El turismo mira al cielo

El turismo mira al cielo

La incertidumbre que se está viviendo en Oriente Próximo amenaza con desestabilizar la industria, dada su enorme dependencia del sector aeronáutico.

Gonzalo Varela | Mayo 5, 2026

La tensión desatada por los ataques de Estados Unidos a Irán y de Israel al Líbano ha provocado que la preocupación se instale en la economía a pocas semanas del comienzo de la temporada alta turística. En este contexto, España se perfila como un destino refugio. Así lo corroboran los datos de visitantes del mes de marzo: según Turespaña, nuestro país recibió 8,6 millones de viajeros internacionales, un 6,6% más que en el mismo periodo del año pasado.

Sobre el papel, las perspectivas de cara al verano son positivas, como destaca el Smart Observatory de la industria, elaborado por la Confederación Española de Hoteles y Alojamientos Turísticos y la consultora PwC. De acuerdo con el informe, a estas alturas del curso, las reservas de cara a la temporada estival han subido ligeramente en comparación con 2025: la ocupación en cartera se sitúa en el 29%, el 24% y el 22% para julio, agosto y septiembre, respectivamente.

España, por capacidad de almacenaje y refinería, está absolutamente preparada para mantener su liderazgo en los próximos meses (Jordi Hereu, ministro de Industria y Turismo)

“Afrontamos el verano con optimismo, con una oferta un 5,7% superior a la del año anterior y un tráfico que, hasta ahora, ya ha crecido un 3,2%”, detalla Javier Gándara, presidente de la Asociación de Líneas Aéreas. “Sin embargo, estas buenas cifras hay que tomárselas con cautela ante el encarecimiento del queroseno y las condiciones que genera el clima geopolítico”, añade, y recomienda a los viajeros que aún no han adquirido sus billetes hacerlo lo antes posible.

La prudencia que manifiesta Gándara responde a la alerta activada recientemente por Fatih Birol, director ejecutivo de la Agencia Internacional de Energía, al asegurar que nos encontramos ante “la mayor crisis de la historia” debido al riesgo de desabastecimiento de queroseno para alimentar a los aviones. En este sentido, Jordi Hereu, ministro de Industria y Turismo, apuesta por un mensaje de calma: “De momento, las compañías aéreas y los agentes del sector en general nos trasmiten normalidad. Los datos recabados de llegadas de visitantes no reflejan problemas, y España, por capacidad de almacenaje y refinería, está absolutamente preparada para mantener su liderazgo en los próximos meses. Ahora bien, en la Unión Europea habrá que tomar decisiones”.

Efecto global

Los países miembros son conscientes de que urge tomar medidas. Porque, como afirma Gándara, el hecho de que el suministro no esté en peligro internamente “no nos inmuniza ante posibles afecciones en otros territorios”. Quizá desde los aeropuertos nacionales se pueda partir rumbo al extranjero, pero, si allí la situación se complica, el resultado tal vez sea la cancelación de viajes con destino España, con el consiguiente efecto negativo sobre toda la cadena turística.

El crudo ha experimentado fuertes subidas desde que comenzaron los ataques a Irán, de ahí que Lufthansa, KLM, Scandinavian o Aer Lingus hayan anunciado la suspensión de miles de vuelos y la eliminación de rutas poco rentables. En todo caso, la UE ya ha reforzado la coordinación en la compra de energía y las reservas estratégicas y debate la creación de instrumentos financieros comunes para asegurar el abastecimiento.

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Un enclave estratégico

El estrecho de Ormuz es la salida al mar de Arabia Saudí, Irak, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos e Irán. Por él pasa alrededor del 25% del petróleo y del gas natural licuado que se consume en el planeta, lo que lo convierte en un punto clave para el equilibrio energético global. Por eso, la inestabilidad en la zona es inseparable de la volatilidad en el precio de los combustibles a escala internacional. Si, además, tenemos en cuenta que, de acuerdo con la International Air Transport Association (la patronal del sector de las aerolíneas a escala global), el queroseno representa casi el 30% del coste operativo de un vuelo comercial, es fácil comprender que cualquier tensión en la zona acabará trasladándose, antes o después, al precio de los billetes y a la oferta de vuelos disponibles.