Este camino histórico une León y Oviedo: te lleva por parajes asombrosos y grandes monumentos
El Camino de San Salvador es un ramal del Camino de Santiago con su propia historia. Va de la catedral de León a la de Oviedo con hitos como Santa Cristina de Lena. Se puede hacer canónicamente, pero también por libre.
El Camino de San Salvador es una de las rutas históricas más antiguas. Un ramal del Camino de Santiago, incluso un desvío, se podría decir. Y, como este, transitado desde tiempos medievales por peregrinos en busca de renovación espiritual, lo que se tradujo en construcción de iglesias, monasterios, hospitales y hospederías, que hoy conforman una preciada ruta cultural, ennoblecida más aún por un paisaje en el que se alternan los valles idílicos con las extensas llanuras y las imponentes montañas.
El Camino de San Salvador, de León a Oviedo
Mucho se habla del Camino de Santiago, por motivos obvios, pero poco del Camino del Salvador, que va de catedral a catedral, de la de León a la de Oviedo. Esta última llamada Sancta Ovetensis, consagrada al Salvador, de donde la ruta toma el nombre y donde están las reliquias que antaño funcionaron como un imán para los caminantes. Este recorrido, como el que prosigue hasta Galicia, puede hacerse libremente, desde donde uno quiera, acortando, alargando o modificando etapas. Pero quien lo cumpla canónicamente obtiene también un certificado propio, la Salvadorana.

Ya de antiguo había quien se quedaba en la catedral de San Salvador y quien continuaba hasta el Obradoiro. Y el camino hasta tenía su propia leyenda, con mucha miga: "Quien va a Santiago y no al Salvador, visita al criado y olvida al Señor". Más allá de la espiritualidad y la peregrinación en sí misma, lo cierto es que este camino atraviesa paisajes asombrosos e invita a pararse en monumentos que quizá de otro modo pasarían desapercibidos. No hablamos, por supuesto, de las catedrales, grandes reclamos turísticos.
Por dónde pasa el Camino de San Salvador
Esta ruta de peregrinación se extiende a lo largo y ancho de 122 kilómetros, que suelen dividirse en seis etapas, repartidas entre las dos provincias. De León a La Robla (27 km), de La Robla a Poladura de la Tercia (23,2) y de Poladura a Pajares (14,1). Ya en Asturias, de Pajares a Pola de Lena (23,8 km), de Pola de Lena a Mieres del Camín (13,4 km) y de aquí a Oviedo (18,8 km).

La historia de este camino es épica. El Arca Santa, con reliquias de Jesús y María, Santo Sudario incluido, sale de Jerusalén en el siglo VII ante la invasión de los persas y recala en Alejandría, de donde cruza a España por Cartagena. Y, tras pasar por Sevilla, llega al asturiano Monsacro. Es Alfonso II el Casto (759-842) quien, en tiempos de ocupación musulmana, ordena su traslado a Oviedo.
Ya en el siglo XI, Alfonso VI abre el arca para hacer inventario de las reliquias y, dado su enorme valor, la reina Urraca, su hija y heredera, manda que se recubra de plata. No tarda en propagarse a los cuatro vientos la grandeza de su contenido, lo que atrae a los peregrinos que van a Santiago, que comienzan a desviarse para amplificar su devoción en este templo.
Qué ver en León, punto de partida
El camino empieza en León, a las puertas del convento de San Marcos, que fue la sede principal de la Orden de Santiago en este reino, aunque de su construcción original medieval no queda nada. Fue reconstruido en el siglo XVI, terminándose en el XVIII. Funcionó como cárcel, en la que sufrió cautiverio durante cuatro años Quevedo, como cuartel de caballería, instituto... y hoy en día es Parador de Turismo. Su fachada plateresca, su iglesia del gótico tardío y el claustro renacentista son insuperables.

Realmente, entran ganas de quedarse en San Marcos, esta joya del Renacimiento español, o en San Isidoro, la Capilla Sixtina del románico. Pero el camino sigue en paralelo al Bernesga hasta Carbajal de la Legua, entre bosques de robles y encinas, pasando por las ruinas de Villalbura, la plaza del Peregrino y la iglesia de Cabanillas o la ermita de La Robla. Aquí ya empieza la segunda etapa, con Poladura de la Tercia en el horizonte, ascendiendo a la cima de las Forcadas de San Antón, a 1.450 metros de altitud, con excelentes vistas.
Por las montañas leonesas y la verde Asturias
La que viene a continuación es la etapa reina, toda ella por senderos de montaña hasta el alto del puerto de Pajares y descendiendo por un bosque de cuento que va en dirección a la verde Asturias, concretamente a Pola de Lena. En este tramo aguarda al peregrino una joya -y subrayamos lo de joya- del prerrománico asturiano, Santa Cristina de Lena, del año 852.
Solo esta iglesia, situada sobre una colina que domina el valle del río Lena, ya merece el viaje, que sigue rumbo a Mieres, con parada en Villallana para ver su iglesia de San Martín, al lado del Hospitalón, con un hórreo muy antiguo que perteneció a la Orden del Temple a sus espaldas. En Mieres aguardan la Casa Consistorial (s. XIX), la Casa Rectoral, modernista, y el curioso Liceo Mierense, entre moderno y art déco.

Se vislumbra ya el final del recorrido, que es Oviedo. Una etapa urbana que pasa por una calzada romana. La mente está puesta en la Sancta Ovetensis. Antes están la iglesia de Santa María Magdalena en La Rebollá y el interesantísimo conjunto de Olloniego, conformado por dos capillas, el hospital de peregrinos, el puente medieval, la torre de los Muñiz y el palacio de los Quirós.
La capital asturiana se despliega ya con toda su magia. La de su catedral, gótica en su esencia, pero con reminiscencias románicas del templo primigenio más la Cámara Santa, que contiene las cruces de la Victoria y de los Ángeles, símbolos de Asturias y de la ciudad, la Caja de las Ágatas y el Arca Santa, donde empezó todo. Pero también, en las afueras, la magia de las iglesias prerrománicas de Santa María del Naranco (842) y San Miguel de Lillo (848), ambas promovidas por el rey Ramiro I y catalogadas como Patrimonio de la Humanidad. Nos hemos acordado de "La Regenta", de Ana Ozores y de Clarín, y nos han entrado ganas de leer.