Este es el pueblo más bonito de Asturias: parece sacado de un cuento
Entre las olas del Cantábrico y los acantilados de caliza, Tazones es un refugio de postal en el que la historia de un Imperio comenzó en una pequeña playa de pescadores.
Situado junto al mar, que acaricia con insistencia su costa, Tazones destaca entre el resto de municipios de Asturias. Se encuentra en el concejo de Villaviciosa, que oculta en su interior este bonito puerto de pescadores. Sus paisajes, como de acuarela, tienen la capacidad de transformarse en algo similar a un cuadro impresionista cuando reciben la luz del sol, tan preciada en estas tierras donde, de vez en cuando, la lluvia cae con insistencia.
Sus calles empedradas y estrechas lo hacen parecer un pueblo normal, pero lo cierto es que es el único puerto imperial de la zona, pues Carlos V desembarcó aquí en 1517, cuando llegó a España para tomar posesión de sus reinos. Aun así, la historia no se le ha subido a la cabeza. Las casas son pequeñas, como si el lugar no tuviese grandes pretensiones. Las fachadas de colores, hoy una muestra más de su encanto, solían servir para que los marineros reconocieran sus hogares desde el agua.
La casa más fotografiada de Asturias está en Tazones
Ya a principios de los 2000, cuando Instagram no existía y no teníamos la costumbre de hacer fotos a todo lo que vemos para publicarlo en redes sociales, la Casa de las Conchas de Tazones era uno de los lugares más fotografiados de toda Asturias. Como si el mar Cantábrico hubiese salido de sus confines para venir a decorarla, la fachada de la vivienda se encuentra completamente recubierta de conchas.
A día de hoy, sigue siendo uno de los puntos más turísticos de la localidad. No nos extraña. En una tierra en la que el agua es protagonista indiscutible, esta construcción es una muestra de amor por el entorno. Lo que podría ser una simple casona, se ha convertido en un icono que los visitantes fotografían sin cesar.
Por supuesto, en el pueblo también hay espacio para la historia. Basta con caminar por el barrio de San Miguel para vernos rodeados por ella, como si recorriésemos un pasado que sigue muy presente en cada esquina. Fue justo aquí donde el por aquel entonces futuro Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico pisó suelo español por primera vez.
A día de hoy, claro, el entorno ha cambiado. Sin embargo, queda aún parte de ese carácter señorial. Entre redes de pesca que se secan al sol, las calles nos invitan a perdernos entre construcciones de piedra y balcones de madera. Merece la pena aceptar su invitación y sumergirse de lleno en uno de los pueblos más bonitos de Asturias.
La mejor cocina del Cantábrico
No se puede hablar de Tazones sin mencionar su gastronomía. Aquí el mar está presente en cada momento, y el de la comida no iba a ser diferente. Aquí, los restaurantes están pegados al puerto y el pescado llega directo desde los barcos a las cocinas. Pescados de roca, centollos y rape son todo un clásico, siempre que el Cantábrico esté de acuerdo con llevarlos hasta la costa, claro.

Hay pocas sensaciones que se comparen con sentarse en una de sus terrazas en un día de sol y observar cómo sus rayos tiñen de dorado las olas, trepan por los acantilados y se acercan para poder calentarnos. El sonido de las olas y de las conversaciones se mezcla, y no es un cliché, con el de la sidra siendo escanciada. Es casi un crimen venir y no pedirla, pues es el maridaje perfecto para el marisco.
Entre todos los que hay, nuestro restaurante favorito es El Portal de Tazones, en la pequeña Aldea de San Roque. La sidra es fuerte y conserva el sabor a manzana, el servicio, rápido y amable, y entre los platos destacan las zamburiñas, los fideos con bogavante y, por supuesto, las almejas, aunque este es uno de esos sitios en los que no te arrepientes pidas lo que pidas.