El puerto de crucero más bonito es este pueblo en los fiordos noruegos: un paisaje de postal que se cubre de nieve en invierno
Flåm es un pueblo encantador en medio de los fiordos noruegos. FOTO : WIKIMEDIA/JENNI DOUGLAS.

El puerto de crucero más bonito es este pueblo en los fiordos noruegos: un paisaje de postal que se cubre de nieve en invierno

Flåm es un pueblo muy de película nórdica. En lo más profundo del fiordo, con arquitectura típica, un tren que recorre los más impresionantes paisajes y un puerto al que llegar y desde el que partir. En invierno es aún más mágico y más vikingo.

Ángeles Castillo | Febrero 2, 2026

Los fiordos noruegos, con sus auroras boreales, también son para el invierno, igual de sobrecogedores que en verano. Pero alentando, eso sí, una experiencia mucho más vikinga, extrema y sin aglomeraciones. Estos accidentes geográficos, que se originaron a raíz de sucesivas glaciaciones, son el paraíso noruego por antonomasia y uno de los muchos sobre la tierra. Hay más de mil en todo el país, de los cuales diez son parada habitual de cruceros, que aquí circulan con la normalidad del autobús en otras latitudes.A Flåm, nuestro destino, lo encontramos en el fiordo de Sognefjord, que es considerado el rey, por estar en el medio y ser el más largo.

Se extiende más de 200 kilómetros hacia el interior del país, al norte de Bergen, y alcanzando los 1.308 m de profundidad. No solo esto, sino que es de los más anchos, aunque luego sus ramificaciones sean muy estrechas. Los fiordos son un laberinto.

Qué ver en Flåm, un pueblo de película nórdica

Profundizando más, el pintoresco Flåm, muy de película -nórdica, por supuesto-, se halla en uno de sus brazos, exactamente en el Aurlandsfjord, que está entre los más espectaculares, junto con el Geirangerfjord, el Naerøyfjord, el más pequeño, y el Lysefjord. Recordemos que la palabra fiordo proviene del término nórdico antiguo "fjorðr", que significa "ir, pasar o cruzar".

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Flåm era en el siglo XIII un pueblo de granjeros. FOTO: PIXABAY/BETTY HADDEN.

Este idílico y remoto pueblo, casi un sueño, ya estaba habitado en el siglo XIII por granjeros, al cuidado de cabras y ovejas, con cuya leche, en especial de las primeras, elaboraban, entonces y ahora, un apreciado queso. Recordemos que hay, en el mismo muelle, una panadería ecológica, con deliciosos pasteles, y encantadoras tiendas de artesanía, donde reinan los tradicionales mocasines de Aurland, que se remontan a 1930, los Aurlandssko.

El puerto más bonito en el fiordo noruego más largo

Tuvo que ser una sorpresa, desde luego, cuando comenzaron a llegar los primeros turistas, cosa que sucedió en 1860, el año en que pescadores ingleses lo descubrieron para siempre. Se alojaron en la casa más grande de entonces, cuyo propietario, Christen Fretheim, no tardó en construir el primer hotel, conocido precisamente como Engelskvillaen, o sea, la Villa Inglesa, en madera y a la suiza. Aún está en pie y es una institución.

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Flåm recibe anualmente la visita de miles de turistas. FOTO: WIKIMEDIA/TOMOYOSHI NOGUCHI.

Si los fiordos noruegos fueran una ciudad, sería Venecia, porque son como canales. Pero en vez de sofisticados palacios góticos, renacentistas y hasta barrocos, el agua encuentra a su paso inmensas y escarpadas montañas cubriéndola y descubriéndola. Aquí en vez de góndolas hay transbordadores. Flåm tiene fama de ser la parada de crucero más bonita de Europa, con un puerto preparado para recibir a grandes barcos y pequeños. En 2024, como curiosidad, dio la bienvenida a más de 300.000 pasajeros.

La Flåmsbana, la ruta en tren más hermosa del mundo

No obstante, también está unido estrechamente al tren gracias a la que es considerada la ruta en tren más hermosa del mundo -o, al menos, una de ellas-, la Flåmsbana, que también se puede hacer en plena estación invernal, con cuatro recorridos al día. La construcción de esta línea ferroviaria supuso un hito en la historia del pueblo.

Se hizo como un anexo al Bergensbanen, la ruta que conecta Oslo y Bergen; sale de Myrdal y desciende desde los 867 hasta los dos metros sobre el nivel del mar en Flåm, su final de trayecto, en la parte más interior del Aurlandsfjord. Habiendo atravesado veinte túneles, valles vírgenes y profundos barrancos en sus 17 kilómetros. El mejor parque de atracciones, sin duda, es la naturaleza.

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El tren que hace la Flåmsbana, la ruta ferroviaria más increíble del mundo. FOTO: VISIT SOGNEFJORD.

No se puede dejar de mirar para todos lados ni de asombrarse ante semejante derroche de realidad fantástica. Más en invierno, que las cascadas se congelan y parecen gigantescas esculturas de hielo. Además, la Flåmsbana, que tiene su propio museo, se convierte en un remonte de esquí, invitando a los viajeros a equiparse y dejarse caer ladera abajo hacia el fiordo.

Un mirador de vértigo y de diseño con vistas al fiordo

Otro de los atractivos de Flåm, que apenas tiene 400 habitantes, pero recibe a miles de viajeros, es el mirador Stegastein. Una estructura de madera de 30 m de largo con vistas imponentes sobre el precipicio de 600 m del Aurlandsfjord, diseñada por los arquitectos Todd Saunders y Tommie Wilhelmsen como parte de las 18 Rutas Panorámicas de Noruega. Como siempre, los noruegos armonizando arquitectura y naturaleza salvaje.

En cuanto al transporte, se puede llegar a este pueblo por la ruta europea E16, una de las principales carreteras de Noruega, que une Oslo y Bergen. Desde la primera ciudad, hay 354 kilómetros; desde la segunda, 166. Las dos están conectadas por autobús con Flåm. Por lo demás, el aeropuerto más cercano es el Sogndal-Haukåsen, a unos 70 kilómetros, desde el que hay conexiones diarias a las dos ciudades mencionadas, con una duración de menos de una hora.

TURIUM TIPS

Dónde dormir. El mítico Fretheim es pura historia entre paredes, presumiendo de cocina local y de temporada, y con vistas magníficas del fiordo (desde 171 euros). Lo mismo que el Flåmsbrygga, en pleno muelle, muy noruego y con ambiente único (desde 195 euros).
Dónde comer. El Flåmsbrygga es un recinto que alberga también el restaurante Flåmstova, la cafetería Furukroa y la cervecería Ægir BrewPub. Esta última, inspirada en la mitología nórdica, de madera, con chimenea y alfombra de piel. Todo muy vikingo, hasta el menú.
Un poco de senderismo. También hay que embarcarse por tierra, para aventurarse por el conocido como el Gran Cañón noruego; esto es, el valle de Aurlandsdalen.
Más aventuras. Barco, tren, senderismo y tirolina, la Flåm Zipline, la más larga de los países nórdicos, con 1.381 metros de longitud y a 350 metros del suelo. El reto es deslizarse a 100 km/h por estos parajes vírgenes. Comienza en la estación de Vatnahalsen, a 820 m, última parada del Flåmsbana antes de Myrdal. No está disponible en invierno.