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Ni Bali ni Seúl, el destino favorito de los nómadas digitales es este pueblo de Málaga
Ni Bali ni Seúl, el destino favorito de los nómadas digitales es este pueblo de Málaga perfecto para teletrabajar
Cuando hablamos de lugares para teletrabajar, imaginamos playas de arena blanca y aguas cristalinas. Pero los nómadas digitales prefieren Benarrabá, un pequeño pueblo de Málaga.
En un mundo cada vez más digital, en el que las compañías más punteras tienen que ofrecer flexibilidad a sus empleados si quieren retener el talento, el teletrabajo es cada vez más común. Algunos de los afortunados que no necesitan pasar por la oficina para trabajar eligen destinos paradisíacos como Bali o apuestan por la aventura y combinan su profesión con una ruta por Vietnam. Sin embargo, un pequeño municipio malagueño se ha convertido en el destino favorito de los nómadas digitales. Tiene menos de 500 habitantes y se llama Benarrabá.
Está tan cerca de Ronda, uno de los lugares más románticos de España, que a menudo queda opacado por su alargada sombra. Pero este pueblo del Valle del Genal es igual de encantador, con sus calles repletas de casas blancas y los paisajes verdes que se extienden a su alrededor. Y no solo eso. Además de bonito, Benarrabá cuenta con un entorno digital inigualable.
Así es el destino favorito de los nómadas digitales
Que Benarrabá sea el pueblo predilecto de los trabajadores en remoto no es fruto de la casualidad. El origen es una iniciativa que se puso en marcha a principios de 2025 gracias a Rooral: una asociación sin ánimo de lucro que ofrece viviendas compartidas, o de coliving, a los nómadas digitales.
El objetivo es reportar beneficios tanto para la comunidad como para los nómadas digitales que se animen a vivir en ella: por un lado, el proyecto pretende revitalizar el medio rural, preservar las tradiciones locales, repoblar zonas despobladas y cerrar la brecha entre la vida en la ciudad y la vida en el campo; por el otro, también aspira a reducir el estrés de los trabajadores y ayudarles a establecer una mayor conexión con la naturaleza.

Desde su puesta en marcha, Rooral ha conseguido que más de medio centenar de personas lleguen al pueblo a trabajar; todo un éxito teniendo en cuenta que se trata de una población de tan solo 457 habitantes. Quienes se apuntan, reciben alojamiento, espacio de coworking y disfrutan de todo tipo de actividades organizadas para que se mimeticen con el entorno, aprendan acerca de la cultura del lugar y, en definitiva, puedan dar y recibir lo máximo posible durante la experiencia.
Otros motivos para ir Benarrabá
De origen musulmán, Benarrabá es una localidad encantadora que sigue el trazado típico de estas poblaciones, con calles estrechas e irregulares que trepan por la ladera del monte Porón. También de aquella época es la tradición de pintar las casas de blanco, para evitar que se recalienten con la incesante caricia del sol tan propia de esta zona.
Aunque quizás lo más característico de esos tiempo, y también lo más llamativo del pueblo, sea la cúpula de la iglesia parroquial, cubierta por completo de azulejos en tonos amarillos y azules. Desde lo alto, corona el cuerpo de la iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación, de estilo barroco clasicista, que desde el siglo XVIII ocupa el lugar de la antigua mezquita.

Incluso si no visitásemos ninguno de sus lugares señalados, bastaría un breve paseo por el centro histórico para que el viaje mereciera la pena. La zona del casco antiguo, que se organiza en torno al templo, aún conserva algunas fachadas del siglo XVIII; las casas siguen la arquitectura tradicional de la zona, con sus fachadas blancas cubiertas de macetas con flores.
Entre los lugares de interés, también encontramos la ermita del Santo Cristo de la Vera Cruz, que data del siglo XVII y presenta elementos del estilo barroco clasicista. Su cuerpo, de una sola nave, combina a la perfección con el resto del municipio, generando ese aire de