Un viaje en el tiempo y en el espacio
Leticia Dolera, Carolina Rubio, Ana Polvorosa y Mariola Fuentes forman parte del reparto de 'Silencio'. FOTO : MOVISTAR PLUS+.

Un viaje en el tiempo y en el espacio

'Silencio', la nueva producción original de Movistar Plus+, invita a hacer un trayecto lleno de simbolismo, sensibilidad y reivindicación. Analizamos la miniserie y entrevistamos a la actriz María León, una de sus protagonistas.

Virginia Lombraña | Enero 8, 2026

Eduardo Casanova maneja un universo absolutamente personal, algo que queda de manifiesto en su nueva serie, que acaba de estrenar Movistar Plus+. El foco narrativo de Silencio –tres capítulos de 15 minutos– escapa a las clasificaciones clásicas. No es un cine worldbuilding, que se vale de la ambientación para construir la historia, pero tampoco intimista: es eso y mil cosas más. Primeros planos, diálogos profundos, momentos de comedia, compromiso… “Hablo siempre de lo mismo porque es lo que me interesa y perturba: la gente de los márgenes. Quería hacer un paralelismo entre la invisibilidad de las vampiras y las mujeres seropositivas. La metáfora funcionaba y tenía la oportunidad de hablar del sida”, afirma el director.

texto alternativo
La miniserie cuenta con tres episodios de 15 minutos. FOTO: MOVISTAR PLUS+.

El lenguaje audiovisual se convierte en uno de los elementos más poderosos. La propuesta estética de esta tragicomedia en clave queer sumerge al espectador en una trama que cuenta más de lo que aparenta. Rodada en la Comunidad de Madrid, las localizaciones se convierten en protagonistas de esta producción con una impactante puesta en escena. “Los escenarios fueron determinantes –asegura la directora de Arte, Melanie Antón–. Para el primer capítulo, que se sitúa en el siglo XIV, durante la peste negra, elegimos el Palacio de Parcent, en la calle San Bernardo, y lo transformamos con cortinajes, cuadros satánicos y cientos de candelabros y velas para darle un aire siniestro y crear una atmósfera de misterio, temor, ocultación…”. Otro de los espacios que contribuyen a sumergirse en la trama es la casa del segundo episodio. “En este caso, es un lugar muy kitsch, donde prima el lila, que se declinó en cuatro tonos para dotar a cada una de las protagonistas de una personalidad determinada”. La miniserie transita también por la década de los 80, que se refleja en una cafetería típica de la época y concluye en una época futurista, marcada por “un escenario de color blanco con matices rosáceos, metáfora que transita de la negrura hacia el optimista”.

texto alternativo
Ana Polvorosa, en un fotograma de 'Silencio'. FOTO: MOVISTAR PLUS+.

La caracterización es el otro aspecto clave. “Tanto en el maquillaje como en el vestuario hay un simbolismo subliminal; por ejemplo, aparece el triángulo inverso en muchos detalles, en las joyas, en los vestidos y hasta en sus rostros… Y en el personaje humano, Triana, elegimos a propósito prendas de Loewe y pendientes de oro para que hablaran de su posición económica y social”, concluye Carolina Galiana, figurinista y responsable del diseño de vestuario.

Entrevista a María León

Precisamente, la actriz María León encarna a Triana, una adicta a la heroína que consigue salir de ese mundo gracias a la relación que inicia con una vampira.

texto alternativo
La actriz María León. FOTO: MOVISTAR PLUS+.

¿Cómo te has sumergido en el imaginario tan creativo de este director?

Gracias a lo bien que comprendo todo su trasfondo: su gran genialidad, su increíble sensibilidad, ese corazón y esa cabeza que son todo humanidad.

En Silencio hay un mensaje combativo. ¿Qué reto interpretativo implica hacer cine comprometido desde un registro fantástico?

Lo importante es que hay una historia que contar, que no solo implica lucha, sino también empatía, fortaleza, vulnerabilidad, amor, anhelo de libertad… Y eso solo se puede transmitir desde una entrega absoluta. Yo me he abierto en canal.

La trayectoria de tu personaje está condensada, se intuye. Y, por desgracia, es la de muchas personas en los años 80. ¿Dónde está la clave para que resulte verosímil y no un estereotipo?

Triana no tiene ni trampa ni cartón. Representa la dureza y las necesidades y fragilidades del ser humano. Se enmarca en una época muy concreta, la de los años 80, donde muchos jóvenes de buenas familias llegaban a Madrid para ser libres, amar de otra manera que no estaba permitida, buscarse a sí mismos. Y algunos resbalaron, experimentando con el caballo, una droga de la que ni siquiera conocían su derivada destructiva.

En la serie hay una gran exposición personal. ¿Cómo afrontaste estas escenas?

Pienso que no hay que enseñar para poder contar, pero aquí mi desnudo estaba justificado en la intención de la obra, y nada sexualizado. Transmite lo que somos, la belleza y la crudeza de una persona derruida.