Abadía Retuerta: excelencia, territorio y el valor de ser B Corp
Panorámica de Abadía Retuerta. FOTO : ABADÍA RETUERTA

Abadía Retuerta: excelencia, territorio y el valor de ser B Corp

Abadía Retuerta redefine el concepto de lujo contemporáneo al convertirse en el primer legado natural e histórico del mundo con certificación B Corp. Un reconocimiento que avala su compromiso con la sostenibilidad y que confirma una manera de entender la excelencia basada en el respeto por el territorio, las personas y el tiempo.

Gonzalo Varela | Febrero 12, 2026

En el corazón del valle del Duero, Abadía Retuerta se asienta en un antiguo monasterio del siglo XII rodeado de viñedos, bosques y tierras agrícolas que forman parte de una finca de más de 700 hectáreas. Se trata de un enclave en el que la historia y el paisaje no actúan como telón de fondo, sino como elementos activos de la experiencia del visitante, integrados en la vida diaria del hotel y en su manera de entender la hospitalidad.

La reciente obtención de la certificación B Corp refuerza esa visión y sitúa a Abadía Retuerta como el primer legado natural e histórico del mundo en alcanzar este reconocimiento. El sello avala un modelo de gestión que combina excelencia hotelera, sostenibilidad medible y compromiso con el territorio y las personas que lo habitan. Una propuesta que redefine el lujo desde la coherencia y el largo plazo.

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La sala de barricas. FOTO: ABADÍA RETUERTA.

Qué significa ser B Corp en el universo del lujo

La certificación B Corp, impulsada por la firma B Lab, distingue a las compañías que cumplen con los más altos estándares corporativos. No hablamos de un sello de intenciones, sino del resultado de una evaluación rigurosa, como explica Fernando Lázaro, director de Sostenibilidad y Nuevos Proyectos de Abadía Retuerta: “Durante un año y medio se han valorado aspectos con el impacto social y ambiental de nuestra actividad, la transparencia, la política laboral, la ética y la gobernanza; se han evaluado la red de proveedores y las medidas de ahorro de agua, reciclaje y economía circula".

Este reconocimiento pone negro sobre blanco el compromiso de Abadía Retuerta con la excelencia, algo que Lázaro considera clave: “En tiempos de greenwashing es muy importante ir más allá de la imagen que deseas proyectar y conseguir que quede plasmada con una puntuación objetiva. La certificación B Corp era una apuesta en el marco de nuestra estrategia, que a mí me gusta sintetizar con una frase: de B Corp no buscamos ser la mejor empresa del mundo, sino la mejor empresa para el mundo”.

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La piscina exterior del hotel. FOTO: ABADÍA RETUERTA.

Un territorio entendido como ecosistema vivo

La finca de más de 700 hectáreas que rodea Abadía Retuerta se gestiona como un organismo en equilibrio. Sus 193 hectáreas de viñedo ecológico, cultivadas bajo principios de agricultura regenerativa, conviven con bosques en expansión y un huerto de 6.400 metros cuadrados con más de 150 variedades que nutren una gastronomía de kilómetro cero. Aquí el paisaje no es decorado, es protagonista.

En los últimos años, la reforestación de 65.000 árboles y la conversión de 90 hectáreas en bosque (otros 30.000 árboles más en 2025) han transformado el entorno y reducido de forma significativa el consumo de recursos. De hecho, toda el agua usada en el hotel se depura y regenera para su reutilización, lo que cierra un ciclo que prioriza la eficiencia sin renunciar al confort.

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La reforestación es uno de los pilares de la apuesta sostenible de Abadía Retuerta. FOTO: ABADÍA RETUERTA.

Energía limpia, impacto medible

La sostenibilidad en Abadía Retuerta no se apoya en promesas, sino en datos. Uno de los más relevantes es el de la reducción del 87 por ciento de las emisiones totales de COâ‚‚ en los últimos años, en el marco de un modelo energético que avanza hacia la autosuficiencia. El cien por cien de la electricidad procede de fuentes renovables y la incorporación progresiva de plantas fotovoltaicas permite ya la autogeneración de una parte relevante del consumo tanto en la bodega como en el hotel.

Por otro lado, Abadía Retuerta entiende la sostenibilidad como una relación viva con las personas. Más del 80 por ciento de su equipo es talento de la zona, un empeño que fija población, genera empleo estable y fortalece el tejido social del entorno. A ello se suma una red de proveedores mayoritariamente locales y la puesta en marcha de proyectos que conectan la actividad del hotel con la comunidad que lo rodea. Esta dimensión humana completa la experiencia: el viajero percibe una hospitalidad auténtica, arraigada, que nace del conocimiento profundo del lugar y de quienes lo habitan.

“Frente a la ostentación, creemos que descubrir este ecosistema y formar parte de él es el verdadero lujo”, insiste Fernando Lázaro, para quien el sello B Corp no supone una meta, sino un camino: “Es una certificación que debe renovarse cada tres años, así que aquí no cabe el conformismo. Para mí esto es un punto de partida. Si hay algo que nos permite conocer B Corp es qué cosas hacemos bien y, sobre todo, dónde podemos mejorar. Y en todo esto ya estamos trabajando”.