Mucho arte en este hotel de Ámsterdam: Rembrandt pintó aquí La Ronda de Noche, su cuadro más famoso
La majestuosa fachada de un hotel con historia. Foto : Tivoli Hotels

Mucho arte en este hotel de Ámsterdam: Rembrandt pintó aquí La Ronda de Noche, su cuadro más famoso

En una esquina tranquila junto al Amstel, lejos del ruido y a un paso de todo, el hotel Tivoli Doelen se ubica en un edificio por el que pasaron ilustres personajes. Aquí, en el antiguo Doelen, Rembrandt pintó una de las obras más influyentes del arte occidental.

Aleks Gallardo | Enero 24, 2026

La ciudad de Ámsterdam está acostumbrada a contarse a sí misma a través de museos, canales, mercados flotantes impresionantes y cifras que te vuelan la cabeza: más de 100 kilómetros de vías fluviales, 1.500 puentes, un centro histórico levantado sobre miles de pilotes de madera. Pero hay otra forma de leerla, menos obvia: a través de los edificios que han estado en el centro de la acción cuando pasaban cosas importantes. El hotel Tivoli Doelen es uno de ellos. No porque sea el más espectacular ni el más fotografiado, sino porque en él ocurrieron hechos muy importantes que marcaron el mundo del arte, poder y vida cultural real desde hace siglos.

Este hotel forma parte del relato fundacional de Ámsterdam. En este mismo solar, en el siglo XVII, se reunía una de las milicias cívicas más influyentes de la ciudad. Aquí se celebraban banquetes oficiales, se tomaban decisiones políticas y se encargaban obras de arte. Una de ellas, pintada literalmente en una de sus paredes, acabaría convertida en una de las imágenes más reconocibles del arte occidental: La Ronda de Noche.

Antes de hotel Tivoli Doelen: poder, ciudad y pintura

Para entender el Tivoli Doelen hay que ir más atrás que su fachada actual. Ámsterdam nació oficialmente en 1275, el 27 de octubre, como un asentamiento de pescadores sobre el agua, en la desembocadura del Amstel. Desde entonces, su crecimiento estuvo ligado al comercio, a la defensa y a la organización cívica. De ahí surgen los Doelen, edificios destinados a las milicias urbanas que protegían la ciudad y, al mismo tiempo, funcionaban como espacios sociales de primer orden.

El Kloveniersdoelen, ubicado en el solar que hoy ocupa el hotel, fue uno de los más importantes. No era un cuartel al uso, sino un lugar de representación. Comer, beber, negociar y encargar arte formaban parte de la misma ecuación. En 1639, Rembrandt van Rijn recibió aquí el encargo de pintar el retrato colectivo de la compañía del capitán Frans Banninck Cocq. El resultado, terminado en 1642, rompió con todas las convenciones del género.

La Ronda de Noche no fue concebida para un museo, sino para colgarse en este espacio concreto. De ahí su composición, su escala y su dramatismo. El cuadro fue tan innovador que generó rechazo en su momento. Más tarde, cuando se trasladó a otro edificio, fue recortado porque no encajaba en la nueva sala. Hoy se exhibe en el Rijksmuseum y es uno de los lugares que debes visitar en Ámsterdam, pero entender que nació aquí —en lo que hoy es un hotel— cambia por completo la forma de mirarlo.

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Entrada al hotel Tivoli Doelen. Foto: Michelin Guide

El hotel en el que se alojó Sissi, la emperatriz

El Tivoli Doelen no se quedó anclado en el Siglo de Oro. Su historia está salpicada de huéspedes que explican distintas épocas de Europa. Uno de los más llamativos es Isabel de Baviera, la emperatriz Sissi. Estuvo alojada aquí una sola vez, pero durante una estancia larga, motivada oficialmente por razones de salud. Reservó 40 habitaciones. No para su séquito, sino para su vestuario.

