Es el barrio más tranquilo de Madrid y parece un pueblo: los madrileños dicen que es donde mejor se vive
Aunque lleva más de cincuenta años siendo un barrio de Madrid, Canillejas aún recuerda la época en la que era un pueblo. Quizás por eso se ha convertido en uno de los lugares favoritos de los madrileños para vivir.
De entre todas las ciudades de España, Madrid nos gusta por sus interminables planes culturales y la gran oferta de ocio, que siempre nos acaba llevando hasta avenidas llenas de bullicio. Sin embargo, el ajetreo del centro no es para todos y los madrileños a menudo se enfrentan a una encrucijada: les gustaría vivir una vida más tranquila, pero no quieren abandonar su ciudad. Es un contexto como este en el que zonas como Canillejas han empezado a ganar popularidad.
Admitámoslo, los barrios están de moda. Basta con ver la proliferación de galerías de arte en Salesas o Carabanchel para darse cuenta de que ya no son simplemente lugares donde comprar un piso algo más barato. Los vecinos eligen pasar cada vez más tiempo allí y, sin embargo, algunos aún conservan ese aire tranquilo que recuerda a la vida en un pueblo.
Un paseo por el barrio más tranquilo de Madrid
Con 800 años de historia documentada, Canillejas aún se siente pueblo precisamente porque lo fue durante muchos años. Su fundación se remonta al siglo XIII, aunque en sus orígenes no pertenecía a Madrid, sino a Toledo. Sin embargo, la zona que hoy conocemos con este nombre lleva poblada mucho tiempo, pues se han descubierto allí yacimientos del año 100.000 a.C.
Las cosas han cambiado mucho desde entonces. Por supuesto. La población, que en el siglo XVIII apenas superaba los 100 habitantes, supera ya las 29.000 personas. Y cada vez son más. Una vez bajas de la Línea 5 de Metro y sales a la calle Alcalá, es fácil entender por qué: todo en ella, desde las terrazas donde la cerveza se sirve acompañada de tapas, hasta las numerosas zonas verdes, invita a quedarse.

Cuando la primavera está a punto de llegar y los almendros florecen, merece la pena pasear por el Parque de la Quinta de los Molinos: un enorme jardín lleno de árboles que en marzo se tiñen de flores rosas y blancas, donde la hierba verde cruje bajo los pies. Además, aquí se encuentra el Espacio Abierto Quinta de los Molinos: un enclave cultural donde los más pequeños pueden aprender mientras se divierten.
No es el único rincón encantador de Canillejas. El precioso Palacio de Torre Arias, construido en ladrillo rojo, recuerda a un castillo de cuento. Su origen no está tan lejos, pues en realidad fue quinta de recreo de la nobleza del siglo XVI. En el interior, estancias como la Casa del Jardinero Jefe, la Bodega o las Caballerizas nos hablan de cómo fue este lugar en el pasado.
Por qué Canillejas es una de las mejores zonas para vivir
Canillejas enamora porque no es un barrio al uso. No se parece a Salamanca ni a Chamberí. Recuerda, de alguna manera, a los pueblos medievales que encontramos en Castilla-La Mancha o Castilla y León. Su estructura aún tiene la plaza mayor como centro. En uno de los lados, aún se conserva en pie el antiguo Ayuntamiento.

Y como si la vida de los vecinos aún girase en torno a la pequeña plaza, junto a la vieja Casa Consistorial encontramos la iglesia de Santa María la Blanca, que puede presumir de ser una de las más antiguas de Madrid. Su exterior, sobrio y sencillo, esconde un secreto: el delicado artesonado mudéjar de las techumbres, hecho con una maestría asombrosa.
Pero el patrimonio cultural no es lo más importante. Al menos, no lo es a la hora de elegir un sitio donde vivir. Lo mejor es que es asequible, amable y diverso. Nos gusta su ambiente tranquilo y familiar: esa sensación de que aquí puedes ir a tu ritmo, sin que la vida te atropelle. La certeza de que, tras un día duro de trabajo, puedes volver a un lugar que camina contigo.