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En este pueblo francés siempre es el Día del Libro: 15 librerías y a solo dos horas de España
En este bello pueblo francés siempre es el Día del Libro: tiene 15 librerías y está a solo dos horas de España
Montolieu enamoró a la cineasta Isabel Coixet, que lo ha convertido en su refugio. Y con razón. Este pueblo francés tiene nada menos que quince librerías y mucho encanto. Está a un paso de Carcasona.
No hay mejor manera de celebrar el Día del Libro que leyendo, sea a Shakespeare o a Cervantes, muerto el primero y enterrado el segundo un 23 de abril de 1616. El homenaje podría extenderse al Inca Garcilaso de la Vega, fallecido en idéntica fecha, e incluso a William Wordsworth, poeta romántico entre los románticos, en su caso en 1850, o a nuestro Josep Pla, que nos dejó en 1981. Otra forma de festejar la efeméride es viajando. Por ejemplo, al pueblo manchego más bonito en primavera, además muy quijotesco.
O al pueblo de la Provenza que enamoró a Virginia Wolf, o escoger entre los pueblos más bonitos de Francia el que tiene una relación que se podría calificar de amorosa con los libros. Se trata del occitano Montolieu, en la región del Languedoc-Rosellón, departamento de Aude, en el distrito de Carcasona. Está a solo una hora de Toulouse, el pequeño París, y a solo dos de España.
Qué ver en Montolieu, la Villa del Libro
Montolieu es conocido como la Ville du Livre desde que Michel Braibant, encuadernador belga asentado en Carcasona, esa joya con murallas, torres y palacios, se lanzó a la aventura de perpetuar las artes y oficios del libro con el Musée des Arts e Métiers du Livre, que abrió sus puertas en 1991. Le siguieron libreros de viejo, que abrieron sus comercios en las calles de esta encantadora villa, como si todo fuera un sueño literario de Borges. Leer hasta el infinito.

Hoy se cuentan hasta quince librerías de viejo, de ocasión y de novedades, que también las hay, alojadas en encantadoras casas antiguas. La Musique des Mots, La Rose de Vents, L’Aubaine, Alcyon, Mamézon, La Manufacture… Ahí están durante todo el año, incluidos sábados y domingo. Cierran lunes y martes, pero alternándose, de tal manera que la mitad siempre están abiertas. Enfrentadas sin querer y en silencio a un mundo cada vez más abrazado a la inteligencia artificial.
El pueblo donde se refugia la cineasta Isabel Coixet
Este pueblo es, además, el refugio de la directora de cine Isabel Coixet, que precisamente tiene en su filmografía la película titulada La librería (2017), adaptación de la obra homónima de la novelista inglesa Penelope Fitzgerald. No es casualidad, desde luego, que la cineasta se haya dejado caer por este rincón francés lleno de "charme" que además cuenta con una agenda cultural, avivada por la asociación Montolieu Village du Livre et des Arts, que uno no se espera en un lugar tan alejado del mundanal ruido, perfecto para desconectar. Pero los milagros existen.

Pasa también en Pézenas, el pueblo donde vivió el gran Molière, rendido a los pies del teatro. Museo, librerías, galerías de arte, talleres de pintores, coquetas tiendas, tentadores restaurantes. Todo tiene un aire artístico, artesanal e incluso orgánico en Montolieu, con apenas 800 habitantes. No solo hay que perderse entre montones de libros, sino también hacerlo por sus estrechas callejuelas llenas de flores.
La visita a la iglesia de Saint-André, en la plaza principal del pueblo, es obligada. Data de finales del siglo XIV, está clasificada como monumento histórico desde 1972 y luce un esbelto campanario oficiando de vigilante. No está mal colocada tampoco La Chapelle Saint Roch, en una colina verdeada de pinos, olivos y cipreses. Todo se ve desde el mirador de la Place de l'Espérou; la panorámica es otro regalo.
La Montaña Negra y los vinos de la Cabardès
Montolieu está construido sobre las gargantas de los ríos Dure y Alzeau, a la sombra de la Montaña Negra, en el extremo sur del Macizo Central, en un paisaje dominado por las viñedos de Cabardès, pertenecientes a esta denominación de origen. La Montagne Noire, ahora en francés, es el punto de encuentro de dos climas, atlántico y mediterráneo, lo cual supone la ligazón entre dos familias de variedades: merlot, cabernet y malbec de un lado; syrah y garnacha de otro.

Pese a que fueron los romanos quienes introdujeron la viticultura en estas tierras, posteriormente aupada por los benedictinos y desarrollada ya en su versión moderna gracias a la finalización del Canal du Midi (1681), Montolieu vivió un largo periodo de prosperidad a partir del siglo XVII con la industria lanera. La familia Ramel puso en marcha unos talleres en el XVI a orillas del río Dure, que luego pasaron a ser Manufacture Royale de Draps.
Una manufactura real y un museo contracultural
Es decir, una de las fábricas dedicadas a la producción de telas de lana de alta calidad que se abrieron en Francia bajo el patrocinio real. En 1812 había 257 obreros en 137 talleres. Llegaron a exportar a China y operaron hasta 1818. Posteriormente, la manufactura fue comprada y modernizada hasta que perdió impulso y cerró. En 1939, acogió a unos 400 refugiados españoles que huían de la guerra. Hoy en día es una hotel boutique.
Otra de las atracciones, sin que esto suene a turístico, es la Coopérative Musée Collection Cérès Franco, una antigua bodega transformada en galería de arte para acoger el universo artístico de la coleccionista brasileña Cérès Franco (1926-2021), compuesto por casi dos mil obras figurativas de los artistas más audaces de todo el mundo, alejados del academicismo. Dejó dicho que nunca había coleccionado con la cabeza, sino con las entrañas. Actualmente cerrada por labores de renovación, su reapertura está prevista para este 20 de junio.