Su suite, de más de 50 metros cuadrados y planta semicircular, tenía —y tiene— vistas directas y acceso al canal. El hotel conserva la memoria de aquella estancia y recuerda que una de las figuras más fascinantes y contradictorias de la Europa imperial caminó por estos mismos pasillos. La historia añade un componente casi novelesco: visitas nocturnas en barca, un amante en la ciudad y una emperatriz que buscaba anonimato en una Ámsterdam mucho menos vigilada que Viena.

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La habitación Rembrandt. Foto: Tivoli Hotels

Beatles, resacas y mitología contemporánea

El salto al siglo XX lo pone The Beatles. En junio de 1964, el cuarteto de Liverpool se alojó en el Tivoli Doelen durante su paso por Ámsterdam. Ocuparon toda una planta del hotel. El concierto fue breve; la noche, no tanto. Al día siguiente, apenas durmieron antes de las pruebas de sonido.

Es una anécdota menor en términos históricos, pero significativa: el hotel siguió siendo un punto de paso para quienes definían el pulso cultural de su tiempo. Este cruce entre arte clásico, realeza europea y cultura pop es difícil de lograr.

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El lobby del hotel Tivoli Doelen es puro lujo. Foto: Tivoli Hotels

Dormir sobre la muralla medieval

El hotel actual cuenta con 80 habitaciones, todas ellas consideradas patrimonio nacional, construidas sobre tramos de la antigua muralla medieval. Se distribuyen en 14 categorías diferentes, con vistas al canal, al casco histórico o con terraza. El interior apuesta por materiales nobles, tonos sobrios y una elegancia de la de toda la vida. 

El acceso al hotel marca el tono desde el principio. Una puerta giratoria de cuatro hojas en madera maciza actúa casi como un filtro. Dentro, el ritmo baja. El check-in es deliberadamente pausado, cercano, acompañado de una copa de bienvenida y una explicación clara del lugar. 

Entre las habitaciones destaca la Suite Rembrandt (105): más de 40 metros cuadrados, grandes ventanales con vistas al canal desde la cama y una atmósfera que mezcla historia y comodidad contemporánea. En la entrada, una reproducción a tamaño real de La Ronda de Noche. Sobre la mesilla, entradas VIP para la Casa-Museo de Rembrandt, a cinco minutos andando. 

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Amsterdam en todo su esplendor. Foto: Tivoli Hotels

Todo lo que puedes visitar a pie desde Tivoli Doelen

Uno de los grandes valores del Tivoli Doelen es su ubicación. Se encuentra junto al río Amstel, en el límite natural entre el casco histórico, el cinturón de canales y zonas como Rembrandtplein. Es una posición que permite recorrer la ciudad a pie con facilidad, sin depender de transporte y sin quedar atrapado en el circuito más saturado.

A menos de diez minutos están el Rijksmuseum, el Begijnhof, el Museo de Rembrandt, el Hermitage Amsterdam y la Ópera. Pasear hasta ellos es parte de la experiencia. Por la noche, en la zona encontrarás restaurantes tranquilos y bares clásicos donde el ruido no lo ocupa todo. Volver caminando al hotel, cruzar el Amstel y entrar de nuevo por esa puerta de madera es toda una experiencia que no esperabas en Ámsterdam. 

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Vistas al canal desde una de las habitaciones de Tivoli Doelen. Foto: Tivoli Hotels

TURIUM TIPS

Visita La Ronda de Noche en el Rijksmuseum.
Pasea al atardecer por el Amstel desde el puente Blauwbrug hasta Magere Brug, cuando la ciudad baja el ritmo y la luz se refleja en el agua.
Entra en la Casa-Museo de Rembrandt para entender cómo vivía, trabajaba y gastaba el pintor más influyente del Siglo de Oro holandés.
Tómate una cerveza en un café histórico como Café Hoppe o De Dokter, lejos del circuito turístico y con ambiente local real.
Recorre el Begijnhof: uno de los patios más silenciosos del centro, y observa cómo la ciudad convive con sus espacios interiores.