Este pueblo medieval es tan bonito que parece la Toscana: está en Castellón y es perfecto para una escapada de invierno
Culla es uno de los pueblos más bonitos del interior de España. Foto : iStock.

Este pueblo medieval es tan bonito que parece la Toscana: está en Castellón y es perfecto para una escapada de invierno

España está llena de pueblos bonitos, pero Culla destaca especialmente por sus casas de piedra y su casco histórico de origen medieval, que es Bien de Interés Cultural y Conjunto Histórico Artístico.

Lucía Lorenzo | Enero 22, 2026

En España los rincones bonitos se cuentan por miles. Solo hace falta irse a Andalucía para dejarse encandilar por sus pueblos de color blanco, o viajar hasta el interior para dar con algunos de los lugares donde mejor se come de Castilla y León. Pero esta vez ponemos rumbo a Levante, aunque no haya mar a la vista. Da igual. Culla es medieval, recogido y espectacular. No necesita costa para conquistar.

Solo cinco pueblos de la Comunidad Valenciana aparecen en el listado de Los Pueblos Más Bonitos de España y no nos extraña que este municipio de Castellón con apenas 490 habitantes sea uno de ellos. Al fin y al cabo, su historia es larga y sale a nuestro encuentro en cada calle. Quien se atreve a explorarla, inevitablemente queda prendado.

La historia de Culla, el pueblo medieval más bonito

No es nuevo el innegable atractivo de esta bella localidad. Hay pruebas que confirman que ya estaba poblado en la Prehistoria, de ahí que nos podamos acercar al Barranco de Santa María y Covarxa a admirar las pinturas rupestres. E incluso visitar el poblado ibérico de Castellar de Meca, que nos habla de un periodo comprendido entre los siglos V y II a.C.

Más tarde lucharían por ella los romanos, los musulmanes y los cristianos, que no pudieron asentarse allí hasta el año 1233, momento en el que se hicieron con el control del castillo de Culla, del que hoy solo quedan restos.

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El castillo y la muralla de Culla. Foto: Turismo Alt Maestrat.

Aquel momento marcaría el comienzo de una época dorada a partir de la cual se construirían La Presó, un granero que serviría luego como prisión, la estatua del patrón del municipio, las ermitas de San Roque y San Cristóbal, la iglesia parroquial de El Salvador y el Antiguo Hospital, que hoy sirve como sala de exposiciones y espacio para conferencias y eventos culturales.

Un paseo por el interior de Culla

Es el efecto de la piedra lo que hace que, nada más poner un pie en el pueblo, todo a nuestro alrededor muestre cierta esencia Toscana. Algo que, hasta ahora, solo habíamos encontrado en Italia, en lugares como Volterra. Las calles son tranquilas y las casas del casco antiguo nos hablan de un pasado que no vuelve, aunque parece que nunca se ha ido.

La Ruta Templaria de Culla es una visita guiada que nos lleva de la mano por su patrimonio histórico: desde el castillo de origen musulmán hasta la antigua fortaleza íbera, pasando por iglesias, antiguos hospitales y hasta prisiones donde aún se pueden ver los dibujos que los presos realizaban sobre las frías paredes de piedra.

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Una de las puertas de la muralla de Culla. Foto: Turismo Alt Maestrat.

En todo momento el castillo de Culla despunta sobre nuestras cabezas, aún imponente pese al paso de los años. Se encuentra situado sobre un peñasco rocoso y, aunque fue destruido casi por completo durante los enfrentamientos de las guerras carlistas, aún tiene el poder de sorprender a quien lo visita. Además, conserva algunas partes, como la Torre de Frare Pere o la puerta de entrada a la barbacana del castillo.

Qué ver en los alrededores de Culla

El interior del pueblo no es lo único que merece la pena. La comarca del Alto Maestrazgo destaca por su belleza, que se puede admirar desde lo alto del Mirador del Terrat. En las inmediaciones Culla, barrancos escarpados e impresionantes montañas salpican el terreno, de forma que es fácil comprender por qué en un pasado construyeron el pueblo aquí, alejado de la omnipresente amenaza de una conquista.

Entre nuestros rincones favoritos están los alrededores del río Montlleó, que, como el Guadiana, solo aparece cuando las lluvias arrecian. Por eso el otoño es el momento perfecto para visitarlo y dejarse impresionar por el abrupto paisaje y por las pinturas rupestres que se ocultan en lugares como el Racó de Nano o en el Cinglo Verde.

Muy cerca se oculta, a plena vista, otro secreto. Se trata de la Carrasca de Culla, un árbol monumental y antiquísimo, que cuenta con más de cinco siglos de existencia y que mide más de 23 metros de alto. Testigo mudo de la historia, se cuenta que bajo su copa se resguardaba el ejército durante las guerras carlistas. Sea como sea, su alargada figura es ya un símbolo característico de esta zona, que es una de las más encantadoras para hacer una escapada de invierno.

TURIUM TIPS

La Carrasca de Culla da nombre a uno de los mejores sitios para comer de la zona: el Restaurante La Carrasca. Aquí la comida es casera y abundante, los perros son bienvenidos y es prácticamente imposible no salir satisfecho. Entre nuestros platos favoritos, destacan la olla de garbanzos y pelota, el tombet de cordero y, de postre, la cuajada de leche de oveja.
El Poblado ibérico de Castellar de Meca se puede visitar todos los domingos del año entre las 9:00 y las 14:00. La duración del recorrido es de unas tres horas y, debido al desnivel, no es apta para niños, ancianos ni personas con problemas de movilidad. El yacimiento arqueológico está situado en la sierra del Mugrón y se pueden ver restos de los muros y los caminos que recorrían este antiguo centro económico.
El día 7 de diciembre da comienzo la VI Edición del Mercado de la Trufa, que tiene lugar cada domingo entre las 11:30 y las 13:30 en la Plaza de La Setena. Es el lugar perfecto para pasear entre los puestos, disfrutar de la gastronomía local y de la música en directo y, por supuesto, comprar los mejores productos del Maestrat.