Así es el pueblo de Rosalía: masías entre viñedos, unas torres gemelas y la espiritualidad de Montserrat
Sant Esteve Sesrovires está a la sombra de Montserrat. FOTO : TURISME BAIX LLOBREGAT.

Así es el pueblo de Rosalía: masías entre viñedos, unas torres gemelas y la espiritualidad de Montserrat

Sant Esteve Sesrovires era conocido como el pueblo de los Chupa Chups hasta que triunfó Rosalía, nacida aquí en 1992. Famosos son también sus viñas, sus bodegas y sus vinos. Estamos en el prelitoral, entre masías.

Ángeles Castillo | Marzo 30, 2026

Rosalía ya es una estrella global, sin fronteras, pero su origen hay que ir a buscarlo a la comarca del Baix Llobregat, casi en el Penedès, al ritmo de "El buen querer", el "Motomami" o, en aras de la actualidad, de "Lux". No puede faltar la música en el camino a Sant Esteve Sesrovires, cuyo nombre se debe a los bosques de robles que lo circundan y, por extensión, a las masías. Esos "rovires", en catalán, que nos sitúan a la sombra de la montaña de Montserrat, naturaleza, espiritualidad y la mejores vistas, entre los ríos Anoia y Llobregat.

Siguiendo la estela de la religiosidad, tan en boga por la artista, cabe decir que el casco antiguo se agrupa en torno a la iglesia (1891) y entre dos torrentes, el de Can Llopart y Can Estella, que son parte de su magia, al sumarse a la belleza paisajística de sus relieves que ondulan la llanura prelitoral, donde se acomodan los viñedos, pertenecientes a la D.O. Penedès.

No es de extrañar que el campo esté salpicado de las típicas masías aquí y allá, algunas de las cuales no han abandonado la tradición y funcionan como bodega y cava. Para nuestra alegría, se pueden visitar, cata incluida, en lo que supone una inmersión total en la viticultura.

Qué ver en Sant Esteve Ses Rovires, el pueblo de Rosalía

La uva siempre fue un motor económico de Sant Esteve. Tanto es así que se hace notar en su casco histórico, que hay que patear porque depara numerosas sorpresas. El centro de todo es la impresionante iglesia parroquial, consagrada a San Esteban como el pueblo. Es obra de Josep Domènech i Estapà, que la dotó de elementos neogóticos y neorrománicos, con vistosas torres gemelas de ladrillo visto. No en vano es una de las mayores iglesias de la comarca. Junto a ella destacan nobles edificios, que esta vez no son de condes y marqueses, sino de las familias vinculadas al terruño y el vino.

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La iglesia de Sant Esteve Sesrovires presume de torres gemelas. FOTO: DIPUTACIÓN BARCELONA.

La masía Can Estella se remonta nada menos que al siglo XI, época de la que son las arcadas de la cava y otros elementos. Su fachada es de 1847, con reloj de sol y la campana del somatén. Tiene un patio ajardinado decorado con motivos vitivinícolas. Por su parte, las Cavas Roger Goulart, de 1920 aunque funcionan desde 1882, son un alarde modernista dentro de la tipología agraria. La masía se la debemos a Ignasi Mas i Morell, quien aderezó el ladrillo con plafones cerámicos en verde en claro guiño a la uva. Sus cavas subterráneas, en pleno centro, son las más antiguas de Cataluña.

Un afamado club de golf y un restaurante ecológico

Mientras, la Masía Bach, proyectada por Josep Maria Sala en 1918, luce fachada esgrafiada, tejado de vidrio y una fuente interior. Combina elementos renacentistas y barrocos con los aires mediterráneos. Cuenta con un club de golf diseñado por el famoso golfista José María Olazábal. Además, en la masía de Can Julià, del siglo XV, organizan talleres diversos, tienen espacios de relajación y un huerto ecológico.

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Sant Esteve Sesrovires tiene paisajes como este, donde se enmarca el club de golf. FOTO: TURISME CATALUNYA.

Se sabe que Sant Esteve Sesrovires tuvo un pasado romano, en torno a la vía que comunicaba con Barcino, la actual Barcelona; que en 1008 hubo una primera iglesia, donada por el conde, y que también gozó de un castillo, reducido a ruinas. No obstante, su núcleo histórico se conformó durante el siglo XIX, con apenas un centenar de casas, al amparo del mencionado templo, que se levantó con la ayuda de sus habitantes. Antiguamente, todo eran masías desperdigadas.

De pueblo de los Chupa Chups a pueblo de Rosalía

Así también un pasado fundamentalmente agrícola, aunque se hiciera famoso como el pueblo donde se fabrican los míticos Chupa Chups, antes del triunfo de Rosalía. Ahí están Can Farràs (1909), que acoge las oficinas del ayuntamiento; o Can Canals i Nubiola (1863), con un amplio jardín sobre el cual se abre una gran galería cubierta, y por cuyos alrededores nace la Ruta Verde, una espectacular ruta de senderismo de unos seis kilómetros.

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Can Amat es una de las masías de Sant Esteve Sesrovires, hoy restaurante. FOTO: DIPUTACIÓN BARCELONA.

Otro de estos masos tradicionales, que gozaron de amplias fincas, es Can Amat, una casa señorial de 1889 de arquitectura de inspiración rural y con torre mirador, que aloja el restaurante ecológico Can Amat Paradis, con huerto propio y mucho encanto. Lo han probado y lo saben Shakira, Pedro Almodóvar o Luz Casal, y suponemos que también Rosalía. ¿Su especialidad? La auténtica calçotada catalana.

La Escolanía de Montserrat, los niños cantores de "Lux"

Este pueblo de poco más de 8.000 habitantes, a 40 kilómetros de Barcelona, es el punto de partida perfecto para visitar Montserrat, el lugar más emblemático de Cataluña, una montaña sagrada a 720 metros sobre el nivel del mar y con una abadía benedictina que se ha convertido en centro de peregrinaje.

De Montserrat es la escolanía que ha participado en siete de las canciones del último disco de la artista, "Lux". Este coro de niños cantores, uno de los más antiguos de Europa, elevó a los cielos musicalmente los temas "Reliquia", "Divinize", "Porcelana", "Jeanne", "La rumba del perdón", "Memória" y "Magnolias".

TURIUM TIPS

Coge el funicular para subir a Montserrat. Hay dos para elegir: el de Sant Joan (1918), que va hasta la ermita de San Juan, y el de la Santa Cova (1929), que para en la Santa Cueva, donde fue hallada la Moreneta.
No te pierdas la Pasión de Olesa de Montserrat, con casi 500 años de historia. Participan un millar de personas. Habrá representación el Viernes Santo, 3 de abril, pero continuará los días 12, 19 y 25 del mismo mes, además del 1 de mayo.
El Puente del Diablo de Martorell es uno de los pocos vestigios de la red viaria romana en la zona del curso bajo de los ríos Llobregat y Anoia. Fue construido hacia el año 10 a.C.
El bar El Casino, dentro de este edificio histórico-artístico, se halla en el centro de Sant Esteve. Sirve cocina mediterránea y 100% casera. Está especializado en arroces y pizzas. Y tiene heladería artesana.
No le falta su resort a Sant Esteve, el Dolce Barcelona, con 150 habitaciones (desde 103 euros), 27 hoyos de golf, siete pistas de pádel, dos de pickleball, un spa, dos restaurantes y gimnasio. Rodeado de viñedos.