Esta laguna de color rosa parece de otro planeta: está en España y es perfecta para la primavera
Atardecer en la laguna rosa de Torrevieja. Foto : Pexels.

Esta laguna de color rosa parece de otro planeta: está en España y es perfecta para la primavera

Un paisaje único en Europa se esconde en Alicante: una laguna teñida de rosa por la naturaleza y rodeada de un destino con mucho más que ofrecer. Torrevieja y su entorno sorprenden con planes que no te esperas.

Aleks Gallardo | Marzo 26, 2026

La ciudad de Torrevieja tiene mucho más de lo que te imaginas. Sí, Alicante es el destino perfecto para los que buscan playas secretas familiares, urbanizaciones de veraneantes y restaurantes de paella. Pero, además de eso, están los que llegan atraídos por una rareza geográfica: una laguna rosa que parece salida de un catálogo de arte contemporáneo, cuyo color intenso cambia de tonalidad según la hora del día. La Laguna de Torrevieja es un ecosistema vivo, con microorganismos que tiñen el agua y un paisaje salinero que ha marcado la identidad de toda la zona.

Aprovechando la visita, te proponemos conocer toda la zona y todo lo que puede ofrecerte. La ciudad y sus alrededores han pasado de ser un destino de turismo masivo a convertirse en un lugar con propuestas que sorprenden.

Aquí conviven las huellas de una tradición salinera centenaria con nuevas direcciones de diseño, gastronomía y experiencias singulares. El lujo en este rincón del Mediterráneo no siempre se mide en estrellas de hotel: a veces está en la posibilidad de cenar con vistas al mar.

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La laguna rosa de Torrevieja desde el aire. Foto: UNSPLASH/Justen de Vasconcelos.

La laguna rosa: mucho más que una foto de Instagram

La Laguna de Torrevieja forma parte del Parque Natural de las Lagunas de La Mata y Torrevieja, un espacio protegido de 3.700 hectáreas. Su color se debe a la proliferación de halobacterias y a un alga microscópica (Dunaliella salina) que tiñe el agua con pigmentos rojizos. Además, su altísima concentración de sal (superior a la del Mar Muerto) ha convertido este lugar en un enclave productivo desde el siglo XIX.

Aunque está prohibido el baño (a diferencia de lo que ocurre en otros destinos como el lago Retba en Senegal), la visita merece la pena tanto por el paisaje como por las posibilidades de observación de aves, entre ellas flamencos que en ocasiones se mimetizan con el tono del agua. Lo recomendable es acercarse con un guía local que explique el trasfondo científico y cultural del parque, o hacerlo en bicicleta por las rutas señalizadas. Hay visitas organizadas por el propio Ayuntamiento y empresas locales.

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Torrevieja es mucho más que una segunda residencia. Foto: Unsplash/Frames for your heart.

Reivindicando la belleza de Torrevieja

La ciudad en sí arrastra todavía la fama de destino de segunda residencia, pero poco a poco ha ido desarrollando una oferta cultural interesante. El Auditorio Internacional de Torrevieja, diseñado por José María Tomás Llavador, es uno de los mejores espacios acústicos de la Comunidad Valenciana, con una programación de música clásica que sorprende.

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El Auditorio Internacional de Torrevieja. Foto: Ayuntamiento de Torrevieja.

Frente al mar, en el Paseo de Vista Alegre, se levanta uno de los símbolos de la ciudad. El Casino abrió sus puertas en 1867 como lugar de reunión de una sociedad que buscaba respiro entre dificultades, tertulias y copas de champaña. La historia y las distintas juntas que lo gestionaron han ido dejando capas. Lo interesante es lo que ha pasado en los últimos años.

