“Soy una defensora de las escapadas en solitario”

Espido Freire Escritora

“Soy una defensora de las escapadas en solitario”

La escritora Espido Freire no viaja para tachar destinos de una lista, sino para dejar que los destinos sedimenten. Su libro más reciente, 'Guía de los lugares imposibles', es una invitación a recorrer geografías reales y sentimentales.

Aleks Gallardo | Mayo 13, 2026

Antiliteratura de viajes. Así podría definirse el último libro de Espido Freire (Bilbao, 1974), Guía de los lugares que ya no existen (RBA, premio Eurostars Hotels de Narrativa de Viajes 2025), en el que repasa destinos mutados por el tiempo o por los propios recuerdos. “Muchos de los sitios sobre los que hablo pueden no existir del todo para el lector, pero sí para mí, porque son los que he vivido y con los que he soñado”, explica la autora.

El amor por la literatura de Freire solo es comparable a su pasión por conocer mundo, ya sea por su cuenta o en buena compañía. “Soy una ferviente defensora del viaje en solitario. Pero también creo en las aventuras iniciáticas con hijos o sobrinos, en una experiencia compartida con una madre o una amiga… O en el viaje de novios, por supuesto”. Para la escritora, la escapada ideal debe ser una mezcla de “calma, novedades, gente agradable y alguna que otra sorpresa”.

Trotamundos empedernida

La escritora guipuzcoana, ganadora del Planeta en 1999 con Melocotones helados, vuelca en su última obra sus recuerdos sobre los lugares que la han marcado y a los que el tiempo ha cambiado, desde Damasco hasta Bath: destinos que le han atravesado el alma.

Antes de embarcarse en road trips de etapas extenuantes, se declara una fanática absoluta de “pasar varios días en el mismo lugar, o incluso varias semanas”. Así le ocurrió durante un viaje a Noruega para tomar parte en un congreso literario. “Fue algo inesperado. Al año regresé para quedarme un año. No sé explicar lo que me ocurrió; supongo que solo lo entiende quien lo ha vivido alguna vez”.

La misma sensación tuvo en Filipinas, otro de esos destinos que la han sacudido (“quizá porque no llevaba una idea preconcebida”), y confía en saldar pronto su cuenta pendiente con Islandia: “Ojalá pueda conocer el país este año”, revela. Su recuerdo más preciado proviene de Damasco, un territorio que conoció en tiempos de paz y que se ha instalado para siempre en su corazón: “Conservo unas bolas de cristal pintado que adornan mi casa y también unas rosas preservadas para infusionar”, señala.

Perderse, leer, escribir

¿Cómo aprovechas los trayectos hasta llegar a tu destino?

Pues mucho me temo que la respuesta no le va a sorprender a nadie: dedico el tiempo a leer. Y, a veces, también a escribir.

¿Hay algo que sí o sí siempre necesites meter en la maleta?

Sigo fielmente ese viejo consejo de llevar siempre la mitad del equipaje que tenías pensado, pero el doble de dinero.

¿Tienes alguna superstición antes de embarcarte?

Acostumbro a repasar varias veces que los imprescindibles están en su sitio: el efectivo, la tarjeta de crédito, el pasaporte y el DNI (según el destino) y el teléfono móvil (con su cargador).