Una ruta por los bares con los mejores desayunos de Madrid: estos son los favoritos de los madrileños
Olvida las tostadas de siempre: los madrileños madrugan (cada vez más) por croissants perfectos, cafés bien hechos y huevos dignos de un hotel cinco estrellas. Aquí, los desayunos que merecen el paseo.
La noche madrileña es conocida en todo el mundo, pero ahora las mañanas también. La ciudad que durante décadas presumió de trasnochar ahora se despierta antes, y lo hace con apetito. El café rápido en la barra ya no basta. Hoy, las mañanas son territorio de locales que huelen a pan recién hecho, bollería artesanal y espresso molido al momento. Los bares con buenos desayunos han venido para quedarse. Y por supuesto: en más de uno hace falta reservar mesa para las nueve de la mañana.
El fenómeno tiene lógica: los desayunos son la comida más importante del día (algo que llevas escuchando toda la vida). Por eso, las cafeterías se han transformado en pequeños refugios urbanos donde el desayuno dura lo que antes un almuerzo. Las conversaciones se alargan, los flat white se repiten y las tartas caseras se comparten como si fueran platos principales. Entre semana, son punto de encuentro de freelancers y creativos; los fines de semana, escenario de largas sobremesas sin prisa.
Hay algo de ritual en este nuevo hábito madrileño: elegir la cafetería perfecta, pedir “tu mesa de siempre”, fotografiar el croissant antes del primer bocado. Es la nueva forma de ocio cotidiano, más calmada y menos nocturna, pero igual de sociable en una capital gastronómica como es Madrid. En una ciudad que lo celebra todo, el desayuno se ha convertido en otro motivo para salir. Saca boli y papel, porque vamos a llevarte de ruta por los mejores locales para desayunar.
Watts Cantina: tortitas de culto en La Latina
En La Latina, Watts Cantina ha conseguido lo que pocos: crear un concepto nuevo sin perder el alma de bar de barrio. Sus fundadores, Francisco y Daniel, vivieron varios años en Estados Unidos y, desde allí, se trajeron la nostalgia de los dinners clásicos.
De ahí nacen sus míticos pancakes, un icono entre los desayunos madrileños. Son gruesos, esponjosos y se sirven con dos alternativas: la versión más purista —mantequilla y sirope de arce canadiense— o la más golosa, con huevos fritos y bacon crujiente. El local tiene ese ambiente relajado de fin de semana permanente: música suave, vinos naturales y un público muy mezclado, como debe ser.

Dot Café Bar: un secreto bien guardado junto a Matadero
En la Chopera, muy cerca de Matadero Madrid, Dot Café Bar representa el espíritu del nuevo sur de la ciudad: relajado, acogedor y con mucho gusto. El local combina mesas de madera clara, buena luz y un aroma constante a café recién molido. Su propuesta es sencilla pero impecable: cafés de especialidad, bollería artesanal y una pequeña carta con sándwiches y tartas. El de pastrami y la tarta de limón son dos imprescindibles.

Pan y Pepinillos: la humildad bien entendida
En el corazón de Chamberí, Pan y Pepinillos es uno de esos sitios que conquistan sin necesidad de impresionar. Su espacio es pequeño, su propuesta sencilla, pero la calidad de lo que sirven lo dice todo. El pan —horneado cada día en su propio obrador— es el protagonista absoluto, acompañado de mantequillas saladas, mermeladas de temporada y café de tueste suave.
Los croissants, dorados y crujientes, compiten en fama con sus tostadas, que llegan a la mesa con un aroma irresistible. Es un desayuno que sabe a hogar y a calma. Ideal para quienes valoran la autenticidad por encima del ruido.

Tragabuches: un desayuno andaluz con clase
El chef Dani García ha traído su visión del sur con Tragabuches, un espacio que combina el aire de un restaurante elegante con la naturalidad de una casa andaluza. Aquí el desayuno tiene carácter propio: churros y porras con chocolate espeso, molletes con jamón ibérico y un café servido con precisión. Todo se prepara al momento y con el mimo que distingue los proyectos del grupo Dani García.
Hay opciones ligeras, zumos recién exprimidos y pastelería artesanal para quienes prefieren empezar el día sin prisas. Un lugar que demuestra que la excelencia también puede tener sabor a pan tostado.

