
Este hotel está en la ciudad más bonita del Algarve portugués: tiene dos piscinas panorámicas y mucho legado histórico-artístico
Tavira lo tiene todo. Castillo, preciosas iglesias, casas con curiosos detalles arquitectónicos, un río, la ría y el mar. Una ciudad multicultural que, además, estrena un exquisito hotel-palacio que presume de terraza panorámica con dos piscinas.
A Tavira se llega enseguida una vez se cruza desde Ayamonte, en la Huelva de los faros más bonitos, hasta Vila Real de Santo António, salvado ya el Guadiana, y quizá con la intención de prolongar el viaje hasta Faro. Por lo que tiene de conquista geográfica playera ahora que es verano, o por hacer caso al fado y oírlo por las tabernas mientras se bebe vinho verde. Se puede estirar el periplo aún más, hasta el Cabo de San Vicente, que no es el punto más occidental de la Europa continental, pero casi. Eso se lo dejamos al Cabo da Roca, cerca de Sintra, con su palacio de colores y fortaleza de cuento.
Un hotel en un palacio de la histórica y artística Tavira
Lo cierto es que tardarás poco en darte cuenta de que Tavira es la ciudad más bella del tentador Algarve y una de las más bellas de Portugal, que es decir mucho. Ahí están Oporto, Aveiro, la Venecia portuguesa, o Coimbra, por no decir directamente Lisboa. Fue fenicia, tartesia, romana y árabe. Y luce, fruto de esta multiculturalidad, un puente romano sobre el río Gilâo, murallas y castillo medievales, calles estrechas y empedradas, así como casas encaladas con puertas en azul y verde, sacando a relucir la típica azulejería portuguesa. Sin que falten las casonas señoriales y los hoteles con encanto que engordan, al tiempo que embellecen, su legado histórico-artístico. ¿Ejemplo? El Palácio de Tavira.

El nuevo hotel de la gestora de hotelería de lujo Marugal presume de sobria elegancia y fusiona a la perfección, como subrayan, "la influencia de la antigua nobleza portuguesa con la cultura morisca". Es más, su edificio principal se complementa con una nueva ala inspirada en una medina, evocando las raíces de la ciudad. Un concienzudo trabajo de restauración ha permitido recuperar su rico pasado, utilizando para ello materiales de la región y empleando a artesanos locales.
Los encantos del Algarve más allá del Palácio de Tavira
Se integra así el Palácio de Tavira en este magnífico conjunto urbano sembrado de iglesias, conventos y capillas, que muestran la evolución del arte portugués, desde las hechuras góticas y manuelinas de la iglesia de Santa María, que está donde estuvo la Mezquita Mayor, hasta el barroco de Nuestra Señora del Carmen. El patrimonio arquitectónico es infinito. También el natural, porque Tavira está dentro del monumental Parque Natural da Ria Formosa, un maremágnum de islas, marismas, canales y bancos de arena que se extiende a lo largo de 60 kilómetros, y que hay que ver en el mapa para tomar conciencia de la maravilla que es.

Porque Tavira tiene río, tiene ría y mira al mar, con algunas de las playas de arena dorada más deseadas de la región. A destacar la Ilha de Tavira, a la que se puede arribar en barco, o la Praia do Barril, la más famosa, que se alcanza a pie gracias a un puente flotante o a bordo de un pintoresco tren. Ambos salen de la localidad de Pedras d'el Rei. Estarás en el cordón de islas que separa la ría Formosa del océano Atlántico.
Un restaurante gourmet y una terraza con dos piscinas
Hablando de lujos discretos, volvemos a los que ofrece el Palácio de Tavira. No ya solo en cualquiera de sus 36 habitaciones, sino también en su restaurante Mistral, donde se practica una cocina de raíz mediterránea que apuesta por la frescura y la sencillez de la materia prima de temporada, como los tomates de la tierra, el aceite de oliva dorado o los pescados y mariscos de estas aguas.
No termina aquí la cosa, porque este hotel con toda su nobleza aloja también al Bar da Lua, un templo para los cócteles, hechos con frutas locales, hierbas y licores artesanales. Además de un spa y, lo más emocionante, una terraza panorámica con dos piscinas tipo "plunge pool". Por lo demás, no solo es el lugar ideal para conocer el Algarve, a solo 30 minutos del aeropuerto de Faro, sino para disfrutar, por ejemplo, del golf en alguno de los numerosos campos que se encuentran en las proximidades.

El Palácio de Tavira no es el único hotel de Marugal, gestora fundada en 2003 por Pablo Carrington, en el país vecino. Ya cuenta con el luminoso Vermelho de Melides, corazón del Alentejo marítimo y vecino del exclusivo Comporta, un oasis de calma. Un hotel donde "se vive la vida al rojo vivo", en sus trece habitaciones y todo lo demás. Y es tal cual, porque ha sido diseñado por Christian Louboutin, que ha vertido su eclecticismo y maximalismo tanto en el mobiliario como en las obras de arte y cerámicas que lo decoran con excelsa teatralidad. Por cierto, Louboutin volverá a derramar sus dones en el Vermelho Lagoa, cuya apertura, también en Melides, está prevista para 2026.
Estos hoteles singulares, donde se rinde culto al arte y la belleza, un total de 14 por el momento, están dibujando una interesante ruta que pasa ya por España, Portugal, Francia y Suiza. Sus nombres, de sobra conocidos por ser la quintaesencia de la exquisitez, lo dicen todo. El Cap Rocat de Mallorca, el Torralbenc de Menorca, el Urso Hotel & Spa de Madrid, el Akelarre de San Sebastián, el Gecko Hotel & Beach Club de Formentera o el Relais de Chambord en el Valle del Loira. Son una verdadera tentación, tanto los hoteles como los destinos.