La prosperidad que deja huella en los destinos
FOTO : Florian Wehde / UNSPLASH.

La prosperidad que deja huella en los destinos

El turismo genera riqueza, empleo e inversión, pero su verdadero éxito no depende solo de cuánto aporta. El Foro Internacional Turium 2026 analizará cómo construir un modelo capaz de impulsar la competitividad, fortalecer el tejido productivo y traducir el gasto del visitante en oportunidades reales para los territorios.

Turium | Junio 8, 2026

La última mesa del VI Foro Internacional Turium aborda el tercer vértice del turismo ético: la prosperidad. Es decir, la capacidad de esta industria para crear riqueza, fortalecer el tejido productivo, abrir oportunidades de empleo, internacionalizar destinos y dejar valor real en los territorios. Y para tratar sobre esta cuestión contaremos con Ainara Andueza, directora general de Global Blue España; Antonio Linares, director de Ventas de España, Portugal y Norte de África de Iberia; Silvia Martínez de Tejada, directora de Turismo de Galería Canalejas, e Inmaculada Benito, directora del Departamento de Turismo, Cultura y Deporte de CEOE.

El punto de partida es evidente: el turismo es una de las grandes industrias de la economía española. En 2025, España recibió 96,8 millones de turistas internacionales y el gasto turístico acumulado alcanzó los 134.712 millones de euros, un 6,8% más que el año anterior, según los datos de Frontur y Egatur. Además, el gasto creció por encima de las llegadas, lo que confirma la importancia de avanzar hacia un modelo más orientado al valor que al volumen.

Beneficio transversal

El peso del sector también se refleja en el PIB y el empleo. El INE situó la actividad turística en 200.699 millones de euros en 2024, el 12,6% del PIB, y en más de 2,7 millones de puestos de trabajo, el 12,3% del empleo total. En 2025 el turístico alcanzó los 218.459 millones de euros, equivalentes al 13,0% del PIB español. Y Turespaña cifra en más de tres millones los ocupados en actividades turísticas en el cuarto trimestre de 2025, el 13,4% del empleo total de la economía.

Pero esta mesa no trata solo de cuánto aporta el turismo, sino de cómo lo hace. La prosperidad turística puede medirse en gasto, inversión, conectividad, comercio, fiscalidad, empleo, productividad, internacionalización y capacidad de arrastre sobre otras actividades: hoteles, restauración, transporte, cultura, retail, ocio, servicios profesionales o producción local.

Y la conectividad es uno de los mejores ejemplos. IATA estima que el turismo apoyado por la aviación contribuye en España con 1,2 millones de empleos, y que los turistas internacionales aportan alrededor de 85.000 millones de euros anuales a la economía a través de la compra de bienes y servicios en empresas locales. Cada nueva ruta, por tanto, no es solo un vuelo que conecta ciudades, puede ser también una puerta de entrada a la inversión, el comercio, las visitas de alto valor, los congresos y, en definitiva, las oportunidades para un territorio.

Con sentido ético

Al igual que la conectividad, también el turismo de compras se ha convertido en un vector económico de primer orden. Según datos de Global Blue España, nuestro país registró en los últimos doce meses 2,8 millones de compradores internacionales y 9 millones de transacciones tax free. Los viajeros que combinaron lujo y segmento premium/lifestyle registraron un gasto medio de 4.500 euros por visita, muy por encima de otros perfiles de consumo. En esa lógica se sitúan espacios como Galería Canalejas, que se presenta como un nuevo icono internacional del lujo y la moda en Madrid, ubicado en uno de los complejos más emblemáticos de la capital.

La cuestión de fondo, por tanto, es económica, pero también ética: cómo hacer que esa riqueza no sea extractiva, sino multiplicadora; cómo conseguir que el gasto del visitante se traduzca en desarrollo del destino; y cómo conciliar competitividad, rentabilidad empresarial y legitimidad social.