Una iglesia alemana escondida en el barrio de Salamanca: esta joya arquitectónica es el secreto mejor guardado de Madrid
En pleno paseo de la Castellana se encuentra escondida la iglesia más particular de Madrid: un templo alemán llamado Friedenskirche que fue construido a principios del siglo XX.
Si hay algo cierto sobre Madrid es que nunca terminas de conocerla. Ni siquiera los propios madrileños son capaces de recorrer la ciudad de principio a fin, probar todos los bares con los mejores desayunos y acudir al sinnúmero de actividades culturales que tienen lugar aquí. Es como si cada día se descubrieran nuevos monumentos, como el túnel secreto que acaba de abrir en el centro. O como Friedenskirche, la iglesia alemana escondida en pleno barrio de Salamanca, uno de los más castizos.
Se encuentra concretamente en el número 6 del paseo de la Castellana, pero es fácil pasar de largo si recorremos la gran avenida. Aunque es un templo único en la capital, su fachada pasa desapercibida precisamente porque así lo quisieron al construirla, pues en aquel momento la Iglesia evangélica luterana alemana operaba en absoluta clandestinidad en nuestro país.
La historia de la iglesia alemana más madrileña
Aunque la comunidad evangélica luterana llegó a España a finales del siglo XIX, tendrían que pasar dos décadas para que este templo comenzara a construirse. El responsable fue el pastor Fritz Fliedner y los arquitectos encargados del proyecto,Oskar Jürgens y Richard Schultze. Y su importancia fue tal que incluso el Kaiser Guillermo II de Alemania viajó al país para supervisar las obras.
¿El resultado? Una iglesia que no parece tal, pues en aquellos tiempos los luteranos que vivían en nuestro país aún profesaban su fe en la más estricta intimidad. Por eso, al pasar por su lado, vemos un edificio sobrio que no llama la atención. Semioculta tras un muro, el exterior de la iglesia tan solo destaca su galería porticada de dos alturas. Sin duda, podría pasar sin problema por cualquier otro tipo de construcción.

En un momento en el que los arquitectos madrileños miraban directamente al pasado y popularizaban el estilo neomudéjar con edificaciones como la plaza de toros de Las Ventas, la iglesia evangélica de habla alemana apostó por un interior que mezclaba elementos neogóticos y neobizantinos.
Por eso, en el interior encontramos un ábside completamente cubierto por mosaicos. Las teselas, en las que predominan los dorados, los azules y los rojos, muestran un Cristo Pantocrátor que recuerda al de la Basílica de Santa Sofía, en Estambul, o al de la Catedral de Cefalù, en Sicilia.
La historia de la iglesia alemana más madrileña
Echando la vista atrás, es evidente que el siglo XX fue convulso, tanto en España como en el resto del mundo. Las dictaduras, las guerras mundiales y los enfrentamientos civiles son parte de una historia que no conviene olvidar. Una historia que es, también, la de Friedenskirche.
La iglesia fue construida en 1907, un momento en el que el protestantismo estaba perseguido en España. Más tarde, cuando la guerra civil estalló, este fue el refugio de los alemanes que decidieron quedarse en el país. Durante esta época fue sometida a los saqueos y fue utilizada como almacén.
Pese a la simpatía de Franco hacia el régimen alemán, los años de dictadura tampoco fueron prósperos para los protestantes, que fueron considerados enemigos de la nación. Y, aunque la derrota de Hitler en la Segunda Guerra Mundial podría haber desatado nuevos saqueos, la iglesia se salvó, fruto de las influencias del sacerdote Mohr.
Ahora, Friedenskirche descansa tranquila, escondida a plena vista. En su interior, se oculta una joya, que celebra misa todos los domingos de 11:00 a 12:00. Quienes quieran visitarla, también pueden hacerlo con motivo de sus experiencias inmersivas, que iluminan el interior con haces de luz.