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Está en Francia y es famosa por tener 100 campanarios: es ideal para una escapada cultural
Está en Francia y es famosa por tener 100 campanarios: te traemos la ciudad perfecta para una escapada cultural
¿Cuántas iglesias puede tener una ciudad sin resultar pesada? En Poitiers la respuesta ronda el centenar, y lo sorprendente es que todas encajan con naturalidad en la vida diaria.
En multitud de guías de viaje, Poitiers aparece como una ciudad de paso entre París y Burdeos, la archiconocida capital del vino. El TGV la cruza en poco más de una hora y media desde la capital francesa, pero no todos los viajeros se detienen. Y, sin embargo, esta ciudad del oeste de Francia concentra uno de los conjuntos románicos más importantes del país, una universidad fundada en el siglo XV y una densidad patrimonial que explica por qué durante siglos fue uno de los grandes centros religiosos e intelectuales de Francia.
Pocas ciudades en Francia concentran tanta historia en tan poco espacio. Situada entre el valle del Loira y la fachada atlántica, fue durante siglos un enclave decisivo para el control del oeste francés. Su perfil urbano, elevado sobre una colina entre los ríos Clain y Boivre, explica por qué aquí se levantaron decenas de iglesias, monasterios y edificios religiosos hasta ganarse el sobrenombre de la ciudad de los 100 campanarios.
Una ciudad marcada por la historia
Antes de ser Poitiers fue Limonum, capital romana de la provincia de Aquitania. Su posición estratégica la convirtió en punto clave durante la Antigüedad y la Edad Media, protagonizando dos de las batallas más célebres de la historia europea: la de 732, con Carlos Martel, y la de 1356, que tuvo lugar durante la Guerra de los Cien Años.
Pero su verdadero desarrollo llegó con el poder religioso y universitario. Durante siglos fue sede episcopal de primer orden y en 1431 se fundó la Universidad de Poitiers, una de las más antiguas de Europa. Por sus aulas pasaron figuras como Rabelais o Descartes.
Ese peso político y religioso explica la concentración de iglesias, monasterios y edificios civiles que todavía definen su paisaje. Es una ciudad que creció alrededor de instituciones religiosas, judiciales y universitarias.

Una de las ciudades más románicas de Francia
Poitiers es una referencia absoluta del románico francés. El mejor ejemplo es la Iglesia Notre-Dame-la-Grande, una de las iglesias más reconocibles del país. Su fachada, completamente esculpida, funciona como un gran relato bíblico tallado en piedra. Por la noche, una iluminación especial recupera los colores originales que tuvo en la Edad Media y nos recuerda que estos templos nunca fueron pensados para ser monocromos.
A pocos metros se alza la Cathédrale Saint-Pierre, iniciada en el siglo XII bajo el patrocinio de Leonor de Aquitania. Es uno de los primeros ejemplos del gótico angevino y destaca por su nave única y sus vidrieras medievales.
Completa el recorrido religioso la iglesia de Saint-Hilaire-le-Grand, Patrimonio Mundial dentro del Camino de Santiago francés, y el Baptisterio de Saint-Jean, considerado uno de los edificios cristianos más antiguos conservados en Europa occidental.

Visitas obligatorias en Poitiers
El poder de Poitiers no fue solo religioso. El Palais des Comtes de Poitou, actual Palacio de Justicia, es uno de los grandes conjuntos civiles medievales de Francia. Su monumental Sala de los Pasos Perdidos conserva intacta la escala del poder ducal.
Muy cerca se encuentra la Loggia, antiguo mercado cubierto medieval, y varios palacios renacentistas que todavía muestran frescos originales en sus fachadas, una característica muy particular del centro histórico.
El Musée Sainte-Croix, construido en los años setenta con una arquitectura brutalista sorprendente, alberga colecciones que van desde la arqueología hasta el arte moderno.

Comer en una antigua capilla
En Poitiers, la relación entre patrimonio y vida cotidiana ocurre de verdad. Uno de los mejores ejemplos es Les Archives, uno de los restaurantes más singulares de la ciudad. Ubicado en una antigua capilla neogótica perfectamente conservada, el espacio impresiona desde el primer momento. Las bóvedas se elevan varios metros sobre la sala, los pilares de piedra marcan el ritmo del comedor y la luz natural entra tamizada por ventanales altos.
Antes de convertirse en restaurante, el edificio formó parte del conjunto administrativo de la ciudad, pero su origen sacro sigue siendo evidente. Comer aquí es hacerlo bajo una arquitectura monumental que no ha sido disimulada ni reinterpretada: se ha respetado.
La cocina sigue esa misma línea. El chef parte de los grandes clásicos franceses —fondos, salsas, cocciones precisas— y los actualiza. El menú cambia según temporada y hace que el viaje merezca la pena aún más.

Qué ver más allá de Poitiers
A pocos kilómetros se encuentra Futuroscope, el parque temático más singular de Francia (y diríamos que también de Europa), centrado en tecnología e innovación. Recomendamos la visita para sentir el viaje entre épocas, de la Edad Media al futuro más cercano.
El entorno rural del departamento de Vienne tiene además pequeños pueblos, abadías y rutas fluviales ideales para una excursión de medio día. Lugares como Angles-sur-l’Anglin, considerado uno de los pueblos más bonitos de Francia, son ideales si no quieres viajar solo dos días.
