿Cómo se consigue esa confianza?
Los destinos que demuestren gobernanza basada en datos, reglas claras y comunicación transparente conservarán la confianza de la ciudadanía y atraerán al viajero consciente sin depender del volumen. La digitalización también resulta clave. Hablo de tecnología para predecir flujos, optimizar consumos energéticos, mejorar la dispersión de visitantes y personalizar experiencias con menor impacto. En resumen, el reto de adaptar el turismo al cambio global exige disponer de indicadores adecuados, reducir el impacto social y ambiental del producto turístico, comunicar correctamente una sostenibilidad que sea real, afrontar una movilidad que generará costes crecientes y poner en el centro la resiliencia climática para garantizar la continuidad operativa. Apostamos por ecosistemas de innovación colaborativa sustentados en una gestión público-privada que garantice la participación social a través de la metodología de laboratorios vivos.