Este imponente castillo de Granada fue el primer edificio renacentista en España: tiene vistas a Sierra Nevada y ofrece visitas teatralizadas
El castillo de La Calahorra irrumpe en el paisaje del altiplano granadino con su impresionante estampa renacentista. Tras sus austeros muros de bastión defensivo se esconde un palacio de rica ornamentación. Su historia es de película. Y su paisaje, presidido por Sierra Nevada, igual de señorial.
Te pueden decir una y mil veces que el castillo de La Calahorra es el primer edificio renacentista en la arquitectura española. Incluso que jugó un papel esencial en la historia y la intrahistoria de nuestro país, pues lo mandó construir el primogénito del cardenal Mendoza, Rodrigo Díaz de Vivar y Mendoza. Datos que, desde luego, lo cubren de gloria.
Pero nada comparado con la impresión que causa verlo allí en lo alto de una colina despejada, a 1.250 metros, haciendo señorial la villa de La Calahorra y dominando las tierras del Marquesado del Zenete, en el altiplano de Granada. Forma parte del paisaje de las estribaciones de Sierra Nevada. Inolvidable su imagen estival, en tonos ocres, casi al nivel de la invernal, entre la nieve.
El castillo de La Calahorra en el cine
Los castillos, el de Segura de la Sierra (Jaén), el de Belmonte (Cuenca) y también este, nos trasladan a un tiempo legendario, el que les es propio, y a un territorio de ficción, aunque no pudieron ser más realidad. De hecho, aquí se rodaron escenas de "Doctor Zhivago" (1965), de David Lean; de "Hasta que llegó su hora" (1968), spaguetti western de Sergio Leone, o de "La casa del dragón" (2022), precuela de "Juego de Tronos". A quién le puede extrañar. Es una mole verdaderamente impactante. De hechuras militares, planta rectangular y flanqueada por cuatro torres cilíndricas rematadas por cúpulas.

Por fuera asombra su contundente austeridad, pero es solo aparente, ya que por dentro está enriquecido con profusa decoración, más en consonancia con su destino. Luce elegante patio interior de dos pisos con arcadas superpuestas y una escalera monumental de influencia genovesa, una de las piezas más innovadoras. No faltan las referencias mitológicas grecorromanas ni las inscripciones latinas con textos de los salmos bíblicos. Tiene Sala de la Justicia, Sala de Occidente y Salón de los Marqueses, cubiertas todas ellas con bellos artesonados. Se nota que fue fortaleza militar de conquista y palacio renacentista.
Mármoles de Carrara y artistas italianos en Granada
El castillo de La Calahorra se levantó entre 1509-1512, en un periodo récord para la época, sobre los restos de una fortaleza andalusí. Para su construcción, además, se volvió la mirada a Italia, con todo lo que eso significaba, y se trajeron de allí no solo materiales, como los mármoles de Carrara, que desembarcaron en el puerto de Almería, sino también nuevas técnicas y artistas capaces de llevarlas a su máxima expresión.
Estamos, por consiguiente, también ante la primera gran obra de maestros italianos en España. Sobre el pueblo del mismo nombre, muy cerca del puerto de la Ragua, a más de 2.000 metros, y de Guadix, famoso por sus casas cueva y su catedral.

Todo fue porque don Rodrigo había hecho su propio viaje a Italia, acorde con la formación humanista de la familia, en cuya biblioteca estaban los clásicos grecolatinos, pero también los grandes tratados de arquitectura y de filosofía. Se estaba diciendo adiós al gótico, que tanto esplendor había dado a las ciudades; y, más ampliamente, a lo medieval. Sin embargo, no vivieron aquí mucho tiempo los Mendoza. El castillo se puso en primera plana del devenir histórico durante la rebelión de los moriscos (1568-1571), ya que entre sus sobrios muros se refugiaron los cristianos viejos.
Visitas teatralizadas al castillo en verano
Su espléndido pasado y todas sus particularidades arquitectónicas, artísticas y hasta humanas se explican con todo lujo de detalles y la dramaturgia necesaria en las visitas teatralizadas que tienen lugar este verano. El castillo, tras caer en el abandono primero y en manos privadas después, lo adquirió la Diputación de Granada, hace algo más de un año, y lo ha integrado en su programación cultural, muy centrada en dinamizar el patrimonio y abierta a la música y las artes escénicas.

Es el castillo-palacio que salió de la mente del segoviano Lorenzo Vázquez de Segovia, arquitecto de cabecera de la familia Mendoza, que, al parecer, se había formado en Bolonia, aunque fue despedido y encarcelado por el propio marqués del Zenete. Le sustituyó Michele Carlone, escultor y arquitecto genovés, que asumió la dirección del patio, la ejecución del amplísimo programa escultórico e iconográfico, donde se despedía al señor feudal para saludar al príncipe renacentista, además de coordinar la importación de los mármoles de las canteras italianas.
Siglos después, es el escenario en el que suceden cosas como una "Noche de piano a la luz de las 200 velas", a cargo del pianista David Gómez, con la que se dio por inaugurado el verano. Una experiencia sensorial en la que la música se fusionó con una ambientación lumínica que no podía ser más apropiada. Extramuros, un horizonte inmenso y una sensación de haber conquistado, aunque sea poéticamente, el infinito.