Casa Neutrale: diseño, calma y café de autor
En el barrio de Las Salesas, donde cada esquina parece un escaparate, Casa Neutrale aporta algo distinto: serenidad. Este café de estética minimalista y espíritu sostenible combina cerámica artesanal, granito apomazado y un interiorismo que respira calma.
No es un café de paso, sino de estancia. La carta está pensada con criterio: tostadas con pan de fermentación lenta, dulces de obradores locales, fruta fresca y café de especialidad tostado por Nomad. Aquí el lujo no está en el precio, sino en el equilibrio entre lo ético y lo bello.

Casto Café: bollería fina y mucho oficio en Chueca
Entre Chueca y Gran Vía, Casto Café (o Casto House, como lo llaman sus habituales) se ha convertido en una institución de la repostería madrileña. Su lema, “Mucho bollo y poco drama”, resume la filosofía de sus fundadoras, Sara Giménez y Sofía Bustin: hacer todo a mano, con mimo.
Desde la calle puede verse el pequeño obrador donde hornean cada croissant, cruffin o danish. No hay atajos ni masas congeladas, solo técnica y paciencia. Su croissant de pistacho es una leyenda local, y el café —de origen nicaragüense y tueste medio— equilibra a la perfección tanto dulce. Si ves cola en la puerta, no te asustes: vale la pena esperar.

Bar H Emblemático: desayunos con solera en Salamanca
En el barrio de Salamanca, Bar H Emblemático es la prueba de que los bares de toda la vida pueden seguir siendo relevantes sin perder su esencia. Fundado por la familia detrás del clásico Hevia, este local mantiene ese equilibrio entre tradición y elegancia que define a la zona.
Por las mañanas, el ambiente es animado pero tranquilo. La carta arranca con churros y porras, bizcochos caseros y croissants, y continúa con hasta diez opciones de tostadas. El pincho de tortilla tiene devotos, pero el verdadero secreto es el mixto con huevo, un clásico reinventado que combina pan crujiente, jamón cocido y yema cremosa. Desayunar aquí es un pequeño homenaje al Madrid de siempre.

Dani Brasserie: desayuno de altura en Madrid
En la azotea del Four Seasons Hotel Madrid, Dani Brasserie ofrece una experiencia de desayuno difícil de superar. Las vistas al skyline, la atención impecable y una carta que mezcla tradición y sofisticación lo convierten en el lugar perfecto para quienes entienden el desayuno como un placer de lujo.
Los huevos poché con trufa, el croissant de almendra y el café servido al estilo vienés son algunos de sus imprescindibles. Aquí, incluso el simple acto de exprimir una naranja se convierte en algo extraordinario. Una visita que justifica levantarse antes de tiempo.

Alma Nomad Fábrica: donde huele a pan recién hecho
En Prosperidad, Alma Nomad Fábrica combina tres cosas que suelen funcionar: buen pan, buen café y buena energía. Es tostadora, obrador y cafetería al mismo tiempo, lo que se traduce en un espacio que huele siempre a algo apetecible y para el que la gente hace auténticas peregrinaciones.
Su oferta de desayunos se mueve entre lo saludable y lo reconfortante: tostadas con hummus, huevos ecológicos al horno, yogur con frutas de temporada y panes que se elaboran allí mismo. Además, puedes ver cómo tu café pasa del grano al vaso, lo que siempre añade placer al ritual de la mañana.

Gosto Café: el punto justo entre tendencia y sencillez
En los locales de Gosto Café, en Malasaña y en el Barrio de Las Letras, han encontrado el equilibrio perfecto entre estética nórdica y alma castiza. Es uno de esos locales donde todo parece estar en su sitio: mesas amplias, luz agradable y un servicio amable.
En carta, lo justo y necesario: pan rústico con aguacate, huevos ecológicos, bowls de fruta y mantequillas caseras. Su cold brew y sus cafés de especialidad son de los mejores de ambos barrios. Ideal para quienes quieren un desayuno sin pretensiones pero con nivel.

Caravan Café: el brunch sin prisas de Lavapiés
Caravan Café, en la esquina de las calles Lavapiés y Jesús y María, es el lugar que todo amante del desayuno desearía tener debajo de casa. Luminoso, con encanto y sin pretensiones: un buen café y una larga sobremesa matutina. Aquí todo invita a quedarse: la terraza soleada, las tartas caseras y una carta pensada para los que desayunan tarde. Uno de esos bocados que se recuerdan.
