Una ruta de senderismo por la Murcia más paradisíaca: cuatro calas donde darse el primer chapuzón del año
La playa de los Cocedores es el final de la ruta murciana de las Cuatro Calas. FOTO : ÁNGELES CASTILLO.

Una ruta de senderismo por la Murcia más paradisíaca: cuatro calas donde darse el primer chapuzón del año

Hacer la ruta de senderismo de las Cuatro Calas, que empieza en Murcia y termina en Almería, es adentrarse en el Mediterráneo más auténtico y salvaje. Sale de Águilas y llega casi a San Juan de los Terreros.

Ángeles Castillo | Mayo 23, 2026

Esta ruta de senderismo es transfronteriza. Va de Murcia a Almería, de playa en playa y sin dejar de ver el mar, por uno de los lugares más vírgenes de nuestro Mediterráneo. Una ruta tan paradisíaca como la que va de Calblanque a Calnegre. Se trata del paraje conocido como las Cuatro Calas, que sale del municipio murciano de Águilas y llega hasta la costa de Pulpí, rozando San Juan de los Terreros y, por lo tanto, Almería, la Andalucía menos estereotipada. Esa que es el preludio del desierto de Tabernas y del Parque Natural del Cabo de Gata.

Por qué hacer la ruta de las Cuatro Calas

Estas cuatro calas, que forman un paisaje protegido de la Región de Murcia, son Calarreona, La Higuerica, La Carolina y Los Cocedores. En esta última, la que se adentra en territorio almeriense, la erosión del mar y el viento ha producido unas formaciones singulares que componen una estampa formidable, con los mejores atardeceres. Se llama así por haber alojado cocedores de esparto natural. Balsas marinas donde se sumergía esta planta para ablandar sus fibras y facilitar su posterior transformación en calzado, cuerda o lo que fuera. De esparto están alfombradas estas tierras.

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El embarcadero del Hornillo en Águilas al atardecer. FOTO: LEOLO212/PIXABAY.

Volvemos al punto de partida que es Águilas, el pueblo de las dos bahías separadas por el cerro del castillo de San Juan de las Águilas, donde la vida aún pasa lentamente, a pesar de ser costero y mediterráneo, o precisamente por eso. También es el pueblo del embarcadero del Hornillo, una imponente obra de ingeniería en acero y hormigón destinada al transporte del mineral que fue inaugurada en 1903. Ya no cumple su función, pero se ha quedado como emblema. Impresionante cuando se ve desde la playa Amarilla, compartiendo protagonismo con la isla del Fraile.

Calas paradisíacas para darte tu primer baño

Sin embargo, para tomar la ruta de las Cuatro Calas hay que ir justamente al otro extremo, donde termina el paseo marítimo de poniente. Después, basta con seguirle la pista al sol en su ocaso y dibujar la línea que separa el mar de la arena, ganando o perdiendo altura. El camino pasa por las desnudas playas de La Casica Verde, Matalentisco o La Herradura, además de las pequeñas calas Mijo y Tortuga, hasta llegar a Calarreona, la primera de la lista y las más grande de todas. En Calarreona hay un pequeño núcleo de casas y un restaurante, el Maxcaly, a pie de playa, donde degustar la comida mediterránea, en especial arroces y pescado a la brasa.

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La ruta de las Cuatro Calas transcurre por paisajes totalmente vírgenes. FOTO: ÁNGELES CASTILLO.

Tras Calarreona viene La Higuerica, abierta a levante, presumiendo de arena dorada y de pequeño islote escarpado, que los pescadores llaman la Cama de los Novios. La virginidad playera, desde luego, era esto, besando el mar un campo semidesértico donde se han hecho grandes especies que escasean en la península, como el cornical (o cornicabra), que crece en terrenos volcánicos y en comunidades de matorral, o el azufaifo, típico de ramblas arenosas o pedregosas. A ambos les gusta el Mediterráneo.

Casas-cueva, piscinas naturales y un volcán

De este carácter virginal, de lagarto al sol (literal), se disfruta durante todo el recorrido, siempre con posibilidad de baño en un agua transparente llena de peces, y echando la vista atrás para ver lo que se va dejando y recrearse en el perfil marítimo, que se muestra en todo su esplendor en la playa de La Carolina, la más pequeña de las cuatro. Desde este arenal se obtiene una magnífica vista de Águilas y el promontorio del castillo.

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La playa de los Cocedores, vista desde la ruta de las Cuatro Calas. FOTO: ÁNGELES CASTILLO.

De La Carolina a Los Cocedores hay ya solo un paso. Salir de una para entrar en otra, al tiempo que se sale de Murcia para entrar en Almería. Tiene forma de media luna, piscinas naturales, que son las balsas donde se cocía el esparto, e imponentes acantilados, de sumo interés geológico. La roca arenisca ha sido modelada a capricho por la erosión y hasta se abren casas-cueva, que antiguamente fueron habitadas y sirvieron de almacén. En uno de los lados,  alrededor de la Punta Parda, hay una plataforma volcánica que permite dar la vuelta a la peña, lo que multiplica la emoción.

Águilas, doce playas con bandera azul

En total, son algo más de cuatro kilómetros (solo ida) desde La Casica Verde hasta esta última playa, de gran belleza. Se hacen sin ninguna dificultad y en compañía siempre del agua, que llegadas estas fechas tanto se agradece. Hay que decir, además, que Águilas ocupa esta temporada el tercer puesto a nivel nacional en número de banderas azules, con un total de doce, solo superada por las localidades gallegas de Vigo y Sanxenxo. Calarreona, La Higuerica y La Carolina la tienen.

Es la Murcia paradisíaca, la marítima. Porque luego está la de interior, donde hay pueblos tan encantadores como Cehegín, marcado por la historia, la naturaleza o la gastronomía. O como Mula, el pueblo precioso donde se come fenomenal. Pero para eso hay que poner rumbo al Noroeste, en el primer caso, y al centro de la región, en el segundo.

TURIUM TIPS

Aprovecha para ver la Geoda de Pulpí, de unos ocho metros de largo y dos de alto, recubierta de enormes cristales de yeso. Es una joya de la naturaleza.
Sube a los molinos de Sagrera y los Alacranes en Águilas. Se hallan en el barrio de los pescadores, en todo lo alto, y son unos magníficos miradores.
Explora la parte oriental del litoral aguileño, donde está el Parque Regional de Calnegre y Cabo Cope. Es un Mediterráneo intacto y poco conocido.
No te pierdas el atardecer en la playa Amarilla con el embarcadero del Hornillo y la isla del Fraile, yacimiento romano e islámico, en el horizonte.
Prueba la cocina del chef Julio Miralles en el restaurante El Sombrerico. Está en la playa del mismo nombre, en el entorno de Cope. Es mucho más que un chiringuito.