Las baterías de Cartagena son los mejores miradores del Mediterráneo y te llevan a calas paradisíacas
La batería de Castillitos está en la punta de cabo Tiñoso y ofrece una panorámica soberbia. FOTO : TURISMO CARTAGENA.

Las baterías de Cartagena son los mejores miradores del Mediterráneo y te llevan a calas paradisíacas

Estos castillos y baterías construidos en los siglos XVIII y XIX para defender el puerto de Cartagena se han convertido en lugares estratégicos desde los que contemplar el mar y los barcos. Además, conducen hasta calas recónditas.

Ángeles Castillo | Julio 9, 2026

Cartagena, con un teatro romano frente al mar y tantísima historia, está emplazada sobre cinco pequeñas colinas, casi como Roma, y abierta al Mediterráneo a través de una generosa bahía. Su puerto, que fue uno de los más importantes en la Antigüedad y lo citó incluso Cervantes en el "Viaje del Parnaso" (1614), tiene dos dársenas, la de la ciudad y la de Escombreras, separadas 1,5 millas por mar, cinco kilómetros por carretera.

Hasta aquí queríamos llegar porque la entrada a dicho puerto está vigilada por una serie de castillos y baterías que se fueron construyendo a lo largo de los siglos XVIII y XIX, y que hoy han quedado como los mejores miradores, habida cuenta de su posición estratégica; nunca mejor dicho.

De batería en batería por la costa de Cartagena

Es verdad que impresiona la configuración militar y no digamos los cañones, que son de película, pero también la posibilidad de otear la inmensidad. Tanto terrestre, siguiendo el perfil costero con todos sus entrantes y salientes, como la puramente marítima, salpicada de barcos. A esto sumamos que hay senderos que permiten bajar a recónditas calas que se acercan mucho al soñado paraíso veraniego. Y están en Murcia. Estas son solo algunas paradas que pueden hacerse en la ruta por la arquitectura defensiva de Cartagena.

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La batería de Castillitos se construyó a la manera de un castillo medieval. FOTO: DIEGO DELSO/WIKIPEDIA.

Batería de Castillitos

Castillitos es un clásico del turismo local, muy poco conocido fuera, pese a lo espectacular del lugar y lo pintoresca que es en sí misma la batería, que parece construida con el legendario juego Exin Castillos. Reproduce un castillo medieval, en estilo arquitectónico historicista, hecho realidad entre 1933 y 1936. Es aquí donde hay dos descomunales cañones que tenían un alcance de 35.000 metros, capaces de lanzar proyectiles de casi 900 kilos.

Está situada en la misma punta del cabo Tiñoso, a 250 metros sobre el nivel del mar, y nos muestra desde la punta de los Aguilones, en Escombreras, hasta el mismísimo Cabo de Gata, que siempre es una tierra prometida y un mar ídem. Cómo llegar: por la carretera de Cartagena a La Azohía, tomando el desvío hacia Campillo de Adentro.

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La batería de Atalayón está a 345 metros sobre el nivel del mar. FOTO: TURISMO CARTAGENA.

Batería de Atalayón

Fue edificada entre 1926 y 1933 como una batería antiaérea con cuatro cañones y se desartilló en 1952. Curiosamente, se hizo siguiendo el patrón clásico. La puerta central está rematada por un frontón dórico y escoltada por tres puertas a cada uno de sus lados, enmarcadas por pilastras y columnas de orden jónico. Es la fachada de los repuestos y depósitos de municiones, con cornisas, friso y arquitrabe.

¿Lo mejor? Se eleva a 345 metros sobre el nivel del mar, a sus pies, y permite deleitarse con una panorámica que abarca desde la isla de Escombreras al puerto del vecino Mazarrón. Pertenece al municipio cartagenero de La Azohía, un encantador lugar de veraneo. Cómo llegar: por una carretera de piedra que sale de la batería de Castillitos.

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La batería de Jorel es vecina de Castillitos. FOTO: TURISMO CARTAGENA.

Batería de Jorel

Se puso en pie casi a la vez que las dos anteriores, entre 1929 y 1933, según el Plan Primo de Rivera, enmarcado en el Plan de Defensa de 1926. Está asomada también al cabo Tiñoso, algo más abajo que Castillitos, a 218 metros exactamente, y se llama así por el jurel, el famoso pescado azul. Aún está artillada, como se dice en el argot, con tres cañones, aunque fuera de servicio desde 1994. Cómo llegar: por el mismo camino de Castillitos.

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Las baterías de San Isidoro y Santa Florentina son dos en una. FOTO: TURISMO CARTAGENA.

Batería de San Isidoro y Santa Florentina

Estas dos baterías en una son más antiguas. Datan de 1739, tienen forma alargada en paralelo a la costa y presentan casamatas enterradas con el fin de protegerse de los disparos de los navíos enemigos. Así también los polvorines, comunicados mediante túneles. Desde aquí se controlaba la bocana del puerto. Están catalogadas como Bien de Interés Cultural (BIC). Cómo llegar: a través de la carretera que va por la costa desde el tradicional barrio de Santa Lucía hasta Escombreras.

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La batería de Santa Ana fue un fortín en el siglo XVIII. FOTO: TURISMO CARTAGENA.

Batería de Santa Ana Acasamatada

Fue un fortín nada más comenzar el siglo XVIII, pero se reedificó durante el Plan O'Donnell de 1962. Entonces adoptó la forma de un castellete con múltiples aspilleras para disparos de fusil. Aún se puede ver su estructura, sus muros y cerramientos, como si en verdad fuera un castillo. De hecho, se conoce como castillo de Santa Ana. Las casamatas, de hormigón, están igualmente bajo tierra. También está declarada BIC. Cómo llegar: por la carretera del puerto a la dársena de Escombreras.

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La torre de Santa Elena vigila la bahía de La Azohía. FOTO: TURISMO CARTAGENA.

Torre de Santa Elena

Ya no estamos ante una batería, sino ante una torre. Y no es del siglo XIX, ni siquiera del XVIII. Para encontrar su fecha de construcción hay que remontarse a finales del siglo XVI, a los tiempos de Felipe II, quien quiso proteger a los pescadores mandando erigir esta atalaya para vigilar a los piratas. Se alza a una cota inferior, 70 metros, dominando, eso sí, la ensenada de La Azohía. Su planta es hexagonal y tiene dos cuerpos comunicados por una escalera de caracol. Es propiedad de Patrimonio del Estado y está considerada BIC.

TURIUM TIPS

Aprovecha para visitar el Museo del Teatro Romano, obra de Rafael Moneo. Y, en paralelo, el Museo del Foro Romano, la Columnata Romana y todas las huellas arqueológicas, que son incontables.
Además de las calas que rondan las baterías, tienes otras playas como Cala Cortina, a 4 km de Cartagena en dirección a Escombreras; Cala Reona, con unos fondos marinos impresionantes, en el entorno de Cabo de Palos; o Calblanque, Parque Regional lleno de calas y rincones idílicos.
En cuestión de gastronomía, mandan los salazones; el caldero, que combina arroz y pescado, y los michirones. Después de comer, se impone un asiático, una mezcla de café con leche condensada, coñac, canela, Licor 43 y una corteza de limón. Servido en una copa de cristal exclusiva.