Qué hacer en Singapur en 48 horas: jardines futuristas, rooftops y comida callejera
Singapur en 48 horas dan para mucho. Foto : Meriç Dağlı (Unsplash)

Qué hacer en Singapur en 48 horas: jardines futuristas, rooftops y comida callejera

Dos días en Singapur dan para mucho: puedes recorrer un laboratorio urbano donde todo cabe. De los rascacielos con bares en las alturas a la comida callejera más sabrosa, sin olvidar sus jardines futuristas.

Aleks Gallardo | Enero 26, 2026

Ya te contamos en su momento cuándo ir, cómo, dónde comer, dónde dormir y qué visitar en Singapur. Pero ahora vamos un paso más allá con una guía exprés de 48 horas. El problema de Singapur no es qué hacer, sino qué dejar fuera. La ciudad-Estado funciona como un menú degustación infinito: cada barrio es un mundo totalmente distinto; cada esquina, un cruce entre tradición y modernidad. Si tienes 48 horas, no hay tiempo para rodeos: conviene trazar una hoja de ruta clara para no perderse entre templos chinos, coctelerías de lujo y puestos de noodles por tres euros.

A diferencia de otras metrópolis asiáticas que han crecido de forma caótica, aquí todo responde a un plan. Desde su independencia en 1965, Singapur ha apostado por la limpieza, la seguridad y la eficiencia, convirtiéndose en un hub financiero y cultural con uno de los aeropuertos más premiados del mundo. Su clima húmedo y caluroso exige paciencia, pero la recompensa llega en forma de jardines futuristas, arquitectura de vanguardia y una gastronomía callejera reconocida incluso por la Guía Michelin.

Día 1 en Singapur: jardines y altura

La primera parada es Gardens by the Bay, probablemente la imagen más icónica de Singapur. Los supertrees, estructuras metálicas de hasta 50 metros cubiertas de vegetación, parecen salidos de un set de ciencia ficción. Aquí conviene reservar entrada al OCBC Skyway, la pasarela que conecta algunos de estos gigantes, para disfrutar de vistas al skyline. El espectáculo de luces nocturno, gratuito y con horarios fijos, es uno de esos momentos que marcan el viaje.

Muy cerca está el Marina Bay Sands, el hotel con piscina infinita más fotografiada del planeta. Incluso si no eres huésped, puedes subir al SkyPark Observation Deck para observar la bahía y entender por qué este edificio se ha convertido en símbolo del país. El diseño, firmado por Moshe Safdie, resume la ambición arquitectónica de Singapur.

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Gardens by the Bay. Foto: Coleen Rivas (Unsplash)

La tarde se presta a un paseo por Chinatown, donde las casas de dos pisos de colores pastel contrastan con los rascacielos cercanos. Aquí se mezclan templos como el Buddha Tooth Relic Temple, tiendas de souvenirs y bares de cócteles discretos. Una recomendación: probar el famoso chicken rice en el Maxwell Food Centre, uno de los hawker centres más visitados. Este plato, sencillo en apariencia, es un emblema nacional y un ejemplo de cómo la gastronomía callejera alcanza niveles de culto.

La jornada puede terminar en lo alto. Los rooftops son religión en Singapur y el 1-Altitude presume de ser el más alto al aire libre, aunque el CE LA VI, en lo alto del Marina Bay Sands, sigue siendo el favorito.

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Chinatown en Singapur. Foto: Winel Sutanto

Día 2 entre mercados, templos y cócteles

El segundo día empieza en Little India, un barrio donde los aromas de especias, los templos hinduistas y las tiendas de telas marcan un ritmo diferente al resto de la ciudad. El Sri Veeramakaliamman Temple, con su fachada cubierta de figuras de dioses, es una parada imprescindible. Aquí también es buen momento para desayunar un roti prata con curry en alguno de los puestos locales.

De ahí, rumbo al Singapore Botanic Gardens, Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Más de 150 años de historia condensados en un pulmón verde con un orquideario espectacular que justifica por sí solo la visita. Es un contrapunto perfecto a los jardines ultramodernos de la bahía: aquí la naturaleza no se viste de acero y leds, sino de tradición botánica.

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Little India en Singapur. Foto: Unsplash

La hora de comer pide un nuevo hawker centre. El Lau Pa Sat, en un edificio de hierro victoriano, ofrece satay (brochetas de carne a la parrilla) que se sirven en largas mesas compartidas en la calle, con un ambiente que mezcla oficinistas con viajeros.

Por la tarde, merece la pena visitar Kampong Glam, el antiguo barrio árabe, con la imponente mezquita del Sultán y una oferta de cafés y tiendas independientes en Haji Lane. Es también un lugar para ver cómo Singapur, pese a su imagen ultramoderna, conserva capas culturales diversas.

El cierre ideal sea el día de la semana que sea es en otro de sus templos del ocio nocturno: los bares de coctelería de autor que han posicionado la ciudad entre las mejores del mundo para beber. Lugares como Atlas, con una deslumbrante cúpula art déco y una de las colecciones de ginebras más extensas del planeta, o Jigger & Pony, votado varias veces como el mejor bar de Asia, son experiencias que no olvidarás. 

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Singapore Botanic Gardens. Foto: Unsplash

Consejos prácticos para viajar a Singapur

Moverse es fácil: el MRT, el metro local, es rápido, limpio y barato. Un trayecto cuesta menos de dos euros y conecta prácticamente todas las zonas turísticas. El taxi es más caro, pero cómodo para trayectos nocturnos.

El clima puede ser un desafío: calor y humedad constantes, con lluvias repentinas. Conviene llevar ropa ligera y un paraguas plegable. La moneda es el dólar de Singapur (SGD), y casi todo se paga con tarjeta.

En cuanto a alojamientos, el abanico va de clásicos como el Raffles Hotel, con su mítico Singapore Sling, hasta hoteles boutique más contemporáneos como el Naumi o el The Warehouse Hotel, instalado en una antigua fábrica junto al río.

TURIUM TIPS

Reserva con antelación el SkyPark del Marina Bay Sands: el acceso es limitado y las vistas merecen la organización.
Prueba un hawker con estrella Michelin: el chicken rice de Tian Tian en Maxwell Food Centre es de los más famosos.
Sube al rooftop correcto según la hora: CE LA VI para el atardecer, 1-Altitude para la noche.
Visita el orquideario de los Botanic Gardens: uno de los mejores del mundo, con especies únicas.
Dedica tiempo al aeropuerto de Changi: cascada interior, jardines y hasta cine gratuito.