Foto: Turismo Castilla-La Mancha, David Blázquez.

Todas las rutas del vino de Castilla-La Mancha

Este territorio tiene tanto que ofrecernos que es necesaria una guía para no perdernos entre sus zonas y denominaciones de origen. De Valdepeñas a Jumilla, todas tienen algo muy especial reservado para nosotros.

Redacción Turium | 28 Feb 2024


Castilla-La Mancha es tierra de vino, los viñedos inundan sus llanuras y el fruto de la uva está adherido al ADN de sus gentes; e incluso su historia se ha forjado al calor de una de sus señas de identidad más reconocibles. Los vinos de Castilla-La Mancha recorren el mundo a diario y están presentes en todos los países. Somos el mayor viñedo del mundo y eso se traduce en una producción y una calidad excepcionales. Pero el vino no son solo cifras, el vino es una experiencia desde la vendimia hasta el descorchado de una botella.

La creación del producto turístico Rutas del Vino de España es fruto del trabajo de ACEVIN (Asociación de Ciudades del Vino de España) y cuenta con el apoyo de los Ministerios de Industria, Comercio y Turismo y de Agricultura, Pesca y Alimentación. Está concebido para hacer descubrir al viajero una España diferente y vivir experiencias únicas.

Las Rutas del Vino de España están emplazadas en territorios vitivinícolas que desde hace años trabajan bajo la tutela de la Administración española y de ACEVIN para generar experiencias memorables para los viajeros que buscan un nuevo concepto de turismo basado en la cultura del vino.

Ruta del Vino de La Mancha

Los diez pueblos que integran este “mar de viñas” que es La Ruta del Vino de La Mancha son El Toboso (Toledo), Villarrobledo (Albacete), Socuéllamos, Alcázar de San Juan, Tomelloso, Campo de Criptana, Villarrubia de los Ojos, Argamasilla de Alba, La Solana y Pedro Muñoz (Ciudad Real) -junto con 2 bodegas de la provincia de Cuenca-; todos ellos de antigua raigambre vitivinícola y paradigmas de los pueblos manchegos, que preservan casonas de labranza, bodegas, cuevas, chimeneas y bombos… geniales joyas de arquitectura popular rural, que no sólo embellecen y decoran las tierras de esta comarca natural, sino que la dotan de sus señas de identidad únicas y singulares. Aquí podrás disfrutar in situ del mundo de vino con sus variedades autóctonas -airén, tempranillo- o importadas -chardonnay, cabernet sauvignon- mientras visitas sus bodegas y disfrutas de una cata comentada. 

Foto: Turismo Castilla-La Mancha, David Blázquez

Los imprescindibles: el Centro de Interpretación de la Alfarería Tinajera de Villarrobledo; las vistas al horizonte infinito manchego desde el mirador natural que supone la localidad de Villarrubia de los Ojos, y desde el mirador arquitectónico que es el Museo Torre del Vino de Socuéllamos; La Semana de la Zarzuela de La Solana, Los Mayos Manchegos de Pedro Muñoz o los Carnavales de Alcázar de San Juan -ojo, que son en diciembre- (estas tres fiestas están declaradas de interés turístico nacional); las cervantinas Casa de Medrano de Argamasilla de Alba y la Casa de Dulcinea en El Toboso; y por supuesto: los Molinos de Viento de Campo de Criptana y Alcázar de San Juan

Experiencias: junto a la visita a bodegas y viñedos… una comida campera entre viñedos o en la bodega, una ruta de tapas saboreando la cocina del Quijote, la visita a los molinos de viento para descubrir su funcionamiento y su razón de ser mientras degustas un aperitivo, una visita a una quesería manchega, o un atardecer entre viñedos mientras se contempla la puesta de sol con una copa de vino en la mano, al lado de quienes más queremos… y cada año con el buen tiempo el “AirénFest” combinando música y buen vino. ¿Te lo vas a perder?

Ruta del Vino de La Manchuela

Esta ruta está conformada por pueblos de las provincias de Albacete y Cuenca. Albaceteños son Abengibre, Alatoz, Alborea, Alcalá del Júcar, Balsa de Ves, Carcelén, Casas de Ves, Casas Ibáñez, Cenizate, Fuentealbilla, Jorquera, Mahora, Motilleja, Navas de Jorquera, Pozo Lorente, Valdeganga, Villa de Ves, Villamalea, Villatoya y Casas de Juan Núñez; y conquenses son Alarcón, El Herrumblar, Iniesta, Villanueva de la Jara, Motilla del Palancar, Granja de Iniesta, Enguídanos, El Peral y Quintanar del Rey.

