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Las cinco claves de la gastronomía en el turismo
El Gobierno acaba de poner en marcha un plan global que reivindica el papel de todos los eslabones de la cadena alimentaria, señal de su relevancia como motor cultural y económico. Benjamín Lana, director de Madrid Fusión y director general de Vocento Gastronomía, analiza uno de los puntales del sector turístico en España.
El lenguaje de un país
“La gastronomía es cultura, economía y proyección internacional. Los destinos que apuestan por ella no lo hacen solo porque cuentan con algunos buenos restaurantes, sino porque entienden que la cocina forma parte de su identidad y deciden incorporarla a su plan estratégico. Entonces, la conversación cambia, pues esta deja de ser un complemento y pasa a ser un argumento”.
Autenticidad: el lujo irrepetible
“Hoy lo singular es el único valor que no se puede copiar. Esto no significa anclarse en el folclore y la tradición inmóvil, sino encontrar la coherencia entre territorio, producto, memoria y contemporaneidad. Los destinos que perduran son los que saben interpretar su esencia en clave actual sin disfrazarla. El viajero de hoy –informado y exigente– detecta rápidamente la impostura y premia la verdad”.
Decidir ser alguien en la escena global
“Hay lugares en los que la gastronomía simplemente sucede y espacios donde se piensa y se articula. La diferencia es decisiva. Un destino gastronómico cuida su sector primario, impulsa el talento, protege su patrimonio culinario y conecta turismo y cultura bajo una visión compartida. No es una cuestión de moda ni de eventos aislados”.
Conector intersectorial del territorio
“La cocina es uno de los pocos espacios donde confluyen turismo, historia, cultura y sector primario de forma orgánica. En un plato conviven producto, paisaje, técnica y hospitalidad. Cuando el modelo funciona, esa red se fortalece y genera desarrollo; si se gestiona mal, se tensiona. Entender esta interdependencia es clave para que el turismo gastronómico sea un motor”.
Crecer sin perder
“El gran reto es lograr el éxito a corto plazo sin perder tu propio ADN. La masificación, la estandarización y la presión económica pueden vaciar de sentido un destino gastronómico. El futuro no pasa por atraer y atender a más visitantes, sino por crecer con coherencia y límites. Porque, cuando se pierde la autenticidad, el territorio deja de ser una referencia y se convierte en un mero escenario”.