Ni una catedral ni un museo, esta joya decorada con vidrieras únicas es un mercado: está en esta ciudad andaluza
En el corazón de Málaga encontramos el Mercado de Atarazanas: un espacio gastronómico que destaca no solo por sus puestos, sino también por su arquitectura.
Si hay algo que conquista a todo aquel que visita España por primera vez, es su gastronomía. Nuestro país, lleno de mercados tradicionales, ciudades con buen vino y pueblos donde se come bien, enamora por su belleza, pero también por su sabor. Y si hablamos de lugares bellos donde la gastronomía es protagonista, tenemos que mencionar el Mercado de Atarazanas, en Málaga.
Este no es solo un lugar para hacer la compra semanal, pese a que se encuentra lleno de puestos donde triunfa el producto local: desde pescaderías con marisco fresco hasta charcuterías donde se venden los mejores quesos de España y también del extranjero. También es una joya arquitectónica cuyos orígenes se remontan al siglo XIV.
De antiguo taller naval a centro gastronómico
Desde fuera, el mercado destaca por su belleza: en la entrada principal, encontramos la enorme puerta nazarí que custodia el lugar desde hace setecientos años. En la trasera, las espectaculares vidrieras donde se pueden ver representados el escudo y los monumentos más emblemáticos de la ciudad de Málaga.
Tanto la Puerta de Atarazanas como el nombre del lugar tienen el mismo origen. Para encontrarlo, tenemos que viajar siete siglos atrás. En aquel momento aquí había una atarazana: un antiguo astillero naval destinado a la reparación de todo tipo de barcos.

De aquel espacio tan solo se conserva el arco de entrada, pero esta no es la única pieza que lo convierte en un lugar único a nivel arquitectónico. El edificio actual data de finales del siglo XIX y recuerda al Mercado de Les Halles de París, que inspiró su estructura de metal, piedra y mampostería.
Dónde comer bien en el Mercado de Atarazanas
La visita al mercado central de Málaga no estaría completa sin un paseo entre sus puestos, donde puedes comprar productos de la mejor calidad y, por supuesto, también degustarlos. Y es que en los pasillos del Mercado de Atarazanas, entre fruterías, carnicerías, charcuterías y tiendas de congelados, encontramos una serie de bares que merece la pena probar.

Nuestro restaurante favorito es Central Bar, especializado en pescados y mariscos frescos. El trato es cercano y familiar, el ambiente agradable y los platos, exquisitos. Las navajas, las gambas a la plancha y los boquerones fritos son imprescindibles. Y, aunque en la carta el protagonista es el mar, platos como el tartar de salchichón de Málaga o el queso picante de la sierra de Málaga.
Por supuesto, también hay que sentarse en el Café Bar Mercado Atarazanas, el más antiguo del lugar. Si bien no te puedes ir sin probar el marisco, te recomendamos pedir también paella, brocheta de ternera y una buena copa de vino, claro. Aunque no siempre hay mesas libres, merece la pena esperar para probar todo lo que cocinan al momento, delante de tus ojos.
Nuestra última parada es El Yerno, una marisquería que ya es famosa en la ciudad y cuya calidad le ha hecho ganar el cariño tanto de los clientes como de otros profesionales del sector. Lo especial de este local es que el producto es tan fresco que no hay una carta cerrada: cada día, se sirve lo que llega directo del mar. Además, cuenta con una terraza en la calle Sagasta, donde a menudo se puede disfrutar del agradable clima malagueño.
En este icónico mercado, la gastronomía andaluza encuentra muy dignos representantes, que te permitirán comer entre obras arquitectónicas únicas. ¿Se te ocurre algún plan mejor?