Encantadora y llena de patrimonio cultural: esta ciudad compite con las grandes capitales y tiene una de las bibliotecas más bonitas del mundo
La ciudad creció alrededor de la abadía, que marcó su trazado y su identidad. Foto : Leonhard Niederwimmer (Unsplash)

Encantadora y llena de patrimonio cultural: esta ciudad compite con las grandes capitales y tiene una de las bibliotecas más bonitas del mundo

Antes de que existieran las grandes universidades europeas, St. Gallen ya copiaba libros, custodiaba saber y construía una ciudad alrededor del conocimiento.

Aleks Gallardo | Febrero 17, 2026

Durante mucho tiempo, los grandes centros de conocimiento europeo no estuvieron necesariamente en las capitales. Antes de que París, Viena o Berlín concentraran universidades y archivos, fueron los monasterios los que custodiaron libros, copiaron manuscritos y fijaron las bases de la educación occidental. St. Gallen fue uno de esos lugares. Mientras otras ciudades crecían alrededor del comercio o de las rutas militares, aquí se levantó una de las bibliotecas más importantes del continente, un archivo intelectual cuya influencia se extendió mucho más allá de Suiza.

Esa herencia sigue marcando la ciudad actual. St. Gallen, situada en el noreste del país y con poco más de 75.000 habitantes, conserva una densidad patrimonial difícil de encontrar incluso en grandes capitales europeas. Su origen monástico explica su trazado, su arquitectura y su atmósfera: una ciudad pensada para el estudio y el silencio. Caminar hoy por su centro histórico es recorrer más de mil años de historia, desde los primeros scriptorium medievales hasta el barroco tardío. 

La abadía que convirtió St. Gallen en capital del conocimiento

La historia de St. Gallen va completamente ligada a su abadía. Fundada en el año 719 alrededor del eremitorio del monje irlandés Gallus, el monasterio se convirtió en uno de los grandes centros intelectuales de Europa medieval. Durante siglos no fue solo un espacio religioso, sino una auténtica ciudad del saber, con escuelas, talleres de copia y una red de intercambios culturales que alcanzaba desde Italia hasta las Islas Británicas.

En su momento de mayor esplendor, entre los siglos IX y XI, la abadía de St. Gallen albergaba uno de los scriptorium más activos del continente. Aquí se copiaron tratados científicos, textos musicales, obras clásicas y manuscritos litúrgicos que hoy constituyen una de las colecciones documentales más importantes de Europa. El famoso Plan de St. Gallen, un dibujo arquitectónico del siglo IX considerado el plano monástico más antiguo conservado, resume la ambición intelectual del lugar.

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Desde las colinas que rodean St. Gallen se obtienen vistas abiertas sobre el noreste de Suiza. Foto: Infobae

Una de las bibliotecas más bellas del mundo

La actual Biblioteca de la Abadía de St. Gallen es el resultado de siglos de acumulación y conservación. Aunque su espectacular sala barroca se construyó en el siglo XVIII, el fondo bibliográfico es mucho más antiguo. Alberga alrededor de 170.000 volúmenes, entre ellos más de 2.000 manuscritos medievales, muchos únicos en el mundo.

El espacio impresiona por su armonía: estanterías de madera tallada, columnas ornamentadas, frescos en el techo y un suelo de marquetería que representa el cosmos conocido en la época. Todo fue concebido para expresar una idea muy concreta: el saber como orden, belleza y poder.

La biblioteca sigue funcionando hoy como institución. No es una reconstrucción ni un museo vacío. El silencio que se respira dentro recuerda que durante más de mil años este fue un lugar de estudio continuo.

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La biblioteca es uno de los espacios culturales más bellos del mundo. Foto: Wikimedia Commons

La catedral y el conjunto barroco

Junto a la biblioteca se alza la Catedral de St. Gallen, uno de los mejores ejemplos del barroco tardío en Suiza. Su interior sorprende por la luminosidad, los estucos blancos y las pinturas suaves que contrastan con la severidad exterior. La catedral actual sustituyó a la iglesia románica tras un incendio y simboliza el último gran momento de esplendor de la abadía antes de su disolución a comienzos del siglo XIX.

El conjunto abacial incluye también antiguas dependencias del monasterio, patios y edificios administrativos que hoy albergan instituciones culturales y académicas. Todo el recinto está declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO.

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La catedral barroca de St. Gallen. Foto: Claudio Schwarz (Unsplash)

Museos, música y vida cultural

Además del conjunto abacial, St. Gallen mantiene una actividad cultural muy por encima de lo esperable para su tamaño. El Museo Textil documenta la importancia global del bordado suizo, mientras que el Teatro de St. Gallen, con una arquitectura moderna muy reconocible, tiene una programación de ópera y danza envidiable durante todo el año. La ciudad combina tradición intelectual con una escena universitaria viva, lo que se traduce en librerías, cafés y espacios culturales que mantienen el centro activo.

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Las fachadas pintadas del casco histórico recuerdan su pasado mercantil y textil. Foto: Expedia

Comer y dormir en St. Gallen

St. Gallen ofrece una hospitalidad muy alineada con su carácter: sobria, eficiente y elegante. El Hotel Einstein St. Gallen, ubicado en el centro histórico, es la referencia premium de la ciudad. Combina arquitectura clásica, spa y uno de los restaurantes más reconocidos del este de Suiza.

Para comer, el propio Restaurant Einstein Gourmet, con estrella Michelin, es una de las mesas más interesantes de la región. Para algo más informal pero muy local, restaurantes tradicionales sirven la famosa St. Galler Bratwurst, que según la tradición nunca debe acompañarse con mostaza.

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Restaurante Einstein Gourmet. Foto: Living St Gallen

Qué ver cerca de la preciosa St. Gallen

La ubicación de St. Gallen permite ampliar fácilmente la escapada. El lago Constanza se encuentra a menos de media hora, con pueblos como Rorschach o Romanshorn ideales para pasear junto al agua.

Hacia el sur, la región de Appenzell ofrece paisajes alpinos suaves, casas de colores y rutas de senderismo accesibles. También es posible cruzar en poco tiempo a Alemania o Austria.

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La Biblioteca de la Abadía conserva más de 1.000 años de concimiento. Foto: Swissinfo

TURIUM TIPS

Recorre el conjunto abacial completo: incluida la catedral y los antiguos edificios monásticos declarados Patrimonio Mundial.
Pasea por las calles Marktgasse y Spisergasse para descubrir las casas con fachadas pintadas de los siglos XVI y XVII.
Entra al Museo Textil para entender por qué la ciudad fue un centro europeo del bordado de lujo.
Sube hasta el mirador de Drei Weieren: una de las mejores vistas sobre la ciudad y los Alpes de Appenzell.
Prueba la St. Galler Bratwurst, que tradicionalmente se sirve sin mostaza y que sabe mejor en una de las tabernas locales del casco histórico.