Una familia con oficio hostelero aterrizó en Torrevieja hace una década larga con un plan que empezaba sin estridencias: en 2013 pusieron en marcha un chiringuito de cocina desenfadada. Funcionó. En 2019 doblaron la apuesta con La Mar de Bien, una casa de comida mediterránea con guiños internacionales que afinó el producto local sin dogmas. En plena pandemia, cuando otros bajaban la persiana, ellos abrieron un segundo chiringuito, en primera línea y puerta con puerta del anterior. Y en 2021 llegó la jugada decisiva: asumir las riendas gastronómicas del edificio histórico más antiguo de Torrevieja y reimaginarlo como Casino Café Bar.

El resultado respeta la arquitectura y su carácter de salón social, pero le imprime energía de brasserie mediterránea: servicio ágil, cocina honesta con una terraza que es puro "pase y quédese". Ven a media tarde para ver el movimiento del paseo, alarga con una cena sin prisas y deja que el edificio cuente su historia entre columnas, mosaicos y la luz de bahía.

Otra propuesta interesante llega con Las Columnas, un restaurante histórico a pie de playa que ha sabido reinventarse: su carta de arroces incluye propuestas de autor sin renunciar a la tradición.

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El histórico Casino Café Bar de Torrevieja. Foto: Instagram/@casino_cafebar.

Playas para escapar del gentío

Torrevieja y la Vega Baja tienen kilómetros de costa, pero la mayoría de visitantes se concentran en las playas más urbanas. Si buscas mar sin aglomeraciones, conviene desviarse un poco.

Cala Ferris es uno de esos rincones que aún conserva cierto aire salvaje. Rodeada de palmeras y dunas bajas, con aguas claras y poco profundas. Parece casi una playa tropical. No hay chiringuitos ni grandes servicios, así que la experiencia es más de pícnic mediterráneo con calma.

Un poco más al sur, ya en Orihuela Costa, la Cala Capitán sorprende por su mezcla de arena blanca y pequeñas islas rocosas que protegen la bahía. Entre semana mantiene un aire familiar y tranquilo, y en días de poco viento el agua se convierte en una piscina natural perfecta para snorkel.

Si buscas algo todavía más apartado, pon rumbo a Playa del Rebollo, en Guardamar del Segura. Es un arenal amplio, abierto y con dunas naturales. No suele aparecer en las listas de playas, pero es de las que se te quedan grabadas.

Si viajas en barco privado o alquilado, la joya está en los alrededores de Tabarca: calas solo accesibles desde el mar, con aguas turquesas y fondos de posidonia que merecen máscara y tubo. La clave es madrugar y fondear antes de la llegada de las excursiones.

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Cala Ferris, la playa más tropical de Torrevieja. Foto: Instagram/@costablancaorg.

Cuándo ir y cómo moverte

Primavera y otoño son las mejores estaciones: clima amable, menos concurrencia y colores más limpios para la laguna. En verano, el rosa suele intensificarse por la salinidad, pero también lo hacen las temperaturas y el número de visitantes.

Llevar coche facilita las escapadas (Tabarca, El Hondo, interior vinícola) y te permite jugar con horarios. Si viajas en avión, el aeropuerto Alicante-Elche Miguel Hernández queda a unos 45 minutos; desde allí, la autopista costera te coloca rápido en base.

TURIUM TIPS

Dónde dormir: uno de los favoritos es La Finca Resort, en Algorfa, con un campo de golf de 18 hoyos y suites modernas. Su spa con tratamientos inspirados en la sal local es un detalle que te conecta con el entorno.
Isla de Tabarca en privado: reserva una embarcación con patrón desde Santa Pola o Torrevieja y dedica el día a bordear la reserva marina, fondear con calma y comer en tierra cuando el flujo de visitantes baja. 
Humedales para recorrer: el Parque Natural de El Hondo, entre Elche y Crevillent, es uno de los grandes santuarios de aves del sureste español. Pasarelas de madera y observatorios discretos. Si te interesa la fotografía, madruga para el escenario perfecto. 
Fondillón, un vino que cuenta siglos: en el interior de Alicante, hacia Monóvar y Villena, varias bodegas trabajan este vino histórico de la DO Alicante, envejecido durante años y con un perfil aromático único.