Esta ciudad del sudeste asiático es la más asequible del mundo: es perfecta para teletrabajar
El mundo está lleno de nómadas digitales, que se lanzan a la aventura en busca de los mejores lugares para trabajar. Y Weligama, en Sri Lanka, es la más asequible.
Si hay algo en lo que coinciden buena parte de los análisis de tendencias turísticas es en que Asia está de moda. Basta con abrir TikTok para ver cientos de influencers que comparten sus rutas de viaje por Tokio o su última excursión en la naturaleza salvaje de Tailandia. Entre todos los destinos del inmenso continente asiático, hay uno que se ha convertido en el favorito de los trabajadores en remoto debido a que es la ciudad más asequible del mundo. Se llama Weligama y está en Sri Lanka.
Por aquí no pasa el tren panorámico que va de Kandy a Ella entre plantaciones de té. Sin embargo, sus playas paradisíacas, llenas de un silencio profundo y surcadas por ballenas, se han convertido en el escenario perfecto para los nómadas digitales, que cada vez más buscan destinos remotos en los que encontrar el equilibrio perfecto entre teletrabajo y turismo.
Por qué Weligama es perfecta para teletrabajar
El reconocimiento viene de la mano de Hotel With Tub: una plataforma que recomienda a los viajeros los mejores hoteles. Además, también elabora estudios relacionados con el mundo de los viajes de lujo; precisamente en el año 2025 lanzó un análisis de los mejores destinos para nómadas digitales, en el que se estudiaron diversas cualidades de 100 ciudades a lo largo de todo el mundo.
Entre los factores que se consideraron a la hora de elaborar el ranking, encontramos la seguridad, las conexiones, el estilo de vida, el sentimiento de comunidad, las infraestructuras y la asequibilidad. En ese sentido, encontraron una clara ganadora: Weligama, una ciudad esrilanquesa en el que el coste de vida es de unos 500 euros mensuales para viajeros en solitario, y unos 1.500 euros mensuales para las familias.
Además, la plataforma señala que, pese a que se trata de una ciudad en desarrollo, sus niveles de seguridad son más que aceptables, debido a su ritmo de vida lento. También destaca por la creciente escena de espacios adaptados para el coworking, lo que está llamando la atención de trabajadores en remoto de ámbitos tan diversos como la escritura o el bienestar.
Estos motivos hacen que se ponga a la cabeza de otros destinos igual de asequibles, como Denpasar, en Indonesia, que tiene menor calidad de vida y recibe cuarenta veces más viajeros que esta bella localidad en la costa de Indonesia, que apenas recibe 140.000 visitantes al año.
Otros motivos para visitar esta ciudad asiática
En Weligama no existe la prisa. En esta ciudad de arena (eso es lo que significa su nombre) el amanecer se extiende por el cielo anaranjado sin prisa, creando cuadros impresionistas ante la vista de quien quiera admirarlos. Su ritmo es lento, sencillamente porque se lo puede permitir. Aquí la población, compuesta mayoritariamente por pescadores, vive siguiendo el compás del mar. Incluso el aire que mece las palmeras que flanquean la costa se lo toma con calma.
Los viajeros que desembarcan en sus puertos no llegan aquí de casualidad. Para hacerlo, a menudo cogen un vuelo hasta la cercana ciudad de Colombo y una vez allí, se dirigen hasta la estación de Colombo Fort para embarcarse en un tren que los lleve a Weligama. Una vez allí, muchos se lanzan a aprender surf.

Muchos otros se dejan seducir por el ambiente tranquilo de la costa sur de Sri Lanka, por su marisco fresco y sus villas a pie de playa. Los paisajes, protagonizados por calas rocosas, grandes extensiones de arena blanca y arrecifes de coral, consiguen que hasta el más cuadriculado deje a un lado las agendas y se permita disfrutar sin ninguna prisa.
Weligama, el mejor lugar para relajarse
Como sucede en casi cualquier punto de la costa del país, la playa es el lugar ideal para disfrutar de un masaje ayurvédico tradicional. Sin embargo, el relax va más allá de las hamacas y las sombrillas. En Cape Weligama, uno de los mejores hoteles de la ciudad, la tranquilidad se reviste de lujo gracias a sus 39 villas y suites privadas, con vistas a jardines privados que no ocultan la belleza del océano Índico.

Una serie de casas distribuidas de tal forma que parecen un pueblo tradicional esrilanqués, una piscina infinita y una serie de caminos de piedra que se pierden en escarpadas calas. Enormes jardines de exuberante verdor. Habitaciones con camas mullidas y sábanas suaves donde recibir masajes exfoliantes con especias cultivadas dentro del propio hotel. Todo eso (y un poco más) es lo que puedes encontrar en este precioso resort de Relais & Châteaux.
La estancia por sí sola ya sería suficiente para rememorar este viaje para siempre, pero la experiencia gastronómica del restaurante le añade una capa más de profundidad a los recuerdos. La base del menú es la cocina local, elaborada con pescados frescos y productos de temporada. El resultado es una serie de platos donde pescados como el atún y mariscos como la langosta son protagonistas, creando explosiones de sabor y color que no se parecen a nada que hayamos probado o visto antes.