“Comer es la mejor manera de entender un destino”
De Marbella al mundo, Dani García ha convertido su cocina en pasaporte global, sin perder el acento andaluz. El chef reivindica el viaje como escuela de curiosidad, inspiración y autenticidad, ingredientes esenciales también en su forma de cocinar.
"Viajar te abre la cabeza”, explica con su característico sentido del humor este chef malagueño y universal, que sirve su brioche de rabo de toro y su carpaccio de atún en ciudades como Los Ángeles, Budapest y Dubái.
De lo local a lo global, Dani García (Marbella, 1975), el gran renovador de la cocina andaluza, ha sabido comerse el mundo a base de personalidad y de creaciones gastronómicas que se convierten en objeto de deseo allá donde abre sus restaurantes. Se desplaza mucho por trabajo, aunque también lo hace por placer. Su primer impulso cuando llega a un nuevo destino es caminar sin un plan determinado: “Me gusta perderme, visitar mercados tradicionales y bares pequeños, descubrir cómo come la gente para entender una ciudad de verdad. No hacen falta grandes lujos; entrar en un lugar humilde con buen producto y ver a la gente disfrutando me transmite autenticidad, que es lo más importante para mí”.
Quiero y no puedo
Reconoce que intenta ir ligero de equipaje, pero casi nunca lo consigue. “Siempre termino metiendo en la maleta más cosas de las que necesito. Y normalmente me traigo de vuelta a casa algún producto curioso con el que me cruzo por el camino”.
Si tiene que quedarse con un destino, no duda: “Japón. Es un país que cambia tu manera de ver las cosas… Me impresiona, como cocinero, su respeto por la materia prima y su afán por hacer las cosas bien”. También le sorprendió Islandia, “por esa naturaleza tan extrema y pura que tiene”. Durante una noche en ese destino, además, dibujó en una libreta lo que sería el concepto y el logo de Leña, uno de sus espacios más emblemáticos. “Con el tiempo se convirtió en uno de mis conceptos más exitosos, y allí fue donde empezó todo. Fue un destino que me inspiró mucho”.
Cuando se le pide la receta de la escapada perfecta, el chef andaluz asegura que apostaría por un ingrediente principal: la curiosidad. A ella les añadiría “cultura, buenos restaurantes, paseos y tiempo para observar. Cuando uno viaja con esas premisas, siempre acaba descubriendo cosas interesantes”. Y el destino le deja un sabor de boca inmejorable.
Un enamorado de Asia
¿Prefieres quedarte en un hotel o en un apartamento?
La verdad es que soy más de alojarme en hoteles. Viajo tanto que, cuando llego a mi destino, agradezco especialmente que todo esté ya en marcha y no tener que preocuparme por nada en la habitación.
¿A qué souvenir le tienes más cariño?
A unos cuchillos comprados en Japón. Para mí son más que el recuerdo de un viaje a un país impresionante: son una herramienta de trabajo con una historia detrás que tiene que ver con mi inspiración.
¿Cuál es el destino al que deseas volver o que te gustaría descubrir?
Siempre digo que me encantaría conocer mejor Asia. Estoy convencido de que es un continente lleno de países con cocinas de las que tenemos mucho que aprender.