NO TE PIERDAS
Este mágico islote de la costa vasca es el mejor plan de Semana Santa con un marmitako
Este mágico islote está en la costa vasca: es el mejor plan de Semana Santa junto a un marmitako
San Juan de Gaztelugatxe es un lugar mágico. Un puente, 241 escalones haciendo zigzag, un islote, una ermita y muchas leyendas. Está en la costa vasca, entre Bakio y Bermeo, y te dejará sin palabras. Para celebrarlo, un txakoli y un marmitako.
Esta es una aventura mágica y muy marinera. Nos trae a la memoria otra vivida más al norte, en tierras normandas, la que tiene como protagonista por todo lo alto al Mont Saint-Michel. Como él, San Juan de Gaztelugatxe parece haber salido de la prodigiosa imaginación de M. C. Escher o tal vez de William Blake.
A este islote de la costa vasca se llega tras superar, como si se tratara de una prueba de fe o un mandato bíblico -y es viacrucis-, un puente de piedra que luego se transforma en 241 escalones que trepan por la roca haciendo zigzag, se internan en las aguas, casi para andar sobre ellas, y dan al fin con esta pintoresca ermita que tan acertadamente se hace de rogar. Nos espera a 150 metros sobre el nivel del mar, que la rodea.
San Juan de Gaztelugatxe: ermita, escalinata y leyendas
La iglesia no es la original, que fue levantada en este idílico lugar en el siglo IX sobre los restos de un castillo y se convirtió en convento en el XII, para ser abandonada dos siglos después por los frailes, anticipándose a incendios y batallas. Pero, visto lo visto, no se puede pedir más. Gaztelugatxe lo tiene todo. Al perfil geográfico y la apoteósica escalera se suma que está retirado del mundanal ruido, aunque lleno de visitantes, que acuden en procesión.

Más visitantes todavía desde que este enclave costero apareció en la séptima temporada de Juego de Tronos, transformándose la ermita por arte digital en Rocadragón, el castillo de Daenerys Targaryen, la Madre de Dragones. Desde luego, sobrado de fantasía está. Y no faltan las leyendas.
Una es tocar tres veces la campana de la ermita para atraer la buena suerte y ahuyentar los malos espíritus. Y otra, con idéntico fin, posar el pie sobre la huella que, según se cuenta, dejó San Juan Bautista, quien llegó en solo tres pasos desde Bermeo, a 9,6 kilómetros. Hay que creer en los milagros.
El ritual de los barcos que salen a faenar
Aunque, a decir verdad, la fortuna ya se ha puesto de nuestra parte con solo estar aquí y poder sumergirnos a fondo en estas vistas apabullantes sobre el Cantábrico, al abrigo de acantilados, arcos, túneles, cuevas y demás formas labradas a capricho.
El buen fario lo buscan a toda costa los barcos de pesca bermeanos, que cuando salen a faenar en las campañas atuneras dan tres giros a babor y otros tantos a estribor para ganarse el favor del santo y tener buena mar y amplias capturas. En esta coreografía hacen sonar la sirena en cada vuelta y con la proa apuntando a la ermita. Verlo para creerlo (y disfrutarlo).

Sobre el mapa, a esta maravilla de la naturaleza la tenemos en la localidad costera de Bermeo, puerto pesquero por antonomasia, y muy cerca del punto más al norte de Bizkaia, el cabo Matxitxako. Las tentaciones continúan porque está a solo 17 kilómetros de la Reserva de la Biosfera de Urdaibai, con unas marismas impresionantes llenas de vida, en el entorno de Mundaka, y a 35 km de Bilbao. No hemos mencionado las playas en primer lugar porque no es verano, pero habrá que tenerlas muy presentes cuando llegue, porque hasta en el propio Gaztelugatxe es posible un inigualable baño.
Un biotopo y un santuario de aves marinas
La historia también ha dejado su huella en este islote estratégico, que fue uno de los bastiones del señorío de Bizkaia contra Alfonso XI, rey de Castilla, en el siglo XIV. Juan Núñez de Lara, junto a otros caballeros vizcaínos, se hizo fuerte en el peñón, haciendo frente a los ataques durante un mes. Dos siglos después, en 1596, la ermita fue saqueada, y puede que hasta incendiada, por el mítico Sir Francis Drake y sus corsarios. La última de sus tribulaciones fue el incendio sufrido en 1978, culminándose su reconstrucción en 1983.
Nosotros llegaremos por tierra, en son de paz, por supuesto, y a pie. El coche hay que dejarlo junto a la antigua carretera y a continuación descender por la ladera. Con el fin de preservar este ecosistema privilegiado, Gaztelugatxe fue declarado biotopo protegido en 1998 junto con otra isla vecina, la de de Akatx, santuario de de aves marinas, además de Zona de Especial Conservación (ZEC) y Zona de Especial Protección de Aves (ZEPA) en 2013. Desde 2023 es Monumento Natural.