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El pueblo de Palencia donde mejor se come: es precioso y con restaurantes de gran fama
El pueblo de Palencia donde mejor se come: es precioso y sus restaurantes tienen fama mundial
Villalcázar de Sirga atesora una de las más bellas y majestuosas iglesias románicas. La de Santa María la Blanca, a la que cantó Alfonso X el Sabio en sus cantigas. Además, en este pueblo de Palencia del Camino de Santiago se come de maravilla.
Villalcázar de Sirga es hoy un pequeño pueblo en la Tierra de Campos palentina, pero en tiempos debió de ser un gran partido en manos de los poderosos templarios. Solo hay que ver el porte de su iglesia, casi una catedral y una fortaleza. Por no hablar directamente de su majestuosa belleza. Esta majestuosidad viene dada, además, por cobijar a la Virgen que inspiró algunas de las cantigas de Alfonso X el Sabio. Los milagros de la alcazareña Santa María la Blanca llegaron a ser tan famosos en la Edad Media que hasta el rey se hizo eco de ellos en sus composiciones trovadorescas.
Es más, incluso el Camino de Santiago se desvió lo justo y necesario para no dejar fuera de ruta este puntal castellanoleonés de la religiosidad. Villalcázar de Sirga tiene el aliciente de estar a un paso de Carrión de los Condes, donde se alza el monasterio de San Zoilo, cenobio de gran relevancia en el medievo; y a dos de Frómista, con su imprescindible iglesia de San Martín de Tours, icono del románico. Se respiran aires jacobeos por esta comarca.
Villalcázar de Sirga, el mejor lechazo asado
Aquí hasta los restaurantes están pensados para los peregrinos (y los turistas) y ya son parte de su historia y su patrimonio. Pablo Payo abrió el Mesón de Villasirga en el Año Jacobeo de 1965, en un antiguo pósito del ayuntamiento, para potenciar el Camino de Santiago. Convencidos él y su mujer, Dominga, de que "el buen yantar y la charla amable con el peregrino pueden hacer milagros". A este se sumó, en la misma línea, el Mesón Los Templarios en 1984, que hoy aglutina a ambos, en manos de sus hijos.

¿La especialidad del mesón? El lechazo churro asado, cuya fama ha traspasado fronteras. Aunque hay otros hitos de la gastronomía castellana como la morcilla, elaborada artesanalmente; el lomo de olla, la cecina o los tropezones de chorizo. Incluso organizan comidas medievales a la antigua usanza, degustando las viandas como antaño; esto es, sobre hogazas de pan en lugar de platos. Y si se quiere, el banquete puede estar amenizado por un grupo de dulzaineros.
A Pablo Payo, Mesonero Mayor del Camino de Santiago e Hijo Predilecto de Villalcázar, fallecido en 2003, le podemos ver sentado en la plaza Mayor de la villa frente a su jarro de vino y cuenco de sopas recibiendo a los peregrinos, en un monumento inaugurado en 2005 que hace las delicias de los visitantes.
Santa María la Blanca, de los templarios a Alfonso X el Sabio
En las calles de Villasirga, como se la llamaba y se la sigue llamando para abreviar, también dan testimonio de su rutilante pasado el palacio de los Condes de Villasirga, del XVIII, convertido en casa consistorial, o el antiguo Hospital de Santiago, del XVII, con escudo de la Cruz de Santiago sobre su arcada.
Pero nada comparable a Santa María. Y eso que no es el templo más antiguo. Este honor se lo lleva San Pedro, que data del siglo XI, y pertenecía al citado San Zoilo, aunque enseguida se vio eclipsado por aquel, que fue construido por la Orden de los Templarios a finales del siglo XII.

Ya la fachada meridional es imponente, con su pórtico que remite a la gloria, a la altura de la nave mayor, aunque inacabado. No tiene tímpano ni esculturas en las jambas, pero sí arquivoltas con santas, santos, ángeles, clérigos y músicos. Sobre ellas, dos frisos en forma de galerías ciegas con arcos lobulados. En el inferior, la Virgen con el Niño, los Reyes Magos, San José y el ángel de la Anunciación. En el superior, el Pantocrátor.
Qué ver en Villalcázar de Sirga, en plena Tierra de Campos
Tuvo otra portada en el lado occidental, bautizada como Puerta del Ángel, la salida de los peregrinos que seguían su camino hacia Carrión. Pero hubo un derrumbamiento a finales del XIX y se optó por un muro desnudo rematado por esculturas del siglo XIII. Eso en cuanto al exterior, porque el interior es otro prodigio artístico. Asombra la magnitud y la elegancia de sus tres naves más la cabecera que se reparte en cinco capillas, en una de las cuales -la de Santiago- está la Virgen Blanca (s. XII), y recibe la luz de un rosetón.

A Villalcázar se va siguiendo las huellas del románico, cuando no directamente transitando el Camino de Santiago, que es casi lo mismo. Un pueblo terracampino perdido en la España menos turística que de pronto atesora los sarcófagos góticos del infante Felipe, hermano de Alfonso X; de su segunda esposa, Inés de Guevara, y de Juan de Pereira, ilustre caballero de la Orden de Santiago. La excelencia sigue en el retablo mayor (siglos XV y XVI) y en el púlpito, del XVI, y se vierte sobre infinidad de piezas.
Al margen de esta Virgen poética y de la obra de filigrana que es la iglesia, Villasirga tiene una ermita, la de Nuestra Señora del Río, a la que también se le atribuyen milagros incontables, como haber salvado a los alcazareños de la peste. La hallamos justo antes de cruzar el río Ucieza, de la cuenca del Duero. Se alzó en el siglo XVIII sobre una anterior románica, en las afueras, justo donde hubo asentamientos romanos, que están en el origen de la villa. Por aquí pasaba la calzada romana que unía Burdeos y Astorga, conocida durante la Edad Media como vía Aquitania, origen del Camino de Santiago francés.