El paisaje más bonito de España es completamente natural y está entre Cáceres y Salamanca
El meandro del Melero ofrece un paisaje natural fascinante. FOTO : WIKIPEDIA/DICASTO.

El paisaje más bonito de España es completamente natural y está entre Cáceres y Salamanca

El meandro del Melero es uno de los paisajes naturales más sorprendentes de nuestra geografía. Se trata de una curva perfecta que dibuja el río Alagón a su paso por la alquería de Riomalo. Hace frontera entre Las Hurdes y la Sierra de Francia.

Ángeles Castillo | Febrero 19, 2026

Hay lugares que levantan suspiros, como los Barrancos de Gebas (Murcia), que parecen un paisaje lunar. O como esta curva que traza el Alagón, el afluente más largo del Tajo entre los que se sitúan en la cuenca española. Podría ser perfectamente la curva de la felicidad. Esta geometría ondeante no se merece otras palabras. Los meandros son sinuosos por naturaleza, pero el meandro del Melero parece estar dibujado como por arte de magia.

A su relevancia paisajística se suma que es una frontera natural entre la provincia de Cáceres y la de Salamanca. Concretamente, entre Riomalo de Abajo, alquería de Caminomorisco, considerada la puerta de entrada a Las Hurdes, y Sotoserrano, que pertenece a la comarca salmantina de la Sierra de Francia.

Un meandro entre Extremadura y Castilla y León

Las Hurdes y la Sierra de Francia son dos territorios que se han conservado tal cual, con su entorno natural y su arquitectura típica, debido a su aislamiento. Al final, son Extremadura y Castilla y León encontrándose a la intemperie.

El Meandro era un río de Anatolia que siempre asombró a los griegos por la manera en que discurría zigzagueando. Y así fue como pasó a ser nombre común. Lo contó el geógrafo antiguo Estrabón refiriéndose al río hoy llamado Büyük Menderes: "Su curso es tan extremadamente sinuoso que todo lo sinuoso es llamado meándrico".

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El río Alagón es el artífice del meandro del Melero. FOTO: WIKIPEDIA/DAVID PEREZ.

Si el Meandro original serpenteaba de camino al mar Egeo, el Aragón coge sus curvas para ir a desembocar en el Tajo a la altura de Alcántara, atravesando Coria y Miranda del Castañar, entre otros pueblos.

Para contemplar el meandro del Melero en todo su esplendor, hay que subir al mirador de la Antigua, al que se accede por un camino desde Riomalo, en coche o a pie (3 km). Y si puede ser en época de lluvias, cuando el caudal aumenta y realza la silueta del meandro, mejor que mejor.

Una ruta de senderismo por el meandro del Melero

Este mirador ofrece una estampa muy hurdana, aunque la casi isla de Romerosa, que queda en medio, es de Salamanca. Nada como un río para desdibujar las fronteras. Para bajar hasta sus orillas y bordear el meandro, hay que coger la Verea de los Pescadores y seguir las señalizaciones.

La ruta de senderismo es circular y se extiende a lo largo de ocho kilómetros sin dificultad alguna. Cuando el tiempo es propicio, la tentación de alquilar una piragua y surcar estas llamativas aguas crece.

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El puente de Sotoserrano, pueblo de Salamanca donde se juntan tres ríos. FOTO: WIKIPEDIA/FRAYLE.

Riomalo, de apenas 50 habitantes, tiene mucho encanto por sus calles estrechas y sus casas típicas con tejado de pizarra, además del río, que ya no se llama Malo, como en otros tiempos, sino Ladrillar, y la sierra del Castillo.

Este punto puede ser el inicio de una ruta de pueblo en pueblo por la comarca montañosa de Las Hurdes, tierra grabada en la memoria por el documental "Tierra sin pan", que Buñuel rodó en 1933 con la voz de Francisco Rabal y que generó no poca polémica, por su deriva artística que lo alejaba de la realidad.

Arquitectura popular en Las Hurdes

No solo eso, también por la imagen que dio de España, motivo por el cual fue prohibido por el Gobierno de la Segunda República. Fue el doctor Gregorio Marañón, que había acompañado a Alfonso XIII en su visita a Las Hurdes en 1922, quien protestó por lo desagradable y, en su opinión, injusto de la película. La había visto durante su estreno en el Palacio de la Prensa. Hoy, esta comarca es muy querida por los amantes de la naturaleza y lo rural.

En Las Hurdes se engloba también Caminomorisco, que conserva como oro en paño su arquitectura popular, recreada en la Casa de la Cultura, también de piedra y pizarra, y goza de una piscina natural junto al puente, muy de agradecer en verano. En este pueblo hurdano se bebe vino de pitarra y se borda. Lo mismo que en Pinofranqueado, el centro comercial y de servicios de la comarca, que atesora varios petroglifos que se remontan al Neolítico.

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Herguijuela de la Sierra es un pintoresco pueblo de Salamanca. FOTO: WIKIPEDIA/SOTOS.

Cruzando a Salamanca, tenemos el ya citado Sotoserrano, enclavado en el Parque Natural de Las Batuecas-Sierra de Francia, justo donde se unen el Alagón, el Cuerpo de Hombre -sí, es el nombre de un río- y el Francia, que pueden recorrerse en la ruta de los Tres Ríos (8,4 km). Es el pueblo menos elevado de la provincia, a 508 metros sobre el nivel del mar, y destaca por ser, también él, muy pintoresco por su arquitectura netamente serrana.

Otro tanto le pasa a Herguijuela de la Sierra, que responde perfectamente a la imagen que se tiene de estos pueblos. Y en medio de una exuberante vegetación, donde lo mismo hay robles, encinas y castaños que acebos y tejos. Tenía hasta un haya, una rareza por encontrarse en este punto tan meridional. Este ejemplar, incluido en el listado de árboles singulares de Castilla y León, cayó derribado por los fuertes vientos el pasado mes de noviembre. Medía más de 28 metros y tenía más de 400 años de antigüedad.

TURIUM TIPS

El viaje se puede alargar hasta La Alberca, declarado conjunto histórico-artístico. Es uno de los pueblos más conocidos de la Sierra de Francia y uno de los más bonitos de España. Está lleno de fuentes, de flores y de casas de piedra revestidas de adobe y madera.
El valle de Las Batuecas también es fronterizo. Entre La Alberca, en Salamanca, y Ladrillar, en Cáceres. Recibe su nombre del río que lo atraviesa y es un paraíso natural donde se esconde el monasterio de clausura de los carmelitas descalzos, monjes ermitaños, fundado en 1597.
El hotel Hurdes Reales se ubica en la antigua Factoría de Alfonso XIII, de 1922, y está integrado en la Red de Hospederías de Extremadura. Tiene 30 habitaciones (desde 71 euros) con vistas a las montañas hurdanas. Se encuentra en Las Mestas (Ladrillar).
En el restaurante El Encuentro de La Alberca se puede disfrutar de la cocina típica. Desde las cazuelitas de alubias al estilo albercano hasta la pluma ibérica, las carrilleras o el chuletón de ternera al punto.