Esta ciudad española tiene la calle con más bares del mundo: tenemos la ruta perfecta para comer allí
Las calles del centro de Pamplona están llenas de bares. Foto : iStock.

Esta ciudad española tiene la calle con más bares del mundo: tenemos la ruta perfecta para comer allí

Pamplona es histórica, cultural y divertida. Además, tiene un lugar perfecto para disfrutar de su gastronomía: la calle San Nicolás, que es la que tiene más bares de todo el mundo.

Lucía Lorenzo | Enero 20, 2026

El norte de España está lleno de lugares con encanto y cada vez son más quienes lo eligen para veranear. E incluso para pasar un fin de semana tranquilo, lejos del bullicio de ciudades como Madrid. Los motivos son obvios. Allí hay pueblos que parecen una postal y cómodas ciudades que se pueden recorrer a pie. También una cultura gastronómica que gira alrededor del tapeo y los pinchos, algo que es evidente cuando se recorre la calle San Nicolás en Pamplona que es, de hecho, la calle con más bares del mundo.

De la capital navarra se ha hablado mucho. Porque es histórica —se fundó en el 74 a.C.—, cultural y preciosa. Porque recorrer su Ciudadela del siglo XVI es similar a viajar atrás en el tiempo. Porque pasear por el Parque de la Media Luna nos obliga a bajar revoluciones y disfrutar del entorno que nos rodea. Y, por supuesto, porque es una de las ciudades donde mejor se come de España.

Una ruta por los bares de la calle San Nicolás

En la que puede presumir de ser la calle con más bares por metro cuadrado del mundo ocurre algo muy común en el norte. Es muy similar a lo que sucede en la Parte Vieja de San Sebastián, en la calle Laurel de Logroño o en los alrededores de la plaza Coca de Valladolid; la gente se acoda en la barras, las puertas se llenan de personas con pinchos en las manos y la ciudad se llena de vida con el ruido de las conversaciones.

En medio de este ambiente irresistible destacan tabernas históricas y nuevas propuestas que elevan el tapeo al nivel de práctica casi sagrada. Vale la pena esquivar multitudes para adentrarse en locales como Casa Otano, donde el clásico ajo arriero pamplonica es prácticamente obligatorio, o La Escalerica Centro, con propuestas tan interesantes como el pan bao de cochinita pibil o el de costilla desmenuzada.

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Casa Otano, uno de los locales de la calle con más bares del mundo. Foto: Restaurante Casa Otano.

Para beber, da igual dónde vayas. El kalimotxo, el vino tinto y los cañones de cerveza son lo más pedido. Para comer, no pueden faltar los pinchos de tortilla de la cafetería Elizalde: los preparan con cebolla, de forma que el huevo quede cuajado, pero aún jugoso, lo que les ha llevado a ganar el premio a la mejor tortilla de Navarra en diversas ocasiones.

¿Más indispensables? La cazuelita de bacalao de La Cocina Vasca, el erizo y el huevo trufado del Bar Gaucho, el pulpo con patatas confitadas del Bar Baserriberri y la enorme selección de pinchos del Bar Ulzama, que han resultado finalistas en varias ocasiones en la Semana del Pincho de Navarra.

Los restaurantes de la calle con más bares del mundo

Si entramos sin reservar, el Restaurante La Vieja Iruña tiene tapas como chistorra, carrilleras al vino tinto o la bomba de pimiento con verdura. Pero merece la pena sentarse en este clásico del centro de la ciudad para comer sin prisa, honrando los platos de su carta: desde el steak tartar de vaca vieja madurada hasta el guiso de calamares en su tinta con patata, pasando por postres como el sorbete de fruta de la pasión al cava o su tiramisú, servido en una cafetera italiana.

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Uno de los platos de La Vieja Iruña. Foto: La Vieja Iruña.

Cuando hablamos de gastronomía parece que siempre hay carne de por medio, pero hay un lugar en Pamplona donde los vegetarianos (y los que no lo son) pueden ir a comer bien. Se trata del Restaurante Sarasate, que abrió sus puerta en 1979, lo que le ha llevado a ser el vegetariano más antiguo de Pamplona. Sus huevos revueltos con setas, sus canelones de espinacas o sus lentejas estofadas con berenjenas son ya verdaderos clásicos.

Además de por sus pinchos, el Bar Ulzama destaca por su menú del día, que cuesta 19,50 € e incluye primero, segundo, postre, pan, jarra de agua y media botella de vino de la casa por menú. De sus platos de carta, nuestros favoritos son el rabo de toro estofado y los txipirones Pelayo. Aunque en esta calle llena de bares, todo lo que sea comer vale la pena.

TURIUM TIPS

El panorama gastronómico de Pamplona también deja espacio para los celíacos, los intolerantes y los alérgicos al gluten. De hecho, La Vieja Iruña ganó en 2025 el Premio al Mejor pincho Sin Gluten gracias a su delicioso Itsasoa Mendak.
Los más golosos también tienen un sitio en la calle San Nicolás, concretamente en Melt Cakes, un obrador de tartas de queso de origen riojano que ofrece el postre en su versión más clásica (como la porción de queso Idiazabal DOP), pero también en sabores como oreo o pantera rosa.