Foto: Turismo Castilla-La Mancha, David Blázquez

La bobal es la variedad autóctona y estrella de esta tierra, que tiene como resultado unos excelentes vinos tintos de esta comarca natural a caballo entre dos provincias limítrofes con el Levante español; bañadas por las hoces de los ríos Júcar y Cabriel, que dibujan unos paisajes abruptos e inolvidables en contraste con las llanuras y las vegas dedicadas al cultivo. 

No te puedes perder: las sobrecogedoras vistas panorámicas de Alarcón, de Jorquera o de Alcalá del Júcar; las Huellas de Teresa visitando Villanueva de La Jara donde la Santa Andariega realizó su XIII fundación; la gastronomía local con los gazpachos manchegos como protagonistas absolutos; la belleza de las Chorreras del Cabriel a su paso por Enguídanos; y las riberas y las hoces del Júcar a su paso por Villa de Ves y La Recueja. 

Experiencias: además de la visita a las bodegas y viñedos, podrás disfrutar de una jornada en el campo y un paseo en carruaje de caballos entre viñedos, recorrer la hoz del río Júcar en trenecito turístico en Alcalá del Júcar, descubrir el curioso proceso de cultivo del champiñón (casi la mitad de toda la producción española de champiñón se realiza en La Manchuela); una aventura de turismo activo en las hoces de Júcar; y alojarte y disfrutar de un relajante baño o circuito de aguas en los hoteles o casas rurales de la zona. 

Ruta del Vino de Valdepeñas

Los municipios que la integran son Moral de Calatrava, San Carlos del Valle, Santa Cruz de Mudela, Torrenueva, y el que da nombre a la Ruta: Valdepeñas. Las variedades airén y cencibel son las protagonistas del cultivo vitivinícola de esta zona del sur de la provincia de Ciudad Real, cultivo que hunde sus raíces en tiempos ya prerromanos, como lo atestiguan los hallazgos arqueológicos del yacimiento Cerro de las Cabezas (parque arqueológico de Castilla-La Mancha) s. IV-VII a.C. De esta forma, hablar de Valdepeñas es hablar de vinos y de cultura del vino, ambos son indisociables. 

Te recomendamos: la visita al Museo del Vino de Valdepeñas, donde podrás comprender el estrecho vínculo de la historia de esta localidad (y las aledañas) con el cultivo del vino; la visita guiada al ya mencionado parque arqueológico Cerro de las Cabezas, anexo a la autovía A-4, y uno de los mejores exponentes de oppidum íbero (asentamiento fortificado); el descubrimiento de la plaza y Santuario de Las Virtudes en Santa Cruz de Mudela; y la plaza mayor y la iglesia de San Carlos del Valle.

Foto: Turismo Castilla-La Mancha, David Blázquez

Experiencias: Adentrarte en las entrañas de la tierra y descubrir las bodegas subterráneas que inundaban el casco urbano de Valdepeñas, algunas de ellas hoy en día se preservan excelentemente; saborear los vinos en las propias bodegas que los producen, descubrir el proceso de elaboración del aceite de oliva virgen extra que también se produce en esta zona; y disfrutar de una jornada de golf en combinación perfecta con una sesión spa y un merecido homenaje gastronómico en los restaurantes de la Ruta ¿a que sí te lo mereces?

Ruta del Vino de Méntrida-Toledo

Once municipios de la provincia de Toledo participan en este recorrido: Méntrida, Torrijos, Camarena, La Torre de Esteban Hambrán, Escalona, Maqueda, Montearagón, Fuensalida, Carmena, Quismondo y Nombela.

Variedades múltiples de vinos tanto autóctonas como foráneas son las protagonistas del cultivo del vino en esta ruta: garnacha y sirah, albillo y chardonnay… los vinos aquí son a cada cual más distinto, a cada cual más personal, pero todos ellos espectaculares. 

En esta ruta encuentras el maridaje perfecto entre vino y cultura, puesto que los lugares que recorre están asociados estrechamente a tierras de antiguos señoríos y realengos, de los cuales hoy en día se conservan huellas que nos permiten viajar en el tiempo hasta entonces, como nos lo permiten las jornadas Crónicas del Rey don Pedro, que cada mes de marzo reviven aquellos tiempos de esplendor medieval. 

Foto: Turismo Castilla-La Mancha, David Blázquez

Lo más recomendado: las Cuevas del Castillejo y su evocadora arquitectura tradicional, en Méntrida; la visita al Palacio del rey don Pedro y a la Colegiata del Santísimo Sacramento en Torrijos, donde descubrir la arquitectura de “uno de los grandes” del Renacimiento español: Alonso de Covarrubias; y los castillos de Escalona y de Maqueda que trazan parte de la ruta del Lazarillo de Tormes en su camino hacia la ciudad imperial, en su camino hacia Toledo. 

