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Catedral de Vitoria: la obra que nunca cerró al público

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La Catedral de Santa María de Vitoria-Gasteiz ha convertido su propio proceso de restauración en una experiencia de visita única en Europa. Más de dos millones de personas han recorrido ya sus cimientos, su torre y su pórtico gótico siguiendo la lógica de arqueólogos y restauradores.

Publicado

26 Abril 2026

Redactor

Gonzalo

Varela

En 1994, la Catedral de Santa María, en Vitoria-Gasteiz, cerró sus puertas. Lo que nadie imaginaba entonces era que ese cierre acabaría convirtiéndose en uno de los mayores reclamos turísticos de la ciudad. La Catedral Vieja, como la llaman los vitorianos, planteó algo radicalmente distinto: abrir el edificio precisamente porque estaba en obras, no a pesar de ello. Así nació Abierto por Obras, un programa que hoy acumula más de dos millones de visitantes y que ha situado a la catedral entre los iconos turísticos de Euskadi.

La visita rompe con la lógica habitual de los templos, ya que no comienza en la puerta principal, sino en los cimientos. El itinerario sigue el criterio de arqueólogos, arquitectos y restauradores para entender la evolución del edificio, lo que convierte el recorrido en un viaje al origen de la ciudad tanto como al origen del templo.

En ruta desde los cimientos

En ruta desde los cimientos El punto de partida son las criptas, donde afloran los restos de las antiguas murallas y los primeros vestigios de la Gasteiz medieval. Desde allí, el visitante asciende hasta la nave principal para contemplar la llamada bóveda del milenio, una imponente estructura de piedra caliza levantada con las mismas técnicas que emplearon los canteros originales. El recorrido continúa por el crucero, la girola y las capillas hasta alcanzar el paso de ronda, un estrecho corredor exterior que recuerda que este templo fue, antes que nada, parte de la muralla que defendía la ciudad.

En el interior, el triforio —galería elevada que rodea la nave— ofrece una perspectiva monumental del conjunto difícil de encontrar en cualquier otra catedral española. Y el tramo final del recorrido reserva quizá la experiencia más impactante: el ascenso a la torre y el campanario, levantados entre los siglos XVI y XVII, desde donde se despliega una de las mejores panorámicas de Vitoria-Gasteiz y se comprende de un vistazo la importancia estratégica de su emplazamiento.

La visita concluye ante el pórtico, considerado una de las mejores portadas góticas de España. Un audiovisual final lo restituye tal y como fue durante siglos, pues en origen estaba policromado, conforme al gusto de la época, con esculturas pintadas que recibían a fieles y peregrinos.

Viajar al pasado con realidad virtual

El programa Abierto por Obras va más allá del recorrido por el templo. La oferta incluye la posibilidad de combinar la visita con un paseo por la muralla medieval de la ciudad o de optar por una visita artística centrada en las obras de arte que alberga el interior. La propuesta más innovadora es, sin embargo, la experiencia de realidad virtual. Así, mediante dispositivos autónomos de VR, el visitante puede trasladarse a distintos momentos históricos del edificio, desde el siglo IX hasta el XVI.

La catedral también destaca por su apuesta en materia de accesibilidad. Ascensores integrados en el recorrido permiten que personas con movilidad reducida accedan a las criptas, la nave, el pórtico y la torre. Y para quienes tienen dificultades de visión, una maqueta tridimensional con diferentes texturas en su superficie hace posible descubrir al tacto la evolución constructiva de este singular ejemplo del gótico europeo.

Más información sobre el programa de visitas y entradas en catedralvitoria.eus.

Destino privilegiado

La capital
del País Vasco,
en tres imprescindibles

Vitoria-Gasteiz es una ciudad en equilibrio: entre naturaleza y urbanismo, entre cultura y vida cotidiana, entre tradición y modernidad. Tres elementos ayudan a descifrarla:

-El Anillo Verde rodea la ciudad como un sistema de parques conectados. Salburua, Zabalgana, Armentia y Olarizu no son periferia, sino una extensión natural de la vida diaria. Allí, entre humedales y senderos, la ciudad respira. La bicicleta no es un símbolo, sino una herramienta: Vitoria-Gasteiz funciona sobre dos ruedas, con carriles que atraviesan barrios y enlazan con este cinturón verde.

-Cada mes de julio (este año, del 12 al 18), el Festival de Jazz transforma la capital vasca. Desde 1977, figuras legendarias han pasado por sus escenarios, pero también se vibra fuera de ellos, en bares, plazas y hoteles, donde la música se filtra por las noches. No es un evento aislado, sino una atmósfera compartida que invade la ciudad durante unos días.

-En el casco medieval, saltar de bar en bar es casi un ritual. Lugares como Sagartoki, Toloño y PerretxiCo condensan creatividad y producto en bocados XS. Comer aquí es mezclarse con la gente, un placer que permite descubrir la Vitoria-Gasteiz más auténtica.

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