Historia, naturaleza y buena gastronomía: este pueblo de Murcia es precioso y se come fenomenal
En el corazón de la Región de Murcia se encuentra Mula, un pueblo coronado por un precioso castillo donde la gastronomía es la protagonista indiscutible.
Que España está llena de destinos preciosos es innegable. Ahí está Formigal, que se vuelve una postal blanca cuando el frío arrecia y la nieve cubre sus cordilleras como un manto mullido. O Pamplona, que además de ser bonita, tiene una cultura gastronómica increíble. En esta última categoría, de sitios preciosos donde se come genial, se encuentra Mula: un municipio de la Región de Murcia que conquista a través de los cinco sentidos.
Monumental, histórico y con una serie de tradiciones que le dan una personalidad propia muy marcada, este municipio encandila con su encanto a todo el que recorre sus calles. Justo a las orillas del río que le da nombre, este se posiciona como un destino muy agradable para visitar en cualquier momento del año.
Historia y mucho patrimonio en Mula
El río Mula, que atraviesa la localidad como si fuese la arteria que le da vida, ha sido el principal motivo por el que diversas civilizaciones se han asentado aquí desde la Prehistoria. Íberos, musulmanes y cristianos ocuparon este territorio a lo largo de los siglos, debido a su situación estratégica y la increíble fertilidad, que la lleva a ser uno de los puntos con mayor actividad agrícola de la región.
Sabemos que este es un lugar histórico no solo porque ya aparecía mencionado en documentos allá por el siglo VIII d.C., sino también porque, aquí y allá, el pueblo aún muestra restos de las diferentes culturas. Un ejemplo de ello es el castillo de los Vélez: una fortaleza renacentista que fue construida sobre un fuerte anterior, de origen romano.

Pese a su aspecto, imponente y enorme, el complejo no fue erigido con la idea de proteger la localidad de los ataques extranjeros. Su levantamiento fue, sencillamente, una forma de demostrar el poder que ostentaba en aquel momento el marqués Pedro Fajardo, de cuyo castillo aún sobreviven el aljibe y la torre del homenaje.
De otra época, aunque igual de importantes, son las piezas que encontramos en el Museo de Arte Ibérico El Cigarralejo, sin duda el más relevante de la localidad. Aquí, se guardan restos de la necrópolis íbera de El Cigarralejo, uno de los yacimientos arqueológicos más importantes de la zona.
El edificio que alberga estas piezas museísticas también merece una mención, pues se trata del Palacio de Don José de Llamas, Marqués de Menahermosa. Ejemplo excepcional del barroco murciano del sigo XVIII, más sobrio que otras variantes de este estilo más conocidas, destaca por su fachada de ladrillo de tejar y sus mármoles de colores rojos y negros.
Por supuesto, Mulas también puede presumir de patrimonio religioso, entre el que destaca la iglesia de San Miguel, del siglo XIII; el Real Monasterio de la Encarnación; la iglesia de Santo Domingo de Guzmán, que ocupa el lugar de una antigua mezquita; la ermita de Nuestra Señora del Carmen, declarada Bien de Interés Cultural, y la bonita iglesia de San Francisco.

Un paseo por la gastronomía de la localidad
Como en el resto de la región, la cocina de Mula destaca por el uso de los productos de la huerta murciana, protagonistas indiscutibles de buena parte de los platos.
Elaboraciones como el zarangollo, que lleva tomate, calabacín, cebolla y huevo; o el puchero de hinojos, que lleva hinojo y judía blanca, son una clara muestra de la importancia que tiene el campo en esta localidad. La caza es el otro pilar sobre el que se sostiene la gastronomía local, de modo que en la mesa rara vez falta la cazuela de arroz con conejo.
Uno de los mejores lugares para probar las joyas gastronómicas de la zona es La Tabernica: un restaurante donde puedes probar desde los platos más populares de la región, como las marineras, hasta otros más modernos, como gyozas de verdura. Sin duda, nuestro favorito fue la croqueta de soja, que no te dejará indiferente.