Experiencias: una divertida sesión de fotos para tu Instagram posando con las geniales pinturas murales que salpican las calles de Escalona; las visitas guiadas a las bodegas de la ruta con catas maridadas, degustación de ibéricos y quesos, paseos entre viñedos; saborea la gastronomía de la zona en los restaurantes de la ruta que ofrecen cocina local, cuidada y esperada; y relájate en un circuito spa de los hoteles de la ruta, al término de una jornada de enoturismo. No se puede pedir más… 

Ruta del Vino de Jumilla 

En el sur de la provincia de Albacete, limítrofe y fundiéndose con la vecina Murcia, la ruta del vino de Jumilla está integrada por los municipios de Fuente-Álamo, Hellín, Montealegre del Castillo, Ontur, Tobarra, Albatana y Jumilla; éste último da nombre a la ruta y se sitúa geográficamente ya en tierra murcianas.

Foto: Turismo Castilla-La Mancha, David Blázquez

Con unos vinos distintos, la variedad de vino monastrell dota al destino de una personalidad y singularidad propia. Aquí puedes disfrutar del mundo del vino en profundidad y en “modo 360º” pues por doquier encuentras bodegas, enotecas, bares de vinos, museos y comercios especializados en el vino y en la cultura que lo rodea. 

El ciclo MEV - “Música ENTRE VINOS” aúna música, rica gastronomía y buenos vinos en las noches de primavera y verano; las Semanas Santas de Jumilla y de Hellín están declaradas de interés turístico internacional; y las Tamboradas de Hellín, Tobarra y Agramón están declaradas por la UNESCO Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. Pero estos son solo algunos de los momentos del año más señeros en los que descubrir y disfrutar de esta ruta… ¡Hay muchos más!

Los imperdibles: no puedes perderte la visita guiada al Museo del Vino de Jumilla o al Museo del Vino Hacienda del Carche-Casa de la Ermita; la visita guiada en Hellín al parque arqueológico Tolmo de Minateda y al Abrigo Grande de Minateda con sus milenarias pinturas rupestres, o la visita también en Hellín al MUSS -Museo de la Semana Santa y la Tamborada-. 

Experiencias: descubrir el proceso de elaboración del vino y los matices de la variedad monastrell, y después quedarte a comer en la bodega; salir sin prisas a tomar y a catar unos vinos, degustar un queso delicioso maridándolo con un vino moderno e intenso; disfrutar de una jornada enoturística y gastronómica; ir de bares en sus “jueves de cata” y llevarte como recuerdo exquisitos productos de gastronomía local… sí, sabemos que estás ya saboreándolo en tu mente…

Ruta del Vino de Almansa

Todos ellos en la provincia de Albacete, los cuatro municipios que forman parte de esta ruta del vino (la situada más al Este de Castilla-La Mancha) son Almansa, Alpera, Higueruela y Hoya-Gonzalo.

Verdejo y principalmente la garnacha tintorera son algunas de las variedades que se cultivan en esta zona que bien pudiéramos llamar “frontera de sabores”, en la que el patrimonio histórico monumental cobra importante protagonismo al haber sido durante siglos, tierra fronteriza con los reinos de Levante. Muestra de ello es el imponente castillo de Almansa, fortaleza de origen almohade que se yergue imponente sobre la montaña rocosa que corona la localidad. También en Almansa, el palacio de los Condes de Cirat y el Museo de la Batalla de Almansa -una de las más transcendentales de la Historia de España- son lugares de parada obligatoria.

Para los amantes de la naturaleza, cerca de Higueruela, el complejo lagunar de Pétrola ofrece la oportunidad de disfrutar de la observación de aves, pues atrae multitud de diversas especies.

En el marco del Arte Rupestre del Mediterráneo, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, la localidad de Alpera ofrece la posibilidad de contemplar unas impresionantes pinturas rupestres.

Los imprescindibles: llenas de explosivo colorido y de historia, las Fiestas Mayores de Almansa (30 de abril a 6 de mayo), están declaradas de interés turístico internacional y son desde luego un momento idóneo para viajar hasta aquí; en honor a Nuestra Señora de Belén son​ festejos de marcado carácter mediterráneo y levantino, pues se basan en las tradicionales festividades y recreaciones de Moros y Cristianos. También en abril, y en concreto alrededor del día 25, cada año se recrea con enorme fidelidad en Almansa la histórica Batalla que en 1707 decidió la Historia de España poniendo a la dinastía de los Borbones en la Corona de España. 

Experiencias: alojarte y disfrutar de una estancia en los alojamientos rurales de la ruta y relajarte con un tratamiento spa que algunos de ellos ofrecen; saborear la gastronomía de la zona, donde los tradicionales gazpachos manchegos, el arroz con pollo y los caracoles son sus estrellas. La gastronomía de la zona fusiona tradición y vanguardia, raíces castellanomanchegas y levantinas, por lo que sin duda es el complemento perfecto para tu viaje enoturístico por esta ruta.