La ermita construida en la roca y escondida entre cuevas que no vas a creer que existe: dicen que es la más bonita del mundo
La espectacular ermita de San Bernabé. Foto : Diputación de Burgos.

La ermita construida en la roca y escondida entre cuevas que no vas a creer que existe: dicen que es la más bonita del mundo

En la comarca burgalesa de Las Merindades encontramos la ermita de San Bernabé: un templo espectacular situado en la entrada de las Cuevas de Ojo Guareña.

Lucía Lorenzo | Febrero 11, 2026

La ermita de San Bernabé es uno de los templos más especiales de Castilla y León. En pleno corazón de la comarca de las Merindades, en Burgos, encontramos esta construcción que parece sacada de un sueño. Está, concretamente, en el monumento natural de Ojo Guareña: un conjunto de galerías y cuevas subterráneas que recorren el interior de la cordillera Cantábrica.

Ya hemos hablado de otras iglesias que merecen una visita. Como la ermita de San Bartolomé, que se encuentra al final de una ruta de senderismo increíble en Soria y también está rodeada de montañas. Sin embargo, la Cueva Ermita de San Tirso y San Bernabé. Está construida en la misma roca kárstica y es increíble pensar que puede ser obra de la pericia humana.

La encantadora ermita de San Bernabé

La vista impresiona. En el norte de la provincia de Burgos, esculpida en la roca como si la montaña la hubiera intentado devorar, está la ermita. Es justo la entrada al complejo kárstico que ocupa más de 13.000 hectáreas. Su origen es desconocido; los historiadores no se ponen de acuerdo. Algunos creen que podría haber sido construida entre los siglos VIII y IX. Otros opinan que es posterior, del siglo XIII.

Lo que está claro es que el templo se levantó aprovechando la geografía del lugar. Está formada por una sola nave y los muros de sillar culminan en una bóveda natural, compuesta por la propia roca de la montaña. En un primer momento solo estuvo dedicada a San Tirso, y una talla del santo corona el altar. Más tarde, en el siglo XVIII, se consagró también a San Bernabé.

texto alternativo
Portada de la Cueva Ermita de San Tirso y San Bernabé. Foto: Diputación de Burgos.

Además, en el interior encontramos tres retablos. El más importante, dedicado a San Tirso. Los otros dos, a San Antón y a la Virgen del Rosario. No obstante, algunos planos antiguos muestran que antaño hubo otros dos más: uno protagonizado por San Bernabé y el otro, por imágenes del evangelio.

Una bóveda llena de pinturas al fresco únicas

Dentro de la ermita, sorprende la decoración de la bóveda: una serie de pinturas murales de estilo barroco popular que debieron pintarse allá por el año 1705. Esta suerte de relato visual lleno de color narra los martirios de San Tirso. Los frescos representan al mártir descoyuntado, deformado, azotado e incluso recubierto de plomo fundido.

Las pinturas muestran que el santo, cuyas hazañas solían ser relatadas por los monjes, también fue escaldado, encadenado y lanzado al mar, cortado por una sierra e incluso lanzado a las fieras. Los jueces que le condenaban pretendían que San Tirso renunciara al cristianismo, pero ninguna de las torturas surtió efecto y él siguió firme en su fe.

Qué ver en el Monumento Natural de Ojo Guareña

Si bien la Cueva Ermita de San Tirso y San Bernabé está justo a las puertas del monumento natural, Ojo Guareña es mucho más. Al fin y al cabo, la acción de los ríos Guareña y Trema y del arroyo de Villamartín ha creado aproximadamente 400 cavidades, aunque la red principal la forman únicamente catorce.

En el interior, se han encontrado restos antiquísimos que confirman la presencia de humanos desde el Paleolítico Medio. Un ejemplo de ello son las herramientas de piedra halladas en la cueva de Padro Vargas o las pinturas rupestres de la cueva Palomera. Más recientes son los ciervos representados en la cueva del Kaite, datados entre finales del Neolítico y principios de la Edad de Bronce.

Aquí, arte e historia se encuentran para dar lugar a un conjunto impresionante que sin duda queda grabado en la memoria.

TURIUM TIPS

Ojo Guareña se encuentra a una hora y media en coche de Burgos. Para llegar, hay que salir rumbo a Santander y, una vez llegados a Sotopalacios, seguir por la N-623. Después, en el kilómetro 82, se toma un desvío en dirección a Soncillo y, antes de llegar a la localidad, tomar otro desvío rumbo Bilbao por la BU-526.
Cerca de este monumento natural, a tan solo 50 minutos en coche, se encuentra la ermita de San Pantaleón de Losa, la iglesia más impresionante del norte de España.
Para comer, te recomendamos el Restaurante el Petirrojo. Se encuentra a 18 kilómetros, en la localidad de Quintana de los Prados. Los platos sorprenden por su buena presentación y su sabor, el lugar es acogedor y el trato cercano. Comas lo que comas, el arroz con leche es imprescindible.