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Esta ciudad es el secreto mejor guardado de los gallegos
Cinco claves de un reposicionamiento hacia la excelencia
Consciente de que cantidad no es sinónimo de calidad, Magaluf ha sabido recuperar su esencia sin renunciar a los avances, tras un proceso transversal y de largo recorrido. Analizamos el caso de éxito de esta reconversión.
Una costa renovada y natural
El municipio, desde el máximo respeto medioambiental, ha restaurado el ecosistema y ha implementado medidas para hacerlo más resistente a los efectos del cambio climático. Para ello ha instalado dunas artificiales de baja altura y arbustos mediterráneos, que son regados con agua depurada.
Al ritmo del Mediterráneo
El paseo marítimo se ha convertido en un espacio abierto a todos, salpicado de palmeras, animadas terrazas y zonas de descanso desde las que disfrutar del estilo de vida isleño. Además, se ha conseguido el ambicioso objetivo de hacerlo vivible de día y de noche, con modernas infraestructuras y un nuevo alumbrado.
Evolución hotelera
A finales de la década de los noventa se inició un proceso de actualización de las plazas de alojamiento. Desde entonces, las administraciones y las empresas privadas han colaborado para la creación de la renovación de los espacios y la creación de una oferta de primer nivel que sea competitiva y de calidad.
Paraíso gastronómico
Se ha puesto en valor la restauración local con el objetivo de atraer un público interesado en la excelencia y desestacionalizar el turismo. Los establecimientos han abrazado la cocina de autor, sin perder la vista de los platos tradicionales. Iniciativas como Calvià Destino Gastro impulsan el producto de kilómetro 0 y los chefs de la zona.
Atracción de un visitante diverso.
Magaluf ha adaptado su propuesta a las demandas del viajero contemporáneo: respetuoso y con ganas de experiencias vinculadas a la esencia del territorio. Además, la apertura a nuevos mercados ha sido una medida muy eficaz para no depender de los emisores tradicionales: Alemania y Reino Unido.