Esta ciudad europea es conocida por la política, pero tiene playa y uno de los cuadros más bellos y famosos
El centro histórico de La Haya gira alrededor del Binnenhof. Foto : Alireza Parpaei.

Esta ciudad europea es conocida por la política, pero tiene playa y uno de los cuadros más bellos y famosos

Capital política de Países Bajos, sede de tribunales internacionales… y también una ciudad llena de museos extraordinarios, barrios elegantes y una playa inesperada a pocos minutos del centro.

Aleks Gallardo | Mayo 2, 2026

Si tuviésemos que elegir un cuadro para empezar a entender La Haya, probablemente sería "La joven de la perla" de Vermeer. No está en la animada ciudad de Ámsterdam, ni en Rotterdam, ni en Utrecht: está aquí, en el Mauritshuis, a pocos pasos del Parlamento neerlandés. Ese detalle dice bastante de la ciudad. La Haya tiene instituciones internacionales, palacios y embajadas, pero también guarda algunas de las obras más importantes del arte europeo y una vida urbana que no siempre aparece en las primeras páginas de las guías.

Además, a diferencia de otras ciudades de Países Bajos más orientadas al turismo masivo, La Haya conserva cierta sensación de capital discreta. Aquí trabajan diplomáticos, funcionarios internacionales y familias que llevan generaciones viviendo en los mismos barrios. La Haya es una ciudad elegante y a la vez fácil de conectar, donde el día puede empezar con arte del siglo XVII, continuar con un paseo entre palacios y terminar viendo el sol caer sobre el mar del Norte. Y todo ello sucede en un radio relativamente pequeño que invita a recorrer la ciudad caminando o en bicicleta, como hacen la mayoría de sus habitantes.

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Un paseo en barca por La Haya. Foto: Dustin Bowdige/Unsplash.

Qué tienes que ver en La Haya

El centro histórico de La Haya gira alrededor del Binnenhof, uno de los complejos parlamentarios más antiguos en uso continuo de Europa. Este conjunto de edificios medievales, levantados alrededor de un pequeño lago llamado Hofvijver, ha sido el núcleo del poder político neerlandés durante más de siete siglos. Desde aquí se han tomado decisiones que han marcado la historia del país, y aún hoy continúa siendo el lugar donde se desarrolla buena parte de la actividad política nacional.

Lo interesante es que, pese a esa importancia institucional, el espacio mantiene un ambiente sorprendentemente cotidiano. Funcionarios que cruzan los patios medievales con el móvil en la mano, estudiantes que se sientan a comer frente al agua del Hofvijver o ciclistas que atraviesan el complejo como si fuera una plaza más de la ciudad. 

A pocos pasos del Binnenhof se encuentra el Mauritshuis, instalado en un elegante palacio del siglo XVII que originalmente perteneció al conde Johan Maurits de Nassau-Siegen. Aunque el museo no es especialmente grande, su colección es extraordinaria y reúne algunas de las obras más importantes de la pintura neerlandesa del Siglo de Oro. Vermeer, Rembrandt, Frans Hals o Carel Fabritius aparecen aquí en salas relativamente pequeñas que permiten contemplar los cuadros con una cercanía íntima. Es fácil entrar pensando que la visita será rápida y terminar pasando varias horas recorriendo la colección con calma.

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Museo Mauritshuis, un imprescindible. Foto: Mauritshuis.

La elegancia tranquila del centro

Desde el Binnenhof basta caminar unos minutos para llegar a Noordeinde, una de las calles más elegantes de La Haya. Aquí se encuentra el Palacio Noordeinde, uno de los lugares de trabajo del rey Guillermo Alejandro. Aunque el interior del palacio rara vez se abre al público, el entorno que lo rodea merece la pena. 

Las calles cercanas están llenas de galerías de arte contemporáneo, pequeñas boutiques, tiendas de diseño y cafés tranquilos donde se mezclan diplomáticos, artistas y residentes del barrio. No se trata de una zona ostentosa, sino más bien de un entorno refinado donde todo parece funcionar. 

Muy cerca se encuentra también el Palace Garden, un pequeño parque público situado detrás del palacio. Aunque no es especialmente grande, funciona como uno de los espacios verdes más agradables del centro. Los senderos, los bancos escondidos entre árboles y la tranquilidad general te sorprenderán.

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Playa del norte en La Haya. Foto: Alice By/Unsplash.

El mar del Norte a unos minutos del centro

Una de las sorpresas más agradables de La Haya es descubrir lo cerca que se encuentra el mar. En apenas quince minutos de tranvía desde el centro se llega a Scheveningen, el barrio costero que durante décadas ha funcionado como la playa urbana de la ciudad. El paisaje cambia por completo: el aire salino del mar del Norte, la amplitud de la playa y el movimiento constante de surfistas y ciclistas crean un ambiente completamente distinto al del centro institucional.

El muelle de Scheveningen, con su estructura que se adentra en el mar, se ha convertido en uno de los iconos modernos del litoral holandés. Desde aquí se obtienen vistas abiertas sobre la costa y sobre el perfil urbano de la ciudad. El paseo marítimo está lleno de restaurantes, cafés y pequeños locales donde la gente se reúne al final del día para ver cómo cambia la luz sobre el mar del Norte.

Y si hay un hotel que nos habla de la relación entre La Haya y el mar del Norte, ese es el Grand Hotel Amrâth Kurhaus, el gran edificio blanco que domina el paseo marítimo de Scheveningen desde finales del siglo XIX. Inaugurado en 1885, el hotel nació en plena época dorada de los balnearios europeos, cuando la aristocracia y la burguesía viajaban a la costa para disfrutar del aire marino, los baños terapéuticos y las largas temporadas de verano frente al mar.

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Grand Hotel Amrath Kurhaus The Hague Scheveningen. Foto: Angelo Casto/Unsplash.

Su arquitectura monumental —con una gran cúpula central, amplias terrazas y un salón de baile que parece sacado de una novela de Thomas Mann— recuerda aquel momento en que Scheveningen se consolidó como uno de los destinos costeros más elegantes del norte de Europa. Durante décadas, el Kurhaus fue el epicentro social del litoral: conciertos, bailes, recepciones y visitas de celebridades internacionales formaban parte de su vida cotidiana.

Una buena opción para comer en la zona es Catch by Simonis, un restaurante conocido por trabajar con pescado y marisco fresco procedente directamente de las lonjas locales.

Cultura, diplomacia y arquitectura

Otro de los edificios que mejor explican el papel internacional de la ciudad es el Palacio de la Paz, sede de la Corte Internacional de Justicia y uno de los símbolos de la diplomacia mundial. El edificio, inaugurado en 1913 gracias a una iniciativa del filántropo Andrew Carnegie, combina arquitectura neorrenacentista con jardines cuidadosamente diseñados que refuerzan la sensación de solemnidad del lugar.

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Restaurante Catch by Simonis en La Haya. Foto: Michelin Guide.

Más allá de su función institucional, el palacio alberga una biblioteca especializada en derecho internacional considerada una de las más importantes del mundo. La presencia de este tipo de instituciones explica por qué La Haya se ha convertido en uno de los centros jurídicos más relevantes del planeta.

Al mismo tiempo, la ciudad ha sabido integrar arquitectura contemporánea y nuevas zonas urbanas que amplían su perfil cultural. Algunas áreas cercanas al puerto y a los distritos administrativos muestran proyectos modernos que conviven con edificios históricos sin grandes rupturas visuales.

TURIUM TIPS

Pasea alrededor del Binnenhof y el Hofvijver. El complejo parlamentario medieval es uno de los centros políticos más antiguos de Europa en uso. El paseo junto al lago ofrece una de las imágenes más fotogénicas de la ciudad.
Acércate al Palacio de la Paz. Sede de la Corte Internacional de Justicia, este edificio inaugurado en 1913 simboliza el papel de La Haya como capital jurídica internacional.
Recorre las galerías y boutiques de Noordeinde. Esta elegante calle cerca del palacio real concentra galerías de arte contemporáneo, tiendas de diseño y algunos de los cafés más agradables del centro.
Pasa la tarde en la playa de Scheveningen. A solo unos minutos del centro en tranvía, esta larga playa del mar del Norte es perfecta para caminar, ver surfistas o cenar frente al agua.
Entra en el Kunstmuseum Den Haag. Un edificio modernista diseñado por Hendrik Petrus Berlage que alberga una de las mejores colecciones de Mondrian del mundo.
Cena pescado en Catch by Simonis. Uno de los restaurantes más conocidos de Scheveningen, famoso por su marisco fresco y por reinterpretar la cocina del mar del Norte.