El balneario de este hotel italiano fue el precursor del turismo termal: está junto a uno de los lagos más bonitos de Europa
El histórico hotel Tremezzo mira de frente al Lago de Como. Foto : Chase Bank

El balneario de este hotel italiano fue el precursor del turismo termal: está junto a uno de los lagos más bonitos de Europa

El Grand Hotel Tremezzo abrió sus puertas en la Belle Époque y desde entonces ha definido una manera de entender el lujo ligada al lago de Como y a algo que se conocer como el arte de descansar.

Aleks Gallardo | Febrero 4, 2026

Antes de que el bienestar se convirtiera en argumento de marketing y antes de que los spas fueran un estándar en la hotelería de lujo, Europa ya tenía hoteles que entendían el descanso como una forma de cultura. Lugares como el Kulm en St. Moritz, el Grand Hôtel de Evian, el Curia Palace Hotel de Portugal o los balnearios imperiales de Baden-Baden marcaron una época en la que viajar significaba mejorar la salud, el ánimo y la vida social al mismo tiempo. En el norte de Italia, a orillas del lago de Como, el Grand Hotel Tremezzo forma parte de esa misma genealogía. Y lo hace desde 1910, cuando el turismo termal todavía no tenía nombre, pero sí rituales muy claros.

El Grand Hotel Tremezzo nació como un gran hotel europeo, en esa época en la que cada país peleaba por tener el más lujoso, pensado para estancias largas, temporadas completas y una clientela que viajaba con tiempo, equipaje y expectativas altas. Su ubicación, frente a Bellagio y con vistas abiertas al lago, le aportó siempre algo especial: el paisaje actúa como tratamiento y la arquitectura acompaña.

Grand Hotel Tremezzo: sus orígenes

Inaugurado en 1910, en plena Belle Époque, el Grand Hotel Tremezzo fue concebido para alojar a la aristocracia y a la alta burguesía europea que empezaba a descubrir en el lago de Como un destino de verano. El edificio, de inspiración art nouveau y proporciones monumentales, se levantó con una idea muy concreta: todo debía mirar al lago. Salones, terrazas, habitaciones y jardines se organizan en torno a esa relación directa con el agua.

A diferencia de otros hoteles históricos que han ido adaptándose con el tiempo, el Tremezzo ha mantenido una sorprendente coherencia estética. Ha evolucionado, sí, pero sin romper su ADN. Todo su atractivo está precisamente ahí: en haber entendido el lujo como continuidad de lo que ya era el lujo antes.

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Habitación con vistas abiertas al Lago de Como. Foto: Tremezzo Hotele

El lago como tratamiento

Hablar de turismo termal en el Tremezzo no significa hablar solo de sus aguas calientes o masajes. El bienestar empieza antes, con el ritmo del lugar, la ausencia de urgencia o la relación directa con el entorno. El lago de Como funciona como un regulador natural del clima, suavizando temperaturas y creando una atmósfera estable que históricamente se consideró beneficiosa para la salud.

El hotel incorporó pronto espacios dedicados al cuidado del cuerpo, pero siempre desde una lógica elegante, no clínica. Hoy su propuesta de bienestar se articula en torno a piscinas flotantes sobre el lago, zonas de descanso abiertas al paisaje y tratamientos que combinan tradición y un enfoque contemporáneo. La famosa piscina suspendida, directamente sobre el agua, resume bien la filosofía del lugar.

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Lo mejor del hotel Tremezzo, sus terrazas con vistas. Foto: Tremezzo Hotel

Dormir en un icono del lago de Como

Las habitaciones y suites del Grand Hotel Tremezzo mantienen una estética clásica italiana, con colores suaves, tejidos ricos y mobiliario que evita modas pasajeras. Muchas de ellas cuentan con balcones privados sobre el lago, algo que sigue siendo uno de los grandes privilegios del hotel. Despertarse con Bellagio enfrente, junto al lago, no tiene precio.

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La piscina flotante del Tremezzo sobre el Lago de Como. Foto: Tablet Hotels

El placer de comer con vistas

La gastronomía en el Tremezzo acompaña el carácter del hotel: elegante, sólida y bien ejecutada. Restaurantes con terrazas sobre el lago, cocina italiana refinada y un uso respetuoso del producto local convierten cada comida en parte del ritmo diario. Desayunar mirando al lago, alargar una comida de verano o cenar con la iluminación suave reflejada en el agua es uno de esos lujos difíciles de copiar en ningún otro sitio. 

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Una de las piscinas del Hotel Tremezzo. Foto: Tremezzo Hotel

Qué ver y hacer alrededor

El Grand Hotel Tremezzo funciona también como base perfecta para explorar el lago de Como. Justo enfrente se encuentra Bellagio, fácilmente accesible en barco y uno de los pueblos más conocidos del lago. Muy cerca, a pocos minutos caminando, está la Villa Carlotta, con sus jardines botánicos y su colección de arte, una visita clave en tu viaje. 

Desde el hotel se organizan salidas en barco privado, excursiones a otras villas históricas del lago y rutas hacia el interior, donde pequeños pueblos y caminos panorámicos te regalarán una lectura más completa de la zona. El lago se recorre mejor desde el agua, y el Tremezzo facilita esa experiencia. 

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Al otro lado del lago, el precioso pueblo de Bellagio. Foto: Miriana Dorobantu

TURIUM TIPS

Cruza en barco hasta Bellagio para recorrer sus calles empinadas y entender por qué es uno de los pueblos más fotografiados del lago.
Visita la Villa Carlotta por sus jardines botánicos y la relación entre arte, paisaje y arquitectura.
Navega el lago al atardecer desde el propio hotel: es la mejor forma de leer la geografía y las villas históricas desde el agua.
Recorre Lenno y la Villa del Balbianello: uno de los conjuntos más elegantes del lago.