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Bioparc: cuando la ciudad se convierte en naturaleza salvaje

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Cuando la ciudad se convierte en naturaleza salvaje

Publicado

23 de Abril 2026

Redactor

Gonzalo

Varela

Los Bioparc de Valencia, Fuengirola y Gijón han reinventado la relación entre el ser humano y la fauna salvaje desde una premisa tan simple como poderosa: solo protegemos aquello que amamos y solo amamos aquello que conocemos.

Cada día se extinguen en el planeta aproximadamente 150 especies animales. Una cada diez minutos. El ritmo de destrucción es tan acelerado que hay formas de vida que desaparecen antes de que la ciencia tenga siquiera la oportunidad de catalogarlas. Es lo que se conoce como la Sexta Extinción Masiva. Y, por primera vez en la historia, el responsable es el ser humano.

En este contexto, la pregunta es inevitable: ¿qué puede hacer un parque de animales frente a una crisis de esta magnitud? La respuesta que han desarrollado los Bioparc durante más de dos décadas pasa por cambiar la mirada del visitante y promover una relación distinta con la naturaleza. Un nuevo concepto de parque

El modelo Bioparc se articula en torno a un concepto que lo diferencia radicalmente del zoo tradicional, que es la zoo-inmersión. No hay barreras visuales. No hay jaulas que recuerden al visitante que está ante un animal en cautividad. Lo que hay es una recreación meticulosa de los hábitats salvajes más amenazados del planeta –la sabana africana, las selvas centroafricanas, los arrecifes de coral y los fondos oceánicos– diseñada para que el ser humano se sienta dentro del ecosistema.

Bioparc Valencia: África en la ciudad

Con cerca de 6.000 animales de 150 especies, Bioparc Valencia es uno de los ejemplos más consolidados del modelo. El recorrido reproduce ecosistemas africanos como la sabana y la selva ecuatorial: cebras, rinocerontes, jirafas y leones conviven en áreas multiespecie y los hipopótamos pueden observarse bajo el agua desde un impactante mirador. En las zonas de selva aparecen gorilas, chimpancés o leopardos, y el recorrido culmina en Madagascar, donde es posible caminar entre lémures.

En los últimos meses, el parque ha registrado varios nacimientos —desde un cerdo hormiguero hasta crías de conocidas especies en grave peligro de extinción, como el primer rinoceronte del parque, los elefantes Makena y Malik o los chimpancés Ekon y Cala— que reflejan su implicación en programas de conservación.

Conservación

Ocio con causa

La dimensión conservacionista de los Bioparc va mucho más allá de lo emocional. Los tres centros que hay en España —Valencia, Fuengirola y el Acuario de Gijón— participan en cerca de un centenar de programas europeos de preservación de especies en peligro de extinción, lo que se conoce como conservación ex situ. Esto es, el mantenimiento de poblaciones de reserva bajo cuidado humano, con rigurosos criterios científicos de cría controlada y diversidad genética, que podrían ser fundamentales para reintroducir especies en su medio natural si las condiciones lo permitieran algún día. A este trabajo se suma la conservación in situ, con proyectos de campo liderados por la Fundación Bioparc en hábitats tanto lejanos como próximos a los centros en España. Visitarlos, además de ser un modo de disfrute y conocimiento, ayuda a preservarlos porque parte del importe de las entradas se destina directamente a financiar estas acciones.

Bioparc Fuengirola: ecosistemas tropicales en formato inmersivo

En la Costa del Sol, Bioparc Fuengirola propone un recorrido centrado en ecosistemas tropicales. El parque recrea con detalle hábitats como Madagascar, África ecuatorial o el Sudeste Asiático, a los que se ha sumado recientemente una zona dedicada a América Central y Sudamérica.

En estos espacios viven especies como el tigre de Sumatra, el orangután o el gorila, junto a otras menos conocidas pero igualmente relevantes desde el punto de vista de la conservación. En el último año, el parque ha registrado nacimientos de distintas especies, como el gorila, tapir mayo, nutria gigante o perezoso, resultado de su participación en programas europeos de cría controlada.

Con más de 20.000 metros cuadrados y cerca de 300 especies, el centro mantiene una línea de trabajo centrada en el bienestar animal y en la recreación de entornos que favorecen comportamientos naturales, integrando divulgación y conservación.

Además, este enfoque global conecta con la expedición de Magallanes y Elcano, que abrió nuevas rutas entre continentes y amplió el conocimiento del mundo. De algún modo, el recorrido por el parque evoca ese mismo espíritu de descubrimiento y conexión entre diferentes ecosistemas del planeta.

Bioparc Acuario de Gijón: el mar como sistema vivo

Frente a la playa de Poniente, el Bioparc Acuario de Gijón aborda la biodiversidad desde el medio acuático. Su recorrido, una vuelta alrededor del mundo, incluye desde imponentes tiburones toro hasta grandes tortugas marinas o invertebrados que cambian su comportamiento a lo largo del día.

Uno de sus elementos clave es el CRAMA Bioparc, un centro de recuperación de fauna marina que trabaja con especies como la tortuga boba y la foca gris, que se recuperan en sus instalaciones, antes de su reintroducción en el medio natural.

En 2026, el Acuario ha incorporado la exposición permanente Microclimas del Acuario, centrada en reptiles, anfibios e invertebrados. Los terrarios reproducen con precisión las condiciones de sus hábitats, lo que amplía la experiencia y refuerza el carácter divulgativo del espacio.