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El pueblo de Sevilla con más duende: es encantador y su potaje gitano tiene fama mundial
Este es el pueblo de Sevilla con más duende: es encantador y su potaje gitano tiene fama mundial
Utrera es conocido por su potaje gitano, el guiso y el festival flamenco más antiguo de España. Nos perdemos por sus calles, entre iglesias y palacios, hasta que nos topamos con el duende. Toda Sevilla tiene un color especial.
Hay un pueblo de Sevilla en el que el potaje gitano no solo se come sino que se canta y se baila. El Potaje Gitano de Utrera, ahora con mayúsculas, es el festival flamenco más antiguo de España. Surgió el 15 de mayo de 1957 durante una comida de la Hermandad de los Gitanos en la que se sirvió el consabido guiso. Echando cuentas, este año toca la LXX edición, que tendrá lugar el 27 de junio y será un homenaje a Morante de la Puebla.
Nosotros nos anticipamos a esta cita con el duende y nos vamos a Utrera con motivo de la Feria de Abril, porque este municipio de la Campiña sevillana está a solo 30 kilómetros de la capital, donde este lunes 20 de abril tendrá lugar el tradicional Pescaíto, que da paso al Alumbrao, que lo enciende todo, luces y ánimos, en el Real. Hasta el domingo 26 habrá feria en la capital, así que hay tiempo para dejarse caer por la ciudad que es una de las cunas históricas del flamenco, lugar de referencia en la cría del toro bravo y con yeguadas de prestigio internacional.
Utrera, flamenco, caballos y patrimonio cultural
Más allá del flamenco, los caballos y los toros, Utrera atesora un patrimonio cultural excepcional, cuajado de casas señoriales, iglesias y conventos. Nada nuevo en la impresionante Sevilla. En los alrededores despunta la Reserva Natural del Complejo Endorreico de Utrera, que forman las lagunas de Alcaparrosa, Arjona y Zarracatín, un paraíso natural para las aves acuáticas.

Por las dimensiones de su término municipal es el tercero de la provincia de Sevilla, por detrás de Écija y Carmona, tres pesos pesados en cuestión de excelencia monumental. Buscando sus orígenes, se puede llegar hasta el Neolítico, como prueban dos dólmenes de corredor y objetos como hachas y cuchillos de sílex. O recurrir al historiador Plinio el Viejo, procurador en Hispania, quien situó a Utrera entre las ciudades más señaladas de la Bética, con el nombre de Castra Vinaria.
Qué tienes que ver en Utrera, a un paso de Sevilla
El vino también podría estar en su actual topónimo, con una etimología derivada de odres (utres). Igual importancia tuvo en época musulmana, que se vio confirmada con la construcción de un castillo, que luego fue destruido y vuelto a construir, junto a un cerco amurallado. Con Felipe II en el trono, Utrera fue a más y se llenó de casas blasonadas, además de coronarse con sus dos principales iglesias, la de Santiago el Mayor y la de Santa María de la Mesa.

La iglesia de Santiago, próxima al castillo, data de 1310; es de factura gótica, aderezada con elementos renacentistas, barrocos y neoclásicos; y suena y resuena por sus nueve campanas. El repique de sus campaneros durante las fiestas locales es antológico. Tiene en frente el convento de las carmelitas, que elaboran exquisita repostería (a la venta) y cantan como los ángeles. En cuanto a la iglesia de Santa María, con una campana más, luce la torre (1550) que llega más alto en el cielo utrerano. Empezó también siendo gótica y terminó rendida a los postulados del Renacimiento.
Los Álvarez Quintero y la romería más importante de España
Añaden pompa, historia y boato a Utrera los vestigios de su muralla, entre los que están el Arco de la Villa, el Portillo de la Misericordia y alguna que otra torre; el Hospital de la Santa Resurrección, fundado en 1514; el ayuntamiento, que fue el palacio del Conde de Vistahermosa, el primer ganadero de toros bravos de nuestro país, así como otros palacios, iglesias y capillas. Con todo, no hay un lugar en Utrera más pintoresco y emblemático que el callejón del Niño Perdido, donde estuvo la antigua judería, en pleno centro histórico.

A las afueras de la ciudad, se encuentra el santuario de Consolación, donde reside la patrona de los utreranos, la Virgen que le da nombre, muy venerada por los marineros que hicieron las Américas. La romería en su honor fue la más importante de España, hasta el punto de que Carlos III tuvo que prohibirla al volverse incontrolable. Destaca su artesonado mudéjar y el altar mayor barroco.
Por Utrera, donde el flamenco se desata en las tabernas entre espontáneos y se respira en las calles y las plazas, pasaron, cuentan, Lord Byron o Simón Bolívar. En Utrera nacieron los hermanos Álvarez Quintero, dramaturgos prolíficos que triunfaron con sus sainetes líricos en Madrid. Aquí se disfruta del potaje gitano, también del plato, y de la cola de toro, así como del típico mostachón, con el que endulzarse, que también tiene su festival flamenco, el Festival del Mostachón, en otoño. Ya será su 42ª edición.