Tres palacios desde los que viajar al corazón del destino
Fachada del Palacio de Luces, en Asturias.

Tres palacios desde los que viajar al corazón del destino

De norte a sur, CoolRooms atesora encantadores hoteles boutique con una identidad propia que guardan con mimo la historia de los edificios y brindan una vivencia única.

Virginia Lombraña | Enero 28, 2026

Hay viajes que empiezan en un aeropuerto y otros que lo hacen al atravesar una puerta con una promesa de felicidad. Los palacios de CoolRooms pertenecen a este último tipo: cruzas el umbral y te sumerges en la esencia de la ciudad que los acoge. Son espacios con memoria, reimaginados con servicios adaptados al siglo XXI y donde se aprecia el lujo de lo bien hecho. Esta es una ruta que atraviesa el país haciendo escala en tres hoteles que son, en sí mismos, una experiencia.

Con sabor cantábrico

Palacio de Luces, a dos kilómetros de Lastres, se alza sobre un edificio del siglo XVI rodeado de 13.000 m² de jardines. En días claros, la vista alcanza la Sierra del Sueve, los Picos de Europa y el mar. Sus 44 habitaciones y suites son una prolongación del paisaje: madera, piedra, luz templada. El restaurante mira a la despensa asturiana con guiños de las Américas bajo la batuta del chef Pachi Ruiz; y el área de bienestar –con piscina y sala de masajes– es una invitación al dolce far niente. Aunque los alrededores proponen activarse: ascender al Pico Pienzu, visitar una conservera o probar suerte con el surf… De regreso, el hotel se vive como un refugio, con su chimenea y su biblioteca.

texto alternativo
VIstas de Madrid desde una de las suites del Palacio de Atocha.

Madrid, a otro ritmo

Si continuamos la travesía hacia el sur, detenerse en la capital es prescriptivo, y el barrio de las Letras, un buen lugar para hacerlo. Pasear por sus callejuelas es revivir el encanto de otro tiempo, con leyendas a pie de suelo que rinden homenaje a escritores del Siglo de Oro y contagian ese ambiente cultural y bullicioso. En este entorno artístico se ubica Palacio de Atocha, que se abre con un paso de carruajes custodiado por el dios Hermes, protector de los viajeros, y conduce a un jardín con fuente y alberca. Las 34 habitaciones equilibran lo clásico y lo contemporáneo. Dos exquisitas suites con terraza y jacuzzi al aire libre permiten contemplar la capital desde lo alto. Y cuando el cuerpo pide ciudad, el hotel propone visitas privadas a museos, galerías, talleres artesanos; sesiones de mindfulness… Al caer la tarde se regresa con esa sensación de que la ciudad vibra, pero el ruido queda fuera.

texto alternativo
Suite del Palacio de Villapanés.

Sevilla, reino de la luz

La última parada de este viaje encuentra acomodo en Villapanés, un palacio del XVIII que condensa la hospitalidad andaluza en una secuencia de patios y galerías. Su renovación ha combinado la arquitectura barroca con un interiorismo de líneas limpias y piezas de diseño que quedan de manifiesto en sus 50 habitaciones. En la cúpula, la suite Torreón, de 85 m², conserva artesonados, cristaleras y una bañera de mármol del XIX. En el wellness, el recorrido de agua baja las pulsaciones con tratamientos de alta cosmética natural. Y cuando el hambre marca la hora, Los Rincones del Marqués sirve una cocina andaluza y mediterránea con carácter.

¿El denominador común de estos hoteles de CoolRooms? Todo en ellos respira una elegancia sutil y placentera, de las que te obligan a quedarte siempre